Sábado, 8 Agosto 2020

Por: Jorge Alberto Sánchez Espinosa, Ph.D

Presidente de la Sociedad Colombiana de la Ciencia del Suelo 2015-2016 Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Jorge Alberto Sanchez

Nos cayó el COVID 19 y como siempre sin nada preparado, sin laboratorios dotados con las últimas tecnologías y sin reactivos, sin mantenimientos, ni calibraciones de los equipos, con un sistema de salud precario sobre todo para las clases más desfavorecidas, pobres y agobiadas por el día a día, dada su informalidad y toca planificar a las carreras, estilo bombero “apaga incendios” y después de esto que queda, pues nada, ya se olvidará.

Por lo menos y aplaudible en estas circunstancias, es ver al presidente sentado rodeado tal vez por primera vez, con científicos e investigadores y epidemiólogos y a los buenos alcaldes de este país escuchando a sus científicos, por qué no se nos puede olvidar lo de Armero, donde el gobierno de ese entonces ignoró las advertencias y alertas de los científicos y ante su indiferencia no sólo nacional sino departamental, no protegió a su población y siempre quedará en la memoria de todos los Colombianos y lo endilgaremos en todos los escenarios. NO SE NOS PUEDE OLVIDAR.

Pero esa dicha ya pasará y cuando vuelva a suceder algo similar, seguramente se volverán a sentar con ellos, lo que se debe tener en cuenta es la conformación de comités de técnicos investigadores o semilleros de investigación en los municipios o regiones, departamentos y nación, que les hable con propiedad y contundencia técnica, no solo al presidente, sino a los gobernadores y alcaldes, pero ojo de técnicos y científicos NO DE POLITIQUEROS Y CORRUPTOS porque esa si es una PLAGA peor que el COVID y tiene que ser erradicada de este País.

Mientras tanto y desafortunadamente el País seguirá y se agravarán sus condiciones ya precarias y la mirada seguramente ira hacia el campo y como siempre se planteara una gran “revolución agrícola”, pero advirtiendo ¿dónde están los distritos de riego de un país que tiene 22 millones de hectáreas con aptitud y vocación agrícola y forestal?, y donde la política de fortalecimiento de laboratorios de suelos y aguas con altos estándares investigativos y sobre todo en las regiones más apartadas y alejadas.

Da tristeza ver la mediocridad de la clase dirigente que ha convertido a las instituciones técnicas en fortines burocráticos y politiqueros, conllevando a su depreciación, ya es hora de dar un vuelco total, ese modelo fracaso, no es si no ver el resultado de lo que es este País, hay que volver a la dirigencia de funcionarios con altos estándares educativos, ha sido así en países que han logrado un alto grado de desarrollo, como Holanda, Suecia, Noruega, Francia, Alemania y así muchos más, donde un ministro de agricultura, minas, energía, transporte, salud, medioambiente y de ahí para abajo, es verdaderamente un personaje de respeto, no por su arrogancia sino por sus conocimientos, humildad, toma de decisiones y como bien lo ha dicho el papa Francisco en estos días a los gobernantes, “que dejen a un lado sus intereses partidistas y personales y obren buscando el bien del País, anteponiendo los intereses de la comunidad y la Nación”.

Ya estamos cansados de gerentes en las instituciones del estado que se creen sus dueños, el país exige directores con formación y conocimiento, rodeados de los más capaces, también con voz decisoria, preferiblemente investigadores y líderes que verdaderamente guíen este país con prospectiva, con visión de futuro, con conocimiento y que confiemos en ellos.

Necesitamos también rectores investigadores y académicos en las universidades, que formen responsablemente a la juventud estudiosa de este País y a los gobernadores y a los alcaldes, seguramente eso es mucho pedir, pero soñemos y mientras tanto seguiremos aplaudiendo a los campesinos, trabajadores, médicos, enfermeras, trabajadores de la salud, personal de seguridad y servicios generales y a todos aquellos que le ponen el hombro y su vida misma para no perder su trabajo y así nosotros desde las ventanas de nuestras casas, apartamentos, fincas de recreo, mansiones, tranquilos que aquí los seguiremos aplaudiendo, entre tanto brindemos por el futuro de todos nosotros, de nuestros padres, hijos y nietos y por último “SOLO LE PIDO A DIOS”.

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