Miércoles, 12 Diciembre 2018
Editorial

¿UBER?

Por Cecilia Rodríguez González-Rubio

Presidenta de Catorce6

 

Negocios disruptivos. La frase es plenamente explicativa de lo que son y está muy en boga en Silicon Valley, en los ambientes de creación de empresas y en los mercados de inversiones de capital de riesgo. Silicon Valley es la meca de las nuevas tecnologías y donde están naciendo miles de negocios disruptivos por el bien del planeta y de los consumidores, donde los jóvenes son protagonistas centrales. Se fundamentan en la innovación, en las nuevas tecnologías y rompen paradigmas. Privilegian la lógica y las eficiencias por encima de limitaciones artificiales como las regulaciones que han degenerado mercados en detrimento del consumidor.

 

Uber es el negocio disruptivo más emblemático de los miles que han nacido en Silicon Valley en la última década, la valorización de sus acciones es la más alta de todos los negocios de tecnología. La razón para el éxito en tan corto tiempo es que les transformó a los consumidores la experiencia del transporte y atendió cabalmente una demanda insatisfecha en calidad y en cantidad en horas pico. No solo hay beneficios para los consumidores sino para la sociedad: hace un manejo más eficiente del inventario de vehículos de una ciudad. Es decir, desde la perspectiva colectiva, de la economía y del bienestar general, es un negocio que deja un saldo positivo. Para este aspecto, el proyecto de reglamentación preparado por el Ministerio de Transporte hace bien en dejar en manos de las ciudades esta parte de la regulación, ya que ellas sufren el tránsito y sus alcaldes son quienes deben administrarlo.

 

La razón de su éxito es que les transformó a los consumidores

la experiencia del transporte y atendió una demanda insatisfecha

 

Hace falta, de manera urgente, la participación del Ministerio de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones y del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible en el proyecto de reglamentación porque el de transporte está bajo la presión de los gremios de taxistas. Los sucesivos gobiernos no miraron la economía de hambre e informalidad que consolidaron unos actores en el mercado de taxis, y que además facilitó en un tiempo la comisión de delitos. Ahora se debe actualizar la regulación de manera súbita por la aparición de un negocio que representa una mejoría para los consumidores y para la sociedad muy especialmente.

 

¿Qué van a decir los vendedores de vehículos cuando haya un mejor aprovechamiento del parque automotor gracias a los teléfonos inteligentes que le permiten a la gente compartirlos? ¿Qué van a decir los fabricantes de equipos que también podrán beneficiarse de este modelo? Uber es, sin duda, un negocio disruptivo. Las nuevas tecnologías permitirán muchos de estos, la economía cambió gracias a ellas y sería un grave error poner trabas a su desarrollo. Sería, además, limitar la creatividad de los jóvenes y su capacidad de romper paradigmas para el bien del planeta y de los seres humanos.

 

La ocasión de la Cumbre Climática en París, a la cual Colombia llevó compromisos de reducción de emisiones, debe motivar la regulación de Uber y de todo tipo de mayor aprovechamiento de equipos o vehículos generadores de emisiones para facilitar su uso.

Comunidades

625 familias Wayuu ahora viven en casas adaptadas al cambio climático

El diseño imita el estilo de las viviendas tradicionales pero cuenta con páneles solares. Según proyecciones, esperan construir 1.000 viviendas bajo este esquema en la Guajira y otras 40.000 más en el resto del país.

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Centro de Objetivos de Desarrollo Sostenible de Latinoamérica designa su director

Exministro de Salud y doctor en economía será el nuevo encargado de este organismo para la región de América Latina y el Caribe.
RSE

Certifican en Colombia primera vivienda sostenible

Con un ahorro del 100% en agua, 42% en energía y 1/3 de emisiones de CO2 en comparación con un modelo de vivienda convencional, se construyó casa sostenible VIS.
Internacional

Chilenos crean colchón resistente al fuego y amigable con el ambiente

El producto está hecho de una fibra a base de raíces obtenidas de granos de avena que resultó ser un material sustentable.
Hábitat

Cinco innovaciones colombianas que mejorarán la construcción sostenible

Estos proyectos fueron los ganadores del Premio Nacional de Vivienda de Interés Social y Sostenible. Todos tienen los mismos objetivos: aportarle al medio ambiente y a la comunidad.

