Lunes, 18 Enero 2021
Producción Limpia

Por su amplia vegetación y forma, en Taiwán construyen edificio que absorberá 130 toneladas de CO2 al año

Inspirado en la forma del ADN, la estructura de 455.694 pies cuadrados, se empezó a construir desde 2013 y se espera que esté finalizada en Septiembre de este año. 

Producción Limpia

Productores de carne y leche firman acuerdo de cero deforestación

El Ministerio de Ambiente anunció que algunas firmas como Alquería y Rausch se comprometieron también con la conservación de los páramos.

Producción Limpia

Pronto inicia incineración de miles de llantas usadas de Bogotá como combustible alternativo

Las llantas usadas podrán reciclarse. Este año, 2,5 millones de neumáticos se transformarán en combustible alternativo como resultado de un convenio entre la Alcaldía de Bogotá y Cementos Argos. La ciudad facilitará centros de acopio donde se recolectarán las llantas para luego ser transportadas y recicladas.

Negocios Verdes

Proponen incentivos por el uso de vehículos amigables con el medioambiente

Se trata de la Ley de Propulsión Limpia que cursa en el Congreso de la República, con la que se pretende motivar, a través del descuento en el pago de impuestos, la utilización y compra de sistemas de transporte particular que hagan uso de tecnologías limpias, como la eléctrica.
Producción Limpia

Reciclaje de ropa, una alternativa al consumo excesivo

Unos 70 millones de toneladas de ropa se consumen cada año en todo el mundo y en Colombia se desechan miles de kilos en textiles. Aunque en Europa y Estados Unidos cada vez más fábricas, tiendas de ropa y diferentes industrias han generado alternativas a esta problemática, en el país aún es incipiente.

Hábitat

Reciclar será un “gana-gana” en Colombia

Muy pronto, quien separe los residuos en casa contribuirá a apoyar la cadena del servicio de recolección que incluye a los recicladores, hará un aporte al medioambiente y de paso percibirá incentivos por esta buena práctica.
 
Producción Limpia

Reforestan con trupillo para producir harina

Los frutos de los árboles de trupillo y olla de mono serán la materia prima de proyectos agrícolas sostenibles que apoyarán la economía de campesinos del Atlántico, especialmente en tiempo de sequía.
Producción Limpia

Tras décadas de contaminación, caleras de Sogamoso cambian hornos por bonos de CO2

Con los más altos índices por enfermedad respiratoria aguda por la contaminación del Valle de Sogamoso, alfareros cambiaron sus hornos de cal y ladrillo por bonos ambientales.

 

 

La densa, grisácea y tóxica nube de humo que Plinio Tenza veía al levantarse todos los días sobre el valle de Sogamoso se ha ido disolviendo. Desde su casa, ubicada en la vereda Buenavista, ya puede contemplar lo hermoso del cielo azul, las blancas nubes que antes se confundían con el humo que salía de los hornos para fabricación de cal y ladrillo. Ya puede ver las montañas a lo lejos y respirar un aire que siente diferente, menos pesado, más puro.

Plinio es uno de los 150 artesanos dedicados a la alfarería y a la producción de cal que desde principios de este año decidieron apagar, para siempre, los hornos que hacían que el extenso valle fuera, hasta hace dos años, la cuarta zona industrializada con más polución atmosférica de Colombia y uno de los lugares con mayor índice de enfermedades respiratorias.

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Solo en 1994, según la Secretaría de Salud de Boyacá, la principal causa de morbilidad en la población fueron las Infecciones Respiratorias Agudas (IRA), con 57,3 por ciento. Únicamente en el hospital San José de Sogamoso, donde en los 80 los casos de IRA no superaban los 3.500 al año, se llegó a tener más de 9.000 en 1994.

Para el 2007, la segunda causa de muerte en Sogamoso fue la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, con 40 casos registrados, y aunque hubo un notable descenso para el 2010, cuando se registraron 27 muertes, las autoridades ambientales y de salud del departamento ya analizaban diferentes alternativas para enfrentar el alto índice de muertes por enfermedades respiratorias.

Precisamente para ese año, la Corporación Autónoma Regional de Boyacá (Corpoboyacá) y la Gobernación del departamento formularon un proyecto para erradicar las fuentes de emisiones contaminantes en los sectores artesanales de producción de ladrillo y cal que —según un diagnóstico de calidad del aire realizado por Corpoboyacá y Universidad de La Salle— producían en el 2013 el 56,39 por ciento del total de las emisiones contaminantes del valle de Sogamoso.

“Nos darán $540.000 mensuales
durante los próximos cuatro años. Me
preocupa qué pasará cuando esa plata
se acabe”

Se propuso, entonces, cerrar 150 de los 600 hornos que se habían identificado, y que aquellos que quedaban funcionando se tecnificaran o se asociaran en pequeñas microempresas para reducir el gas carbono que afectaba en gran medida a niños y a adultos mayores.

