Lunes, 25 Marzo 2019
Columnistas Invitados

El recurso agua en Colombia

Efran Ruiz
Por: José Efraín Ruíz Sepúlveda
Licenciado En Biología y Química
Ms. Biología

Colombia, sin lugar a dudas, sigue ocupando uno de los primeros puestos en cuanto a cantidad de agua a nivel mundial. Según información de la Unesco, en Colombia llueve tres veces más que en el resto del mundo ya que la precipitación mundial es de 900 mm anuales y en sólo Suramérica llega a los 1600 mm al año como se puede observar en el gráfico 1. En nuestro país es de 3.000 mm año y esta situación se ve favorecida por varios aspectos siendo los más relevantes la posición geográfica, la presencia de tres cordilleras que cruzan el país y la ventaja de contar con dos áreas marinas bastante considerables.

Esta situación de contar con las bondades de este recurso hídrico, debería tener a nuestro país en una situación económica, política y social muy por encima de aquellos países que no tienen la fortuna de poseer este recurso.

Indudablemente, Colombia es un país con un índice de precipitación que lo coloca como una región privilegiada dentro del contexto mundial. Esta distribución, permite distinguir en Colombia cinco grandes vertientes: el mar Caribe, el océano Pacífico, el río Amazonas, el río Orinoco y la vertiente del Catatumbo. Cada una de estas vertientes, tiene características propias en cuanto a área, dirección en la cual drenan sus aguas, clima, vegetación, longitud y caudal de los ríos que la forman. En el gráfico 2, se ilustra la magnitud de los valores de precipitación en las regiones colombianas.

En términos generales, estas vertientes generan un caudal promedio de 66.440 m3/seg, equivalente a un volumen anual de 2.113 km3, del cual el 23% corresponde a la vertiente del Caribe; el 10% a la vertiente del Pacífico; el 34% a la vertiente de la Amazonía; el 32% a la vertiente de la Orinoquía y sólo el 1% a la vertiente del Catatumbo. Colombia es uno de los países con mayor número de recursos hídricos en el mundo. En él se pueden encontrar seis tipos de aguas, incluyendo aguas lluvias, aguas superficiales, aguas subterráneas, aguas termominerales, aguas marinas y oceánicas y aguas de alimentación glacial. (Ideam 2012)

La riqueza hídrica del país, se ve representada en la extensa red superficial de aguas que cubre al país, en las favorables condiciones que permiten el almacenamiento de aguas subterráneas y en la existencia de un importante número de cuerpos de agua lénticos (aguas estancadas como lagos y pantanos) y enormes extensiones de humedales.

Precipitacion600Fuente: Balance hídrico mundial y recursos hídricos de la tierra. Instituto de Hidrología UNESCO

Distribución desigual en Colombia

A pesar de la alta oferta que el país soporta, debe considerarse que la distribución es injusta por decirlo en alguna forma, debido a que hay regiones donde el recurso es muy escaso, mientras que en otras regiones, se vive en condiciones de inundación permanente. Para ilustrar con un ejemplo, tenemos el caso de la Guajira donde la precipitación apenas alcanza la cantidad de 600 mm anuales, es decir, tienen lo que se denomina en ecología el estrés hídrico (se habla de estrés hídrico cuando la demanda de agua es más alta que la cantidad disponible durante un periodo determinado o cuando su uso se ve restringido por su baja calidad), trayendo como consecuencia unos efectos negativos directos sobre la calidad de vida de la población.

La escasez de agua es un fenómeno no sólo natural sino también causado por la acción del ser humano. Hay suficiente agua potable en el planeta para abastecer a los 7.000 millones de personas que lo habitamos, pero esta está distribuida de forma irregular, se desperdicia, está contaminada y se gestiona de forma insostenible (UNESCO 2014)

En el otro extremo, tenemos el caso de algunas poblaciones del Chocó donde se han registrado los mayores valores de precipitación en Colombia y en el mundo, que están por el orden de 12.000 mm anuales. Sin embargo, este exceso de agua se traduce en inundaciones permanentes que causan grandes problemas y desventajas para sus pobladores. Estos ejemplos nos llevan a pensar que no hay una forma clara y precisa por parte de los organismos estatales para manejar el valioso recurso hídrico.

Cabría preguntar entonces, cómo diseñar las políticas de manejo del recurso hídrico cuando se presentan los excesos ya sea porque llueve muy poco o llueve bastante, este reto del manejo adecuado y técnico históricamente se ha presentado y se continuará manifestando así, dado que estos procesos obedecen a la manifestación cíclica de la naturaleza.
 
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Presidenta de Catorce6

Cuando se habla de que el agua se está acabando la causa real es su escasez justo en zonas de alta demanda. Porque en el planeta ello no es cierto ni ocurrirá. Sin embargo la escasez de agua que padecen muchas zonas y ciudades proviene de la falta de planeación. Es así como cada vez hay más ciudades y actividades agrícolas en alerta porque la demanda se comporta de manera diferente a la oferta.

El caso emblemático en 2018 fue el de Ciudad del Cabo, que estuvo a punto de dejar de bombear agua a sus más de 4 millones de habitantes. Esta no es la única, muchas son las ciudades con problemas de oferta Ciudad de México en nuestro continente y en Colombia Bucaramanga, Cúcuta, Valledupar, Santa Marta y varias más.

Aunque resulta obvio que la entrega de agua a quienes la demandan se planee conforme a la disponibilidad de la oferta, ello no resulta así en la realidad. Las poblaciones se van asentando en donde definen los planes de ordenamiento de las ciudades, pero también a donde los urbanistas son llevados por las oportunidades comerciales o donde la pobreza conduce. La disponibilidad de agua natural en el largo plazo ni se tienen en cuenta cuando las empresas de servicios públicos otorgan la disponibilidad en el marco de la obtención de las licencias de urbanismo y construcción, o cuando una autoridad ambiental otorga una concesión de agua a un agricultor.

Hay muchos planes de riesgos que advierten eventuales sequías, pero muy pocos planes articulados entre todas las entidades públicas competentes para evitar que estos riesgos se materialicen.

En Colombia hay muchos estudios sobre la oferta de aguas superficiales y subterráneas, en universidades y en diversas entidades del Estado. Lo eficiente sería acumular por cuencas este vasto conocimiento y realizar estudios solo de lo que hace falta para cumplir con la importante normatividad que sobre recursos hídricos ha expedido el Ministerio de Ambiente. Las ERA o evaluaciones regionales de Agua son un instrumento eficaz que no todas las Corporaciones Autónomas han implementado. Con este podrían ordenar el uso del recurso hídrico de acuerdo con la oferta para períodos de tiempo amplios y así evitar crisis fácilmente evitables.

Las Corporaciones Autónomas Regionales y las autoridades ambientales urbanas, tienen la posibilidad de otorgar concesiones de agua con bases más sólidas y de brindarle a la sociedad y las entidades públicas información sustentada sobre los recursos hídricos en su jurisdicción.

El desconocimiento del balance hídrico produce el otorgamiento de concesiones de agua sin la legitimidad requerida, convirtiéndolas en fuente de múltiples conflictos.

En Catorce 6 hemos querido publicar esta edición especial sobre los recursos hídricos en Colombia para contribuir a elevar el conocimiento y la concientización más que sobre el agua, sobre el balance hídrico. Como periodistas buscamos evitar el catastrofismo y apoyar las acciones urgentes sobre bases científicas y técnicas que deben adoptar las autoridades ambientales. De esta manera se podrán mejorar la urbanización y la agricultura que tantos impactos ambientales generan.

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