Domingo, 19 Agosto 2018
Alcaldía de Bogotá buscaría saltarse normas nacionales y quedarse con los incentivos tributarios por beneficios ambientales destinados a buses limpios según concepto de UPME
transmi humo                                               Imagen de referencia. / Foto: tomada de Airenuevobogota.wordpress


Procuraduría, Contraloría, exministros de Ambiente y concejales de Bogotá han criticado el proceso de licitación para la compra de los buses nuevos que remplazarán a los que circulan por la fase I de Transmilenio. Incluso se ha llegado a cuestionar que puedan ser recibidos aquellos articulados que en Europa no compran por no cumplir con los estándares más altos de emisiones. (Le puede interesar: ¡SOS de exministros y ambientalistas por calidad del aire de Bogotá y licitación de TransMilenio!)

Ahora el turno es para la Unidad de Planeación Minero Energética – Upme- que cuestionó la forma en que quedó elaborada una de las adendas del proceso. (Lea también: Procuraduría cuestiona que buses rechazados en Europa puedan llegar a nueva flota de Transmilenio)

Como es bien sabido, las empresas que compren y/o importen vehículos con energías limpias pueden acceder al beneficio de exclusión del impuesto de valor agregado -IVA- lo cual se hizo con el propósito de estimular la llegada de este tipo de sistemas de movilidad.

Lo que denuncia la Unidad es que, en la adenda, Transmilenio pretende obligar al concesionario encargado de la nueva flota a entregar al Fondo de Estabilización Tarifaria del SITP el valor de ese IVA que se le descontaría, y no trasladar el ahorro a los usuarios.

“Una cantidad de dinero inexistente ya que el certificado de beneficio ambiental es justamente para acceder a la exclusión del IVA y no se trata de una devolución”, dice el concepto conocido por Catorce6.

Adicionalmente cuestiona que el Distrito quiera pasarse por la faja las normas nacionales: “los valores que se generan por concepto de IVA en todo el territorio nacional son recaudados por la Dian, dado que la finalidad de este impuesto es la generar ingresos corrientes del Estado, por lo tanto, vía un contrato de concesión de transporte no se puede modificar la naturaleza del tributo”.

La conclusión: las condiciones fijadas en la adenda no cumplen el objetivo de incentivar la incorporación al Sistema Masivo de Bogotá de tecnologías limpias y por lo tanto no habrá contribución al cumplimiento de metas ambientales.

Ricardo Humberto Ramírez, director de la UPME, asegura que esto no es más que “la eliminación del incentivo para energías más limpias como la eléctrica o el gas. Además restaría competitividad a ellas frente a los vehículos de combustibles tradicionales”.

“No es procedente la forma como se quiere hacer y de llegar a mantenerse sería ineficaz para la penetración de las energías limpias (…) Aquí lo que pasa es que Transmilenio es autónomo y nosotros no podemos ir más allá de hacer las observaciones y advertencias”, dice Ramírez.

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