No era la primera vez que se intentaban medidas similares para frenar el deterioro ambiental en la región. El director de Corpoboyacá, Ricardo López, aseguró que desde hacía dos décadas se propusieron proyectos desde la Gobernación departamental, el Gobierno nacional e, incluso, la Procuraduría General de la Nación, sin que diera mayores resultados. Lo que se estaba negociando era nada menos que la sostenibilidad económica de, paradójicamente, una importante zona industrial del país, con una población que en muchos casos no tenía sus necesidades básicas satisfechas.

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La voluntad de la comunidad ha sido fundamental en el éxito del proyecto.

 

“Creo que la diferencia con este proyecto es que se generó una confianza con la comunidad —recordó López—. Fuimos hasta cada horno para saber quiénes trabajaban allí, cuáles eran sus condiciones, cuánto eran las utilidades mensuales. Nos dimos cuenta de que las personas eran conscientes de que al producir ladrillos o cal contaminaban el aire, pero si no lo hacían, ¿de qué vivían?”.

Conscientes de esta y otras condiciones que se discutieron con los propietarios de los hornos, se consolidó el proyecto. Plinio fue uno de los que aceptó dejar el negocio con el que les dio educación a sus hijos, pues, aunque era una tradición de familia, no quiso que ellos se dedicaran al oficio; además, las condiciones no eran las más óptimas para trabajar.

“Por haber destruido los hornos nos darán, durante los próximos cuatro años, 540.000 pesos mensuales. Eso está bien, pero me preocupa qué pasará cuando esa plata se acabe”, comenta el hombre de 63 años, de los cuales dedicó 43 a la alfarería. López precisó que ya se vienen adelantando los primeros cursos en técnicas o tecnologías, para generar una obra de mano calificada, a la par que se enseñan nuevos procesos de producción sin generar impactos ambientales negativos. “A los que se les compraron los hornos se les darán 26 millones de pesos en total. Y donde estaba el horno sembramos árboles como compensación ambiental. Los cursos ya vendrán para todos”, explicó.

De acuerdo con el funcionario, otro de los grandes resultados del proyecto ha sido la adopción de pequeños hornos: “Se ha promovido que 280 productores de ladrillos y 120 de cal se asocien en grupos de 10 o más. Estos, con nuestra asesoría, realizaron mejoramientos a los hornos y cambiaron el combustible que usaban por uno más limpio”.

Para lograrlo, en el año 2013 se expidió la Resolución 618 que les obliga a usar coque como combustible, pues genera menos partículas contaminantes, así como la implementación de sistemas de ductos y chimeneas, a la par que se hace la reconversión tecnológica.

“Llevamos más de 150 años en la
producción de cal y en la alfarería y es
la primera vez que hacemos un cambio
de conciencia ambiental”

Segundo Ramón Hernández, aunque en un principio no creía, se arriesgó a invertir parte de su capital en el proceso tecnológico. Va paso a paso, pues no tiene todo el dinero, y asegura que los resultados desde el punto de vista ambiental son generosos, pero no así en el económico, pues se ha visto “a gatas” para sostener a su familia y a los jornaleros que ven en el negocio una oportunidad de empleo.

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Los hornos que continuaron en operación fueron tecnificados y cambiaron el
combustible por coque, que emite menos material particulado.

 

“En esto hemos trabajado cuatro generaciones, llevamos más de 150 años en la producción de cal y en la alfarería y es la primera vez que hacemos un cambio de conciencia ambiental. Alguna vez el mismo Gobierno nos trató de criminales, pero lo que ahora deben reconocer es que esta vez fue nuestra voluntad y las ganas de respirar aire limpio lo que nos hizo cambiar, así eso nos esté costando caro, pues ya el trabajo es muy malo”, dijo Segundo Ramón.

López reconoce que la voluntad de la comunidad ha sido fundamental en el éxito del proyecto, que en este primer semestre del 2015 logró evitar que 25.000 toneladas de gas carbónico llegaran a la atmósfera.

“Eso nos genera unos bonos de carbono que pagan a 25.000 pesos la tonelada. Es decir que, con el cierre de los 150 hornos y la reconversión de los otros, estaremos generando, cada seis meses, 620 millones de pesos que serán invertidos en proyectos para la población”, indicó López.

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Quienes vendieron los hornos recibirán cursos del Sena. Con estos, según
Corpoboyacá, se generará sostenibilidad económica.

 

Esa es precisamente una de las exigencias que Plinio le hace tanto a las autoridades nacionales como a las regionales: que se inviertan recursos en fomentar el empleo en el Valle de Sogamoso, porque si no se implementan propuestas claras y proyectos sostenibles, el intento por tener un aire limpio quedará en solo eso: “En un intento”.

Por ahora, los rayos del sol atraviesan sin combatir las nubes y el Valle luce días más claros y cálidos.

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Producción Limpia

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Este 29 de abril fue escogido como el Día del Uso Racional de la Bolsa Plástica. Mediante la campaña Reembólsale al Planeta, del Ministerio de Ambiente y WWF Colombia, se promueve el uso de bolsas de tela para sustituir las plásticas y el reúso de las que se tienen en casa.

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