Internacional

Colombia envía oro artesanal a los Juegos Olímpicos

Los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro contaron este año con la entrega, por primera vez, del Laurel Olímpico, un reconocimiento que darán a los deportistas que contribuyan a la paz y el desarrollo en sus países.

Internacional

Colombia y seis países latinoamericanos serán asesorados por la FAO para mitigar el impacto del cambio climático

La información que puede salir de esta iniciativa de la FAO permitirá a los países avanzar hacia la meta 15.3 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible sobre neutralidad en la degradación de la tierra.
Columnistas Invitados

Crecimiento “verde” en Colombia, un asunto holístico que requiere una visión compartida

Mauricio Rodríguez Castro

Cada vez más, la sociedad actual ejerce una mayor presión sobre la biosfera, se contaminan las aguas limpias, el aire limpio se reduce por la contaminación atmosférica y los gases de efecto invernadero impactan negativamente en el balance natural de nuestro planeta. Estamos acabando con las tierras arables fértiles, con la diversidad y con ecosistemas estratégicos para nuestra supervivencia.

Ello requiere un modelo económico que busque estar en armonía con el medio ambiente, pues los recursos que antes creíamos ilimitados son cada vez más escasos. El mundo demanda un cambio en el modelo de desarrollo.

Es entonces cuando surge la necesidad del crecimiento verde, concepto que significa fomentar el desarrollo garantizando que los ecosistemas continúen proporcionando en el tiempo los recursos de los que depende el bienestar social.

Colombia es el segundo país más biodiverso del planeta y por ello tiene un altísimo potencial para ser una economía verde integral y envolvente, que no solo permita nuestra diferenciación en el sistema económico global, sino que logre consolidarnos como líderes en una economía sostenible, verde y limpia, generando nuevas empresas, nuevos empleos, inyectando ese nuevo factor de competitividad que requiere nuestra nación para ser mucho más diferenciada en un mundo cada vez más globalizado.

La implementación de una economía verde trae consigo beneficios económicos y sociales, como ahorros sustanciales en el uso eficiente de los recursos, el agua, la energía, los insumos agrícolas e industriales, así como nuevas alternativas económicas mediante la adopción de prácticas sostenibles que pueden generar nuevos ingresos adicionales, productos reutilizables certificados, bonos de carbono, etc.

Sin embargo, quien hoy lidera esta política, que es totalmente transversal, es el débil Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible. Para nadie es un secreto que una de las carteras más estratégicas para el desarrollo del país maneja uno de los presupuestos más bajos de la Nación: solo el 0,3%. Entretanto, el Ministerio de Minas y Energía gestiona el 1,7%, casi seis veces más.

Y ahí se ven errores como tratar de generar más energía eléctrica a través de termoeléctricas, que requieren carbón, gas y petróleo para producir los megavatios que faltan para suplir nuestra sedienta demanda de energía. Eso es energía sucia y muy costosa frente a la producción de energía limpia o sostenible por medio de las mal llamadas fuentes no convencionales de energía renovable (FNCE), que ya no tienen nada de no convencionales. Parece que la UPME o el IPSE no asesoran a su ministro para promover y facilitar la generación eléctrica a través de estas fuentes de energía limpia.

No es algo nuevo ni poco utilizado. Costa Rica logró este año casi 300 días sin utilizar un gramo de carbón o un litro de bunker para producir energía. Los costarricenses sí lograron desarrollarse a partir de este tipo de políticas, generando un país ejemplar en este sentido.

Una regla básica de la economía nos dice que producir a partir de un bien finito influye en el precio debido a su escasez, y que un bien o servicio que se produce bajo la base constante de una renovabilidad infinita hace que el precio de estos bienes y servicios tenga una tendencia a la baja o a mantenerse. ¿No es esto evidente para todos? Lo que es peor: muchos no logran relacionar que el problema que tenemos con el fenómeno de El Niño no es más que parte de un incipiente efecto invernadero o cambio climático que crece exponencialmente en todo nuestro planeta, con sus consecuencias directas en nuestro ambiente, en nuestra economía y en nuestra sociedad en general.

