Viernes, 27 Noviembre 2020
Columnistas Invitados

El debate ambiental: un gran desafío de nuestra legislación

Escrito por Álvaro Henao Mera
Abogado, exasesor MinAmbiente, Profesor Universidad del Rosario, Icesi, Javeriana
Foto Alvaro Henao
 

La cotidianidad con la que día a día se comienzan a debatir en nuestro país los asuntos ambientales, ha hecho que las decisiones asumidas en torno a la protección y conservación de los recursos naturales, se constituyan en un tema trascendental para los ciudadanos. Noticias relacionadas con cambio climático, minería, deterioro de los recursos, protección animal y derechos del ambiente, son cada vez más usuales, siendo escenario de debate la viabilidad de políticas públicas, la creación, modificación o derogatoria de la normatividad ambiental y su aplicación.

Lo cierto del caso, es que dicho interés que ha suscitado la protección del ambiente, nos lleva a considerar que hoy el debate ambiental que dan los ciudadanos está dando un giro trascendental que debe ser asumido con suficiente responsabilidad por quienes que se encuentran elaborando las normas y políticas, quienes las operan y quienes deben aplicarlas.

La Constitución Política ya había avizorado esta realidad, en el artículo 79 se fijó que la ley debe garantizar la participación de la comunidad en las decisiones que puedan afectarlo, y dicha participación implica sin lugar a dudas, que los ciudadanos logren entender las connotaciones que tienen las decisiones que se asuman en torno a la protección de los recursos naturales. No obstante, pareciera que aún nos cuesta como Estado, dar a conocer las impliciaciones que puede tener la implementación de las políticas ambientales que se establezcan por parte de las diferentes autoridades. Situaciones puntuales, como las discusiones de la Reserva Van Der Hammen, la delimitación del páramo de San Turbán, las cuotas de pesca de tiburones y aletas, la  declaración de diversos ríos como sujetos de derecho, entre otros casos renombrados, nos hace pensar que la institucionalidad ambiental no ha logrado de manera suficiente que el ciudadano entienda la relación de las políticas con la protección, o peor aún, que el ciudadano tienda a pensar que se puedan estar creando políticas en contra de los intereses de protección de los recursos naturales.

Las causas de esta  situación pueden ser múltiples, por tan sólo mencionar algunas de ellas valdría la pena resaltar las siguientes: (i) las diferentes autoridades del Estado  no se toman el tiempo de entender las relaciones existentes entre las medidas asumidas y el cuidado y preservación de los recursos naturales; (ii) se evidencia una ausencia de participación de la comunidad en la toma de decisiones ambientales; (iii) la agenda ambiental marcada por las redes sociales, en muchas ocasiones más que informar realidades, nos muestra distorsiones que pueden hacer perder credibilidad a los discursos de protección y conservación de los recursos; (iv) las autoridades nacionales asumen decisiones sin considerar las regiones o las implicaciones que se puedan causar en el territorio; (v) la protección de los recursos se deja en manos de la rama judicial, quien no cuenta con la suficiente capacidad para tomar decisiones que consideren todos los aspectos relevantes a nivel ambiental.

Lejos de pensar que el verdadero problema sea que el Gobierno Nacional y las Autoridades Ambientales expiden políticas en contra de la protección de los recursos naturales, creo que si vale la pena que la institucionalidad del Sistema Nacional Ambiental -SINA-, se cuestione sobre la necesidad de analizar las implicaciones de su normatividad, garantizando la participación de las comunidades y logrando de esta manera que se dimensione, entienda y comprenda los desafíos, retos  y alcances que traen consigo.  Igualmente, es necesario que en el marco de las funciones asignadas a las Corporaciones Autónomas Regionales se acerquen las decisiones nacionales al territorio, haciéndolas compatibles con las realidades locales.

De esta manera, es evidente que la protección del ambiente implica nuevos retos, necesitamos nuevos escenarios que permitan que todos cumplamos nuestra obligación constitucional de protección del ambiente, necesitamos que desde la institucionalidad del SINA se abran los espacios de discusión y de entendimiento de las normas, que los usuarios indaguen mucho más allá de las redes sociales, y que los jueces conozcan las implicaciones de sus decisiones, apoyando entonces la idea de que en Colombia necesitamos la creación de una jurisdicción ambiental que pueda determinar con precisión el alcance de sus fallos.

