Miércoles, 25 Noviembre 2020

Afganistán, un país donde casi 20 millones de personas dependen de la agricultura, ha sufrido una caída del 45 por ciento en la producción agrícola este año debido a la sequía.

onu17junio

Foto: ONU

 

Este 17 de junio se celebra el Día Mundial para Combatir la Desertificación y la Sequía, fecha en la que se analiza la degradación de la tierra en las zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas, causada fundamentalmente por la actividad humana y las variaciones climáticas. 

La desertificación se debe a la vulnerabilidad de los ecosistemas de zonas secas, que cubren un tercio de la superficie del planeta, a la sobrexplotación y el uso inadecuado de la tierra. La pobreza, la inestabilidad política, la deforestación, el sobrepastoreo y las malas prácticas de riego afectan negativamente a la productividad del suelo.

De acuerdo con las Naciones Unidas, cada 17 de junio se celebra el Día Mundial para Combatir la Desertificación y la Sequía con el fin de concienciar acerca de las iniciativas internacionales para combatir estos fenómenos, de lo contrario, advierten desde la ONU que “En 2045 alrededor de 135 millones de personas en todo el mundo pueden haber sido desplazadas como consecuencia de la desertificación".

En detalle y de manera puntual, un total de 275.000 personas se han visto obligadas a migrar al oeste de Afganistán, 52.000 más que las desarraigadas por el conflicto en 2018, y más de dos millones están amenazadas por los efectos de la escasez de agua, según los datos del World Resources Institute (WRI) más de 1.000 millones de personas viven, en la actualidad, en regiones con escasez de agua y hasta 3.500 millones podrían sufrir escasez de agua en 2025.

Los países más afectados por la escasez de agua se encuentran en Oriente Medio y el Norte de África. Los cinco primeros países con mayor escasez de agua son: Kuwait, Bahrein, Emiratos Árabes Unidos, Egipto y Qatar, en base a la información de WRI.

Así mismo, de no llevar a cabo estrategias conjuntas a nivel internacional para frenar la desertificación y sequía habría una compleja amenazada medioambiental que irrumpe con fuerza en el ámbito socioeconómico, causando más muertes y desplazamientos humanos que cualquier otro desastre natural.

"De cara a 2025, 1800 millones de personas vivirán una escasez absoluta de agua. Además, dos tercios de la población mundial no dispondrán de suficientes recursos hídricos", señala a través de comunicado las Naciones Unidas.

La desertificación y los Objetivos de Desarrollo Sostenible

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible afirma que «estamos decididos a proteger el planeta contra la degradación, incluso mediante el consumo y la producción sostenibles, la gestión sostenible de sus recursos naturales y medidas urgentes para hacer frente al cambio climático, de manera que pueda satisfacer las necesidades de las generaciones presentes y futuras». Específicamente, el Objetivo 15 recoge nuestra determinación a detener y revertir la degradación de la tierra.

 

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