Por todo ello, en nuestro país es urgente que hablemos un mismo lenguaje, porque hoy somos una torre de babel.

Editorial

El Debate sobre las licencias ambientales

Por Cecilia Rodríguez González-Rubio
Presidenta de Catorce6

La existencia de las licencias ambientales como instrumento en la gestión ambiental es tema recurrente de debate. Se suele justificar con el mal comportamiento de empresas y los daños que causan proyectos al ambiente. Sin embargo la tragedia para Colombia es que la existencia y el rigor del licenciamiento ambiental logran ocultar la falta de planeación para el desarrollo sostenible. 

Desde la perspectiva de los espacios geográficos de todo el país, los macrobiomas y los ecosistemas, la licencia ambiental, con el buen nivel de las metodologías y términos de referencia que tiene Colombia, es un instrumento de micro administración, aislado y sin guía. Los POMCA o PONCH aportan algo a la planeación integrada que un país megadiverso y pobre requieren, pero también tienen un nivel de desarticulación. No hay un soporte para estructurar la planeación del desarrollo sostenible con el cual se podrían reducir los conflictos, mejorar el estado de los recursos naturales y darles claridad a los actores del desarrollo sostenible. 

Si pusiéramos en un mapa todas las licencias ambientales y sumáramos todos los impactos, todos los permisos de captación de aguas, vertimientos, aprovechamientos forestales, emisiones al aire, etc., así como las medidas de compensación y mitigación, ¿qué resultaría? No sabemos, pero sin duda la obligatoriedad vigente hace varios años de montar en geodatabase los estudios de impacto ambiental, permitirá algún día hacer esto. Brindará una mirada más organizada pero de microscopio. 

La planeación del desarrollo sostenible del país resulta imposible con esta mirada micro y a posteriori como lo determinan las licencias ambientales. Las evaluaciones ambientales estratégicas - EAE, ya incluidas en las normas colombianas pero en desuso, podrían jugar el papel constructivo que el país reclama del sector. Brindarían un norte para todos en las regiones, autoridades, ciudadanos, empresas, academia, así como transparencia. Facilitaría todo el proceso de autorizaciones y otorgamientos de permisos. Mejoraría la gobernanza ambiental, disminuiría la inseguridad jurídica en este campo y le daría mucha legitimidad a las decisiones de las autoridades ambientales.


Columnistas Invitados

El mito del crecimiento verde

Por Manuel Baquedano @manuelbaquedano

Presidente Fundación Instituto Ecología Política (IEP) de Chile

 

El concepto de desarrollo sustentable se oficializó en 1992 en la Cumbre de la Tierra que tuvo lugar en Río de Janeiro y que fue convocada por las Naciones Unidas. En ese mismo momento nació el mito de que era posible que el crecimiento económico se desacoplara de sus impactos sobre el medio ambiente y los recursos naturales y diera lugar a un proceso denominado “crecimiento verde”.

Ya han transcurrido 25 años desde la formulación del concepto y su puesta en marcha por parte de los Gobiernos, las empresas privadas y los propios organismos especializados de la ONU y sus resultados han sido, simplemente, un gran fracaso: estos últimos 25 años constituyen el período de la historia en que más se han deteriorado las condiciones de vida de las especies y en que más se ha modificado nuestro entorno natural producto del cambio climático hasta amenazar hoy, seriamente, la permanencia de los seres humanos sobre la Tierra. Es por eso que podemos afirmar que los intentos de impulsar el crecimiento verde, más que aportar una solución, han formado parte del problema.

En la sociedad de consumo no existen tecnologías u objetos que sean en sí durables pues son los modos de vida los que modelan a los objetos y los transforman en mercancías atractivas. Durante todo este período de aplicación del concepto de crecimiento verde la mayoría de las innovaciones tecnológicas “ecológicas” han terminado por anular sus impactos positivos al generar otras formas de consumo y por lo tanto, de impacto. Esto es lo que se llama “Efecto retorno” o “Efecto boomerang”. En el mundo ambiental este efecto se conoce como “La paradoja de Jevons”.