 
Columnistas Invitados

Nos cayó el COVID

Por: Jorge Alberto Sánchez Espinosa, Ph.D

Presidente de la Sociedad Colombiana de la Ciencia del Suelo 2015-2016 Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Jorge Alberto Sanchez

Nos cayó el COVID 19 y como siempre sin nada preparado, sin laboratorios dotados con las últimas tecnologías y sin reactivos, sin mantenimientos, ni calibraciones de los equipos, con un sistema de salud precario sobre todo para las clases más desfavorecidas, pobres y agobiadas por el día a día, dada su informalidad y toca planificar a las carreras, estilo bombero “apaga incendios” y después de esto que queda, pues nada, ya se olvidará.

Por lo menos y aplaudible en estas circunstancias, es ver al presidente sentado rodeado tal vez por primera vez, con científicos e investigadores y epidemiólogos y a los buenos alcaldes de este país escuchando a sus científicos, por qué no se nos puede olvidar lo de Armero, donde el gobierno de ese entonces ignoró las advertencias y alertas de los científicos y ante su indiferencia no sólo nacional sino departamental, no protegió a su población y siempre quedará en la memoria de todos los Colombianos y lo endilgaremos en todos los escenarios. NO SE NOS PUEDE OLVIDAR.

Pero esa dicha ya pasará y cuando vuelva a suceder algo similar, seguramente se volverán a sentar con ellos, lo que se debe tener en cuenta es la conformación de comités de técnicos investigadores o semilleros de investigación en los municipios o regiones, departamentos y nación, que les hable con propiedad y contundencia técnica, no solo al presidente, sino a los gobernadores y alcaldes, pero ojo de técnicos y científicos NO DE POLITIQUEROS Y CORRUPTOS porque esa si es una PLAGA peor que el COVID y tiene que ser erradicada de este País.

Mientras tanto y desafortunadamente el País seguirá y se agravarán sus condiciones ya precarias y la mirada seguramente ira hacia el campo y como siempre se planteara una gran “revolución agrícola”, pero advirtiendo ¿dónde están los distritos de riego de un país que tiene 22 millones de hectáreas con aptitud y vocación agrícola y forestal?, y donde la política de fortalecimiento de laboratorios de suelos y aguas con altos estándares investigativos y sobre todo en las regiones más apartadas y alejadas.

Da tristeza ver la mediocridad de la clase dirigente que ha convertido a las instituciones técnicas en fortines burocráticos y politiqueros, conllevando a su depreciación, ya es hora de dar un vuelco total, ese modelo fracaso, no es si no ver el resultado de lo que es este País, hay que volver a la dirigencia de funcionarios con altos estándares educativos, ha sido así en países que han logrado un alto grado de desarrollo, como Holanda, Suecia, Noruega, Francia, Alemania y así muchos más, donde un ministro de agricultura, minas, energía, transporte, salud, medioambiente y de ahí para abajo, es verdaderamente un personaje de respeto, no por su arrogancia sino por sus conocimientos, humildad, toma de decisiones y como bien lo ha dicho el papa Francisco en estos días a los gobernantes, “que dejen a un lado sus intereses partidistas y personales y obren buscando el bien del País, anteponiendo los intereses de la comunidad y la Nación”.

Ya estamos cansados de gerentes en las instituciones del estado que se creen sus dueños, el país exige directores con formación y conocimiento, rodeados de los más capaces, también con voz decisoria, preferiblemente investigadores y líderes que verdaderamente guíen este país con prospectiva, con visión de futuro, con conocimiento y que confiemos en ellos.

Necesitamos también rectores investigadores y académicos en las universidades, que formen responsablemente a la juventud estudiosa de este País y a los gobernadores y a los alcaldes, seguramente eso es mucho pedir, pero soñemos y mientras tanto seguiremos aplaudiendo a los campesinos, trabajadores, médicos, enfermeras, trabajadores de la salud, personal de seguridad y servicios generales y a todos aquellos que le ponen el hombro y su vida misma para no perder su trabajo y así nosotros desde las ventanas de nuestras casas, apartamentos, fincas de recreo, mansiones, tranquilos que aquí los seguiremos aplaudiendo, entre tanto brindemos por el futuro de todos nosotros, de nuestros padres, hijos y nietos y por último “SOLO LE PIDO A DIOS”.

Actual

Paz y Medio Ambiente: A propósito de los acuerdos entre el Gobierno y las Farc

Consecuencias y repercusiones de los acuerdos de paz firmados en La Habana sobre el medio ambiente. Columnas de opinión.

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