Domingo, 25 Julio 2021

Según los resultados del estudio publicados en Scientific American, este comportamiento no es del todo negativo.

Aves luminicaLas farolas y otras luces artificiales pueden engañar a los cerebros de las aves para que piensen que los días son más largos de lo que son / Wim Wiskerke Alamy - Scientific American

El estudio publicado la revista Nature, afirma que las aves expuestas a luces artificiales en la noche, anidan hasta un mes antes que las que viven lejos del brillo lumínico producido por las actividades humanas. Sin embargo, los autores señalan que esta interrupción, podría beneficiar a algunas aves al ayudarlas a adaptarse mejor, a medida que el calentamiento global altera los ritmos del mundo natural.

El nuevo documento, ofrece una mirada sobre el impacto de la contaminación lumínica y acústica en el éxito reproductivo de las aves, con la esperanza de brindar información más concreta para la toma de decisiones de su conservación. Utilizando datos recopilados por científicos a través del programa NestWatch del Laboratorio de Ornitología de Cornell, los autores del estudio analizaron más de 58,000 observaciones de nidos de 142 especies en los Estados Unidos entre 2000 y 2014.

Para las aves que viven en climas templados, la prolongación de los días proporciona la principal señal de que es hora de anidar. Las farolas y otras luces artificiales pueden engañar a los cerebros de las aves para que piensen que los días son más largos de lo que son, por lo que los investigadores no se sorprendieron al ver que las aves anidan antes en áreas con contaminación lumínica.

Debido a que la anidación está programada para coincidir con el pico de disponibilidad de alimentos de primavera, los científicos habían anticipado que la anidación temprana impulsada por la luz, interrumpiría esta delicada sincronía y perjudicaría a las especies involucradas. Pero "terminamos encontrando lo contrario", dice el coautor del estudio Clinton Francis, ecologista de la Universidad Politécnica Estatal de California. “Para aquellos nidos que estuvieron expuestos a la luz, terminaron teniendo un mayor éxito reproductivo”.

De acuerdo al informe, en un mundo cada vez más cálido y de primaveras prematuras, las aves deben adaptarse de alguna manera a los cambios correspondientes relacionados con la disponibilidad de alimento. Es posible que las señales de luz artificial hayan "permitido que estas aves se pongan al día con los efectos del cambio climático, lo que ha provocado que sus recursos emerjan esencialmente a principios de la primavera", señaló Francis.

Sin embargo, podría haber otras explicaciones, dice Jacob Socolar, investigador postdoctoral de la Universidad Noruega de Ciencias de la Vida, que ha estudiado las aves y el cambio climático, pero que no participó en la nueva investigación. “El que me resulta más obvio es que sabemos que algunas especies son capaces de alimentarse por la noche con luz artificial”, dijo. La iluminación podría crear una especie de buffet de 24 horas para las aves, nutriendo mejor a estas especies para la reproducción.

No obstante, ninguna de estas hipótesis significa que la contaminación lumínica sea algo bueno en general. "La luz podría estar 'ayudando' a las aves en este aspecto", dice Francis, pero "tenemos que mirar las imágenes más amplias de la vida de estos animales y los sistemas ecológicos en los que viven". Por ejemplo, se ha demostrado que la contaminación lumínica altera las hormonas y el sueño de las aves y otros animales salvajes, desorienta a las aves migratorias y contribuye a la disminución de los insectos que comen las aves.

“La contaminación lumínica y la contaminación acústica son estas facetas omnipresentes del cambio global que antes se pasaban por alto, cuyos efectos, estamos aprendiendo cada vez más, son importantes”, dice Socolar. Las emisiones de luz en el mundo están aumentando a un ritmo de aproximadamente un 2 por ciento anual.

 

nido de avesSe ha demostrado que la contaminación lumínica altera las hormonas y el sueño de las aves y otros animales salvajes, desorienta a las aves migratorias y contribuye a la disminución de los insectos que comen las aves./Pixabay

 

Incluso, en los parques nacionales el resplandor de las luces artificiales se ha detectado en fuentes a 200 millas de distancia. De manera similar, un artículo de 2017 en Science encontró que el 63 por ciento de los parques nacionales estaban expuestos a un ruido significativo causado por los humanos.

El ruido tuvo un impacto claramente negativo en las aves en el nuevo estudio, particularmente para las que viven en los bosques. Cuando se exponen al estruendo de aviones o automóviles, por ejemplo, las aves retrasan el anidamiento y el tamaño de su nidada (la cantidad de huevos en un nido) se reduce en un 12 por ciento. Una explicación a esto, es que la contaminación acústica y los cantos y llamadas de las aves que viven en los bosques tienden a ser de baja frecuencia, por lo que la interferencia resultante podría interrumpir la comunicación que es esencial para el apareamiento.

De acuerdo a un estudio publicado en 2019 en la revista Science, las poblaciones de aves han disminuido un 29 por ciento en América del Norte desde 1970. Esto, según el análisis, implica que es crucial comprender cómo los humanos impactan en la reproducción de las aves.

La mayoría de los hallazgos de la investigación sobre los efectos del ruido y la contaminación lumínica en las aves implican cambios de comportamiento, como la forma en que las especies alteran su canto en respuesta al ruido. Sin embargo, estos resultados pueden ser difíciles de traducir en decisiones políticas sobre el terreno, porque no siempre está claro cómo un cambio de comportamiento puede afectar las perspectivas de supervivencia de una especie.

Uno de los objetivos más importantes de la nueva investigación, que fue parcialmente financiada por la NASA y afiliada al Servicio de Parques Nacionales, es crear un índice de sensibilidad. Este índice podría ayudar a los administradores de los parques a comprender cómo los nuevos ruidos o las perturbaciones lumínicas afectan el éxito reproductivo de determinadas especies de aves.

En comparación con el cambio climático, Francis cree que las soluciones al ruido y la luz excesiva son simples. Las tecnologías como las luces que se apagan cuando no están en uso y los neumáticos silenciosos, son herramientas que las personas y los gobiernos locales pueden emplear para silenciar y oscurecer nuestro medio ambiente. "Ciertamente vale la pena que la gente piense en estos pequeños cambios que tienen grandes impactos colectivos", dice. "De hecho, pueden marcar una gran diferencia para las poblaciones de vida silvestre".

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