Sábado, 15 Mayo 2021
Regionales

Consejo de Estado suspende de manera temporal licencia ambiental para el proyecto hidroeléctrico Porvenir II

Celsia apelará esta suspensión provisional que no se da por temas ambientales sino por falta de claridad en la protección de las víctimas del conflicto armado y en procesos de restitución de tierras.

Columnistas Invitados

El medio ambiente, principal damnificado después de los acuerdos de paz

Harold

Harold Alexander Villamil Castillo
Docente universitario e investigador
Asesor UNAL, Enel y Codensa
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

Colombia tuvo un hito histórico cuando, después de agosto de 2016, se firmaron los acuerdos de paz entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia -en adelante FARC- y el Gobierno nacional, como resultado cesó el fuego bilateral de una guerra que se extendió por más de 40 años.

En efecto, los guerrilleros de las FARC que ejercían soberanía en áreas rurales con ecosistemas sensibles en todo el territorio nacional se incorporaron a la vida civil, abandonando estas áreas, que se caracterizan por su riqueza en flora y fauna, el acceso a estas es difícil para personas de a pie, investigadores e incluso el mismo Estado.

En el 2015, Luis Salas publicó en la revista Bitácora (edición 26) el siguiente mapa sobre la presencia de las FARC en áreas vulnerables afectadas por la violencia.

Mapa Colombia FARC

En virtud de lo anterior, desde mediados del 2016 a la fecha, todas estas áreas ingresaron en diversos programas estatales relacionados con la investigación, restitución de tierras, entre otros, es decir, estas tierras fueron colonizadas de manera parcial, generando un efecto negativo, sobre todo en el Amazonas y el Putumayo (como se ve en el mapa), lugares donde había mayor presencia de la guerrilla de las FARC.

Debido a ello el medio ambiente ha sido el más damnificado con los acuerdos de paz, fenómenos como expansión de la frontera agrícola, cultivos de coca, ganadería, minería, entre otros han causado una catástrofe en el territorio. Por ejemplo, la deforestación durante los últimos años ha aumentado según el Boletín de Detección Temprana de Deforestación (2020) (como se ve en la siguientes gráficas).

 

2017 DEFORESTACION COLOMBIADeforestación por regiones en Colombia 2017 / Fuente: elaboración propia. 

 

2018 DEFORESTACION COLOMBIADeforestación por regiones en Colombia 2018 / Fuente: elaboración propia.

 

2019 DEFORESTACION COLOMBIADeforestación por regiones en Colombia 2019 / Fuente: elaboración propia.

 

Para el 2019, las áreas señaladas en color naranja son las más afectadas por la deforestación en Colombia; durante el 2017 se perdieron casi 220.000 hectáreas de bosque, es como si desapareciera del mapa extensiones similares a Bogotá y Medellín. A nivel mundial, los países que han firmado acuerdos de paz se tienen algo en común: el incremento en el daño a sus ecosistemas, como en los casos de Guatemala y algunos países africanos.

¿Qué nos espera?, si el Gobierno no se apropia del tema y reconoce el medio ambiente como el principal damnificado de los acuerdo de paz, el fenómeno seguirá en crecimiento a tal punto que la Amazonía sufrirá un golpe certero, del cual no podrá recuperarse.

Columnistas Invitados

Una cuestión de panorama

William Martínez

Por: William Martínez

Expresidente del Sistema de Referencia Geocéntrico para las Américas (SIRGAS), experto en geodesia y gestión de información geoespacial, y especialista de la ANM en catastro minero.

Si la administración de la tierra en Colombia fuera tema topográfico o cartográfico, la cuestión sería menos compleja. Sin embargo, en medio se encuentran el adecuado inventario, el acceso a la tierra, el reconocimiento de los derechos, la restitución, el proceso de paz y, sobremanera, la democratización de la técnica para la construcción de gobernanza territorial y el cumplimiento de los objetivos de desarrollo sostenible.

Esto trasciende los intereses de los círculos geomáticos y concita elementos políticos, legales y de construcción de capacides. La precisión y la exactitud se comportan como mercancías y a estas acceden quienes pueden pagarlas. Así que es necesario considerar de qué manera se pueden balancear el costo, la oportunidad, la calidad y el beneficio social en el tema de fondo: la administración de la tierra. No se trata de la precisión implícita en el modelado de un levantamiento, el cual es normalmente de naturaleza local.

La declaración de la Federación Internacional de Agrimensores (FIG) y el Banco Mundial sobre fit-for-purpose land administration -FFP- recoge los atributos de una administración de tierras «lo suficientemente buena para cumplir su propósito»: flexible, inclusiva, participativa, asequible, confiable, alcanzable y actualizable. Requisitos no satisfechos en las economías similares a la colombiana y para las cuales se ha concebido el concepto FFP.

Este enfoque coincide con el concepto de Catastro Multipropósito y procura que los países en desarrollo consoliden sistemas de base, a partir de los cuales, una vez alcanzado un nivel inicial de cobertura, continuidad y calidad, se puedan dedicar esfuerzos y recursos para su perfeccionamiento posterior. Paradójicamente, sectores que en su actividad cotidiana emplean tecnología de vanguardia, pueden generar resistencia ante las visiones más amplias tanto en el ámbito social, como el espacial.

El deseo por vender indistintamente los más altos estándares técnicos -normalmente alcanzables en los mercados de primer orden- puede contrariar la justicia socioespacial y las nuevas oportunidades. A la pregunta ¿Cuáles son los principales retos en la adopción del enfoque FFP?, el documento de 2016 «principios orientadores de FFP Land Administration», de UN-Habitat, Kadaster y Global Land Tool Network, responde:

«El primer reto se centra en la adopción de un nuevo paradigma que no está impulsado por la tecnología del posicionamiento ni la topografía de vanguardia ni la seducción de una exactitud cada vez mayor. Esto requiere un cambio de mentalidad en un grupo muy conservador de profesionales de la tierra y una estrategia de gestión del cambio eficaz». Esta respuesta prevé posturas similares a la que subyace en el documento «Concepto Técnico CTM12» de la Sociedad Colombiana de Ingenieros.

No es del alcance de este texto argumentar las cuantificaciones y ejercicios incluidos en dicho Concepto. De lo allí agregado es posible vislumbrar los cambios que aparecen cuando se adoptan diferentes sistemas de coordenadas. Los resultados son ilustrativos y enriquecedores.

Sin embargo, otros interrogantes siguen abiertos:
¿Logró Colombia un desarrollo catastral de primer nivel utilizando los puntos de vista técnicos históricos?
¿Ha avanzado Colombia en 2020 en la implementación de la visión «Catastro 2014» planteada por la FIG en 1994?
¿El enfoque FFP invitaría a los centros académicos a repensar sus derroteros?
¿Cómo balancear el rigor técnico-académico con su aplicación social?

Las respuestas implican la combinación orgánica de los datos geoespaciales con los socioeconómicos, como lo indica la iniciativa de las Naciones Unidas para la Gestión Global de la Información Geoespacial (UN-GGIM). En este contexto, las decisiones tomadas para el Catastro Multipropósito responden a una necesidad actual y nacional. En el camino será menester abandonar distintas tradiciones y generar soluciones innovadoras y actuales, bajo otros liderazgos.

Banner Fijo Superior UniAndes