William Stanley Jevons fue un economista y filósofo que vivió en Inglaterra en el siglo XIX y que observó que, al contrario del principio de la economía clásica que sostiene que la mejora de la eficiencia permite utilizar menos cantidad de un recurso, en la sociedad de consumo sucede que “Al aumentar la eficiencia, disminuye el consumo instantáneo pero se incrementa el uso del modelo lo que provoca un aumento del consumo global”.

Vivimos en un mundo donde el incremento colateral del consumo -debido a la introducción de una tecnología más eficiente desde el punto de vista ecológico- conduce a un menor costo de los productos y por lo tanto, a un aumento de la demanda. Entonces, el gran negocio de los centros comerciales puede terminar siendo la venta de productos “verdes” (y a esto ya lo comenzamos a observar).

Para ilustrarlo, podemos tomar como ejemplo la mejora del rendimiento de los distintos modelos de autos. Si existe un auto cuyo rendimiento es 10 Km. por litro de gasolina y lo cambiamos por un modelo que puede recorrer 100 Km. con ese mismo litro de combustible, el fenómeno que se produce no es que esa persona gasta menos gasolina por su uso habitual sino que tiende aumentar la cantidad de kilómetros recorridos en su auto. Con las ampolletas LED, los computadores a batería, los celulares y otros aparatos tecnológicos sucede lo mismo: permanecen encendidos mucho más tiempo que antes y, ciertamente, mucho más de lo que se necesita.

Por definición, la sociedad de consumo busca vender más productos y más mercancías y nunca vender menos. El objetivo de mantener una tasa de crecimiento del 3% de la economía global hasta el 2050 significará aumentar el tamaño actual de la economía unas 20 veces. Todas las iniciativas que proponen eliminar los desechos sin disminuir la producción y ventas de mercancías contribuyen a sostener el mito del crecimiento verde, de una economía circular a todas luces imposible de mantener sin destruir el Planeta. Debemos admitir, de una vez por todas, que el crecimiento continuo en un mundo finito no puede sostenerse sino a partir del pillaje de la naturaleza y que, en esa dirección, ya estamos caminando en los límites y que muy pronto se transformará en una situación dramática.

Estamos de acuerdo con el científico español Antonio Turiel en que “Alentar las vías evolutivas dentro del mecanismo de un (presunto) libre mercado no es más que una distracción inútil cuando lo que ya es inaplazable es un cambio del sistema económico y productivo”. O también, como dice el economista alemán Niko Paech, en que el hiperconsumismo es una verdadera droga que crea un estado permanente de ebriedad. En ese contexto, solo nos queda como remedio la vía de la simplicidad: vivir con los elementos necesarios y eliminar los innecesarios para que así todos los habitantes del Planeta podamos subsistir en mayor armonía con la naturaleza.

Producción Limpia

El nuevo tren eléctrico sin rieles que China está desarrollando para mejorar la calidad del aire

La era de los vehículos a base de combustibleS está llegando a su fin en China, ahora los vehículos están migrando hacia tecnologías limpias.

Comunidades

El Pueblo Inga y el modelo sostenible que lo llevó de cabildo a resguardo

La comunidad indígena Inga de Aponte, Nariño, recibió este 20 de mayo el Premio Ecuatorial 2015, otorgado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Su iniciativa de “triple beneficio” representó avances económicos, sociales y ambientales, que hizo que el resguardo colombiano se destacara de otros 1.500 candidatos provenientes de 126 países.
Comunidades

Estudiantes extranjeros en escuela para aprendices de sustentabilidad en Boyacá

Jabón y champú biodegradable, amor por la tierra, espíritu de cooperación, botas de caucho y guantes de cuero son algunos de los elementos que el voluntario-aprendiz debe llevar para pasar su tiempo en la Escuela Participativa de Sustentabilidad que funciona en Santa Sofía cerca de Villa de Leyva en Boyacá.

