Lunes, 23 Septiembre 2019

La ONU incluso es más pesimista y advierte que podrían ser menos ejemplares vivos. La pesca ilegal de un supuesto afrodisíaco es la causa.

vaquitamarinaFoto: PNUMA

Un nuevo estudio publicado en Royal Society Open Science asegura que la población de vaquitas ha disminuido en un 98.6% desde 2011, y que ahora podría haber menos de 19 ejemplares con vida.

La vaquita marina se refugia a profundidades de 20 a 40 metros en zonas de mareas fuertes y no es muy fácil de ubicar pese a vivir en un área bien localizada. Los estimativos de la ONU recién publicados también hablan de que podrían quedar entre 6 y 20 ejemplares.

Lorenzo Rojas Bracho, presidente del Comité Internacional para la Recuperación de la Vaquita (Cirva), que trabaja desde hace más de 30 años para salvar a la vaquita explica que durante décadas, los políticos y funcionarios públicos optaron por ignorar el problema y reconocieron muy tarde la importancia de la conservación, una actitud paradójica puesto que México “tiene un gran registro, un récord importante en conservación de mamíferos marinos”.

“Gracias a la acción del Gobierno mexicano se evitó la extinción del elefante marino; además, fue el primer país que tuvo un santuario de ballenas para la reproducción de la ballena gris y el caso del lobo de piel fina, que es un lobo marino de la isla de Guadalupe”, recuerda.

La vaquita vive en un polígono de 1800 kilómetros cuadrados y durante muchos años se le consideró una figura mítica. Fue hasta 1958 cuando se le reconoció como especie y quedó registrada como parte de la fauna del Alto Golfo de