Jueves, 21 Noviembre 2019
Escrito por Álvaro Henao Mera
Abogado, fundador firma Manglar Abogados, exasesor MinAmbiente, Profesor Universidad del Rosario, Icesi, Javeriana
Foto Alvaro Henao
 
La escasez de recursos naturales renovables y no renovables, así como también el daño actual por el uso indiscriminado de los mismos, ha hecho que tengamos la necesidad de propender por la creación de políticas que impulsen la innovación como base de un crecimiento sostenido. Con ello sin duda, se da lugar a la creación de nuevas oportunidades económicas, manteniendo la capacidad de proveer los bienes y servicios ambientales.

En Colombia (CONPES 3934 de 2018) se calcula que anualmente el Estado invierte un total de 16,6 billones de pesos (2.08%. del PIB) en inversiones relacionadas con el agotamiento de los recursos naturales, y aunque seamos uno de los países más ricos en biodiversidad, nuestra economía aún no plantea una contribución a la diversificación de la economía basada en la creación de nuevos incentivos en los bienes y servicios ambientales. Según datos del Departamento Nacional de Planeación – DNP (2017) Colombia es ineficiente en el uso del agua, la tierra y las materias primas, lo que genera bajos ingresos por el uso de sus recursos, identificando como principales problemáticas la baja diversificación de la matriz eléctrica, el desarrollo incipiente de negocios verdes, el ineficiente uso del recurso hídrico y bajo nivel en el reúso de aguas grises residuales y lluvias, la baja productividad del uso de la tierra y deficiente desempeño ambiental del sector agropecuario en Colombia, entre otros.

Es precisamente bajo este contexto que se vuelve necesario para los diferentes sectores apostar por la innovación en el manejo de los recursos naturales, teniendo siempre en consideración tres puntos importantes a la hora de argumentar su relevancia. El primero de ellos es el punto económico, el segundo el legal y el tercero es la mirada del consumidor.

Desde el punto económico, vale la pena destacar que los procesos de innovación en crecimiento verde, en ocasiones se tornan costosos, bien sea porque implican una labor de renovación tecnológica, o porque los insumos que se deben modificar exceden en valor los insumos utilizados en procesos tradicionales. Dichos cambios en costos, requieren diferentes incentivos para las empresas, con el ánimo de incrementar los procesos de producción sostenibles. En materia económica, vale la pena analizar (a modo de ejemplo), cómo el Plan Nacional de Desarrollo (Ley 1955 de 2019) le está apostando a la innovación. Para citar tan sólo un ejemplo, vale la pena destacar el artículo 174 del PND, el cual determinó incentivos a la generación de energía eléctrica con fuentes no convencionales, buscando el fomento a la investigación, el desarrollo e inversión en el ámbito de producción y la gestión eficiente.

En materia legal ambiental, nuestra legislación seguirá tranformándose, y noticias relacionadas con la existencia de nueva regulación que propenda por la eliminación del plástico, la obligatoriedad de los procesos de reciclaje, ahorro en el consumo de agua, políticas de reúso, implementación de nuevos valores máximos permisibles de cargas contaminantes, obligatoriedad de implementación de energías renovables, u otras muchas normas, serán cada vez más usuales. Así por ejemplo, vale la pena llamar la atención como la Directiva EU 2019/904 del Parlamento Europeo dispone prohibir para el 5 de junio de 2021 la introducción al mercado de productos de plástico de un sólo uso. Dicha norma, que no tiene una injerencia directa en Colombia, muestra realmente que la preocupación por un crecimiento verde, es una política global, que tarde o temprano terminará impactando nuestra legislación.

Por último, vale la pena destacar que la nueva generación de consumidores le apuesta a un cambio estructural para la reducción del impacto ambiental, siendo en consecuencia cada vez más usual, que de manera orgánica, el consumidor elija productos que le apuesten a un uso racional y sostenible de los recursos naturales y que se invierta cada vez más, en el concepto de marketing verde, que sin duda ha demostrado que puede dejar réditos en el posicionamiento de la marca.

Estas razones anteriormente expuestas, sumada a la más importante que es garantizar los recursos naturales a nuestras generaciones futuras, hacen pensar que el crecimiento verde más que una innovación es hoy en día una solución que permitirá ir a la vanguardia en el marketing y en el cumplimiento de la normatividad. 

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