Viernes, 14 Mayo 2021
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“Si la biodiversidad de la Tierra fuera un país, podría llamarse Colombia”: National Geographic

La reconocida publicación internacional resaltó los atractivos turísticos que se abren con el fin del conflicto y predice que el país será una meca del ecoturismo.
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AMBIENTALISTAS EN LA HABANA

Un grupo de los más reconocidos ambientalistas del país se reunió con el equipo negociador de las Farc, reclamaron una mirada ambiental de las negociaciones de paz y se comprometieron a votar por el SI en el plebiscito. Su declaración también fue presentada al Gobierno Nacional.

 

Columnistas Invitados

El medio ambiente, principal damnificado después de los acuerdos de paz

Harold

Harold Alexander Villamil Castillo
Docente universitario e investigador
Asesor UNAL, Enel y Codensa
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Colombia tuvo un hito histórico cuando, después de agosto de 2016, se firmaron los acuerdos de paz entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia -en adelante FARC- y el Gobierno nacional, como resultado cesó el fuego bilateral de una guerra que se extendió por más de 40 años.

En efecto, los guerrilleros de las FARC que ejercían soberanía en áreas rurales con ecosistemas sensibles en todo el territorio nacional se incorporaron a la vida civil, abandonando estas áreas, que se caracterizan por su riqueza en flora y fauna, el acceso a estas es difícil para personas de a pie, investigadores e incluso el mismo Estado.

En el 2015, Luis Salas publicó en la revista Bitácora (edición 26) el siguiente mapa sobre la presencia de las FARC en áreas vulnerables afectadas por la violencia.

Mapa Colombia FARC

En virtud de lo anterior, desde mediados del 2016 a la fecha, todas estas áreas ingresaron en diversos programas estatales relacionados con la investigación, restitución de tierras, entre otros, es decir, estas tierras fueron colonizadas de manera parcial, generando un efecto negativo, sobre todo en el Amazonas y el Putumayo (como se ve en el mapa), lugares donde había mayor presencia de la guerrilla de las FARC.

Debido a ello el medio ambiente ha sido el más damnificado con los acuerdos de paz, fenómenos como expansión de la frontera agrícola, cultivos de coca, ganadería, minería, entre otros han causado una catástrofe en el territorio. Por ejemplo, la deforestación durante los últimos años ha aumentado según el Boletín de Detección Temprana de Deforestación (2020) (como se ve en la siguientes gráficas).

 

2017 DEFORESTACION COLOMBIADeforestación por regiones en Colombia 2017 / Fuente: elaboración propia. 

 

2018 DEFORESTACION COLOMBIADeforestación por regiones en Colombia 2018 / Fuente: elaboración propia.

 

2019 DEFORESTACION COLOMBIADeforestación por regiones en Colombia 2019 / Fuente: elaboración propia.

 

Para el 2019, las áreas señaladas en color naranja son las más afectadas por la deforestación en Colombia; durante el 2017 se perdieron casi 220.000 hectáreas de bosque, es como si desapareciera del mapa extensiones similares a Bogotá y Medellín. A nivel mundial, los países que han firmado acuerdos de paz se tienen algo en común: el incremento en el daño a sus ecosistemas, como en los casos de Guatemala y algunos países africanos.

¿Qué nos espera?, si el Gobierno no se apropia del tema y reconoce el medio ambiente como el principal damnificado de los acuerdo de paz, el fenómeno seguirá en crecimiento a tal punto que la Amazonía sufrirá un golpe certero, del cual no podrá recuperarse.

Editorial

El turismo de la paz

Eduardo200
Por Eduardo Chávez López
Director de Catorce6

Con humildad y pocos recursos, comunidades de zonas de conflicto y pequeños grupos de excombatientes de base, han ido logrando en el último año, lo que los gobiernos y los líderes nacionales de Farc, no han podido desde que firmaron los acuerdos: mostrarle al mundo desde su propia geografía, que la paz se construye con compromisos desde el fondo del corazón y con la decisión de actuar para jamás volver a la guerra.

Aunque no son más de diez las experiencias que hay en Colombia en las que exguerrilleros y comunidades reciben visitantes para mostrar atractivos naturales que antes solo podían disfrutar soldados y combatientes, ellas han servido para que unos y otros muestren la exuberancia de nuestra geografía recreada con historias de vida de individuos y comunidades.


Así han logrado impactar el pensamiento de decenas de nacionales y extranjeros que han logrado vencer prejuicios para el viaje, y dejarse encantar por una combinación virtuosa de paisaje, historia y experiencias actuales, que se abren paso en medio de la parsimonia oficial y la retórica de la paz que tanto abunda en nuestras ciudades.

 

En el caso de los excombatientes, los emprendimientos turísticos han sido financiados en la mayoría de los casos por ellos mismos a través del estipendio individual que el gobierno les gira cada mes. En el caso de las comunidades con lo que le pueden quitar a su normal sustento diario. Una que otra iniciativa aislada ha contado con el apoyo de la cooperación de algún gobierno europeo. A pesar de esto nadie se queja y ninguno espera nada desde el centro del poder. Solo quieren que las decisiones que desde estos se tomen, no los acerquen a una historia de violencia que no quieren repetir.

 

El abanico de destinos es muy variado, pero no alcanza a superponerse con el antiguo mapa de zonas rojas de la guerra. No obstante, alcanza para que en las páginas de promoción turística empiecen a aparecer destinos que antes solo aparecían con noticias trágicas de emboscadas o bombardeos. Por eso da gusto encontrar nombres de lugares como Ponderos en la Guajira, Uribe en el Meta, La Paz en el Cesar, Montes de María en Córdoba, o el Caguán en el Caquetá, como destinos turísticos. Pero da más gusto saber que en todos estos espacios excombatientes y campesinos forman parte de los guías que hablan de la guerra que no quieren volver a repetir.

 

Lo que debería seguir es que iniciativas como estas se alimenten de visitantes. Que sean estimuladas por programas de apoyo de fundaciones, empresas y promotores turísticos. Que desate un círculo virtuoso de la paz en el que todos aprendamos, para que la guerra sea un capítulo del pasado que no se puede volver a repetir.

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Paz y Medio Ambiente: A propósito de los acuerdos entre el Gobierno y las Farc

Consecuencias y repercusiones de los acuerdos de paz firmados en La Habana sobre el medio ambiente. Columnas de opinión.

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