Actual

Inauguran en Colombia el Centro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible para la región

Bogotá es ahora la sede para América Latina y el Caribe de un centro especializado en promover el desarrollo sostenible en respaldado por Naciones Unidas. 
RSE

Iniciativas serán premiadas por su contribución a las Buenas Prácticas en Desarrollo Sostenible en Colombia

El próximo 3 de mayo, ganadores del Reconocimiento de los ODS a las buenas prácticas de Desarrollo Sostenible serán premiados por Pacto Global y la Cámara de Comercio de Bogotá

Hábitat
Negocios Verdes

Llegó la ola del Emprendimiento Verde

Bioexpo fue una vitrina para empresas nacientes con novedosas ofertas de productos naturales y amigables con el medio ambiente. Un equipo de expertos de Propaís, una de las entidades organizadoras, seleccionó algunas de las más innovadoras.

Actual

Normas forestales, en pañales para la economía de la paz

Con la finalización del X Congreso Latinoamericano de Derecho Forestal Ambiental que llevaba como lema “Bosques, Gente y Paz, una oportunidad para la integración latinoamericana”, se resaltó la existencia de técnicas que permiten un aprovechamiento sostenible del bosque natural. De igual manera la necesidad de reorientar el marco legal forestal para que propicie la paz y la prosperidad del sector.

Editorial

Oportunidades financieras para las empresas ambiental y socialmente responsables

Por Cecilia Rodríguez González-Rubio
Presidenta de Catorce6

Del monto anual de inversiones globales parece todavía marginal la participación de las acciones y bonos emitidos por empresas responsables en materia ambiental, social y de gobierno corporativo. Sin embargo están ocurriendo cosas que van a cambiar los criterios y la dirección del mercado de valores. Por ejemplo el Reporte Global de Inversiones Sostenibles de 2016 da cuenta de un hito en el crecimiento de estas inversiones a nivel  global. Fue la decisión del inversionista más grande del mundo del sector público, de suscribir en 2015 los Principios de Naciones Unidas para la Inversión Responsable y de invertir ese año el 3% en inversiones sostenibles, del total de sus US$1.3 trillones en activos. La posición relevante en el mercado del Fondo del Gobierno de Pensiones de Japón hace que estas decisiones generen una tendencia a nivel global, según analistas financieros.

Lo destacado de este caso es que se trata del Japón, un país con bajos indicadores en inversiones sostenibles comparados con Estados Unidos y Europa. Incluso su Director expresó que la decisión es de largo plazo, como prioridad por encima de perseguir rentabilidades de corto plazo.

Las cifras de inversiones sostenibles van creciendo según los tres reportes bi-anuales globales que ya ha producido la Alianza Global de Inversiones Sostenibles, conformada por asociaciones regionales, que contó como financiador principal a Bloomberg LP. Las regiones participantes son Europa, Estados Unidos, Canadá, Asia, Australia y Nueva Zelanda donde se experimentó un crecimiento del 25% del informe de 2014 al de 2016. Resulta estimulante saber que ya el 53% de los activos administrados en Europa corresponden a inversiones sostenibles. En Estados Unidos corresponden al 23% y a nivel  mundial al 26%.

Los factores para la selección y administración de un portafolio de inversiones sostenibles son los factores ambientales, sociales y los de gobierno corporativo. Hay analistas que observan poca atención en este último factor y en consecuencia menores avances. Dentro de los criterios del gobierno corporativo están justamente los que brindan confianza a los accionistas minoritarios y contribuyen a dinamizar los mercados financieros. Pero también están frente a todos los grupos de interés, la transparencia, garantía de derechos, inclusión de minorías, etc.

Una mayor oferta de recursos que buscan inversiones sostenibles, generará aún más empresas con estos criterios. El caso colombiano es destacado en América Latina, hay un interesante número de empresas en el Dow Jones Sustainability Index, pero se requieren más que se desempeñen en este marco y mayor comprensión por parte de la sociedad de lo que ello significa.

En Japón, país rezagado en este frente, las decisiones de inversión las tomó el Estado mientras que en Europa, el resto de Asia, Estados Unidos y en América Latina, la fuerza y decisión provienen de individuos con consciencia sobre los superiores intereses colectivos. Quizá este sea un camino para acelerar el avance hacia economías más sostenibles. 


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