Jueves, 13 Mayo 2021
Columnistas Invitados

¿Disminuir el consumo de carne es la solución en Colombia?

 Andrea Avila full

Por Andrea Carolina Ávila Arroyo
Abogada Magistra en Derecho.
Asesora y consultora en derecho administrativo, derecho ambiental, derecho laboral, en salud y seguridad en el trabajo y en gestión ambiental.

 

La academia y las entidades gubernamentales tanto a nivel nacional como mundial, en repetidas ocasiones han manifestado que el consumo de carne bovino o vacuno favorece en gran proporción a las emisiones de gases que originan el efecto invernadero y el calentamiento global, a la disminución del agua dulce debido al consumo que requiere para la producción de la carne bovina o vacuna entendido como agua virtual y a la afectación al terreno debido al pastoreo, destruyendo así sus nutrientes, dificultando la reforestación y el nacimiento de cauces para abastecer del recurso hídrico a una población, convirtiendo así a dicho terreno en una zona árida, entre otras afectaciones ambientales.

Frente a la problemática, la solución mas acertada y práctica que se nos ha manifestado es disminuir el consumo de carne y cambiar los hábitos de alimentación, prefiriendo el consumo de legumbres y de frutas.

La solución es sencilla, pero, ¿es viable para un país latinoamericano debido a sus condiciones socioeconómicas disminuir el consumo de bovino o vacuno y reemplazarlo por hortalizas?

En Colombia los hábitos de alimentación en la población promedio incluyen en gran medida el consumo de carne. Y esto no se da por capricho, dado que, para la población promedio sus ingresos corresponden a un salario mínimo mensual vigente que cada año su aumento es poco significativo para los hogares colombianos. Así, para el año 2018 se fijó en setecientos ochenta y un mil doscientos cuarenta y dos pesos ($781.242), luego, en el año 2019 se establece en ochocientos veintiocho mil ciento dieciséis pesos ($828.116) y para el año 2020 se estimó en ochocientos setenta y siete mil ochocientos tres mil pesos ($877.803).

Significa esto que sus ingresos se deben distribuir entre la educación básica y universitaria y los implementos escolares de los menores que hagan parte del hogar, en garantizar el acceso al sistema de salud y seguridad social de todos los miembros que conforman la familia, en el transporte diario que requiera cada integrante de la familia y, lógicamente, en la alimentación que conforman la canasta básica familiar y los productos de aseo que se requieran.

En sondeo hecho a los habitantes de diversas localidades de Bogotá, manifiestan que la renta diaria del consumo de carne bovina o vacuna corresponde a:

Localidad

Producto

Precio a noviembre de 2020

San Cristóbal

1 libra de carne (tipo murillo) (en carnicería de barrio)

$9.000

1 libra de alas de pollo (en carnicería de barrio)

$4.200

Santa Fe

1 libra de carne (tipo murillo) (en plaza de la Perseverancia)

$8.000

1 libra de alas de pollo (en plaza de la Perseverancia

$3.400

Barrios Unidos

1 libra de carne (tipo murillo) (en carnicería de barrio)

$8.000

1 libra de alas de pollo (en carnicería de barrio)

$5.500

(Encuesta hecha a habitantes de las localidades de Santa Fe, Barrios Unidos y San Cristóbal de la ciudad de Bogotá el 16 de noviembre de 2020)

Si bien, el consumo de hortalizas puede favorecer a la canasta familiar, dado su costo y nutrientes, el colombiano promedio no tiene en sus hábitos el consumo constante de frutas y legumbres, debido que la mayoría de la población colombiana ejecuta trabajos que exigen un alto gasto calórico que las legumbres suplen por un periodo corto, demandando el consumo de más alimentos diariamente y aumentando el déficit de los ingresos del colombiano.

Es así, que el aumento del consumo de hortalizas y/o la disminución en el consumo de carne bovina o vacuna no es un método cien por ciento eficaz debido a las necesidades socioeconómicas que tiene la población colombiana y la población latinoamericana.

Por ello, se deben buscar alternativas que suplan las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las necesidades de las generaciones futuras y de los ingresos económicos de la población promedio que finalmente, son los que disponen cómo han de ser sus hábitos de alimentación.

Una alternativa es implementar en Colombia la agricultura sostenible basada en el uso de medios tecnológicos, en promover la investigación sin dejar de lado los conocimientos y tradiciones ancestrales que aportan a la preservación del medio ambiente evitando aquellas prácticas agrícolas que comprometen los ecosistemas.

Con los diversos modelos de agricultura, el productor o agricultor, debe ejercer su oficio con base en el aprovechamiento de la materia orgánica derivada del estiércol bovino, en el consumo de fertilizantes que tengan un proceso de síntesis diferente al químico, en estudiar la zona que frecuentan los bovinos y los animales que la cohabitan de acuerdo al clima variable que presente, en implementar técnicas de cultivo que persigan evitar la erosión, entre otras.

Finalmente, con la adecuación de la agricultura sostenible a las prácticas de cultivo bovino o vacuno, se obtiene la conservación del medio ambiente sin afectar a gran escala los ingresos económicos y las costumbres alimenticias de la población colombiana y Latinoamericana.

 

Fuente:
Conferencia de Río de 92. Principio Nº 15.
Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación. Las repercusiones del ganado en el medio ambiente. 2006.
Opcions Impulsem el consum conscient. Tres modelos de agricultura sostenible (y uno que solo lo quiere aparentar). 2019. Barcelona.
Encuesta hecha a habitantes de las localidades de Santa Fe, Barrios Unidos y San Cristóbal de la ciudad de Bogotá el 08 de noviembre de 2020)



Hábitat
Columnistas Invitados

Los suelos poligenéticos y el cambio climático

jorge

Por: Jorge Alberto Sánchez Espinosa, PhD
Ex Presidente de la Sociedad Colombiana de la Ciencia del Suelo (2015-2016)
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Los suelos poligenéticos son suelos que se han formado en ambientes totalmente diferentes a los actuales, generando en ellos más de un origen y evolución, asociados con cambios climáticos ocurridos durante el Pleistoceno y Holoceno, no coincidiendo con su origen y evolución actuales, por tanto nos develan la realidad del cambio climático y a medida que avance el Levantamiento o estudio de los suelos a mayor resolución, será más evidente su presencia, esto tiene un significado muy importante porque nos da luces de periodos más lluviosos o más secos y nos proporciona mejores argumentos técnicos para el uso y manejo actual de los suelos.

Para lograr lo anterior se requiere información cada vez más especializada y precisa que unida a otras herramientas técnico científicas ayudaran a mejorar su conocimiento y aplicabilidad, es así que el examen de las secciones delgadas que se hace con el microscopio de luz polarizada o también conocido como petrográfico, puede ser considerado como una extensión de los estudios morfológicos de campo, el nivel de resolución se incrementa del examen de campo al examen con el microscópico óptico y finalmente, a las técnicas submicroscópicas (Microscopía electrónica).

Por lo tanto, los resultados de los estudios micromorfológicos son más útiles cuando se relacionan con la geomorfología del área de estudio, la descripción morfológica de los perfiles modales y los resultados de los análisis de suelos. La micromorfología se utiliza para identificar los tipos y las secuencias de los procesos activos que ocurren o han ocurrido en los suelos poligeneticos, como la intensidad de la meteorización y condiciones redoximórficas, que son indicadores relacionados con estos suelos debido a cambios climáticos. Mediante este análisis de secciones delgadas del suelo se observan además muchos detalles que a veces no son visibles por análisis en el campo.

Ahora bien, sí desde ya debemos prepararnos para el cambio climático, tenemos la obligación de considerar el carbono orgánico de los suelos como el elemento crítico de la naturaleza, el cual debe incrementarse o por lo menos mantenerse, pero por ningún motivo disminuirse, porque este elemento se traduce en materia orgánica, la cual se acumula en los primeros horizontes del suelo que en los suelos poligenéticos se sustenta su fertilidad, por lo que cuidar ese primer horizonte es la prioridad.

Así mismo, igual de importante y preocupante es el alto incremento en la microporosidad que significa perdida en la capacidad de aireación de los suelos, quiere decir que los poros grandes o macroporos se están volviendo poros pequeños o microporos porque el suelo se está compactando, se está asfixiando, lo que implica que se está degradando.

El otro aspecto a considerar es el uso eficiente del agua, componente dinámico de las cuencas hidrográficas, tanto en superficie como a profundidad, valioso recurso hidrogeológico, que debe ser regulado y protegido en todas las cuencas hidrográficas del país.

Para lograr lo anterior se precisa hacer un plan de acción con la naturaleza, tal como lo propuso el presidente Franklin Delano Roosevelt en 1935, cuando se creó el Servicio de Conservación de Suelos, hoy día Servicio de Conservación de los Recursos Naturales del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, por lo que se requiere hacer un cambio de rumbo en el modelo productivo en la agricultura y valorar que tan amigable es el sistema de producción actual con el suelo y la sociedad y si realmente está diseñado para mejorar las propiedades dinámicas del suelo, porque si se sigue actuando como si no existiese el cambio climático, más lentamente se propagará por los sistemas económicos y sociales como ha sucedido con la pandemia del Covid 19 tal como lo manifiesta la CEPAL en su último informe sobre la emergencia del cambio climático en América Latina.

El propósito es disminuir la evaporación y aumentar la transpiración y debemos por tanto, volver al concepto del perfil cultural del suelo, con labranza adecuada, enmiendas y fertilizantes, materia orgánica, formación de una capa arable y agricultura sostenible, cuyo enfoque debe ser ecosistémico en el marco del análisis integrado del paisaje y sólo así podemos decir en verdad que nos estaremos preparando para el cambio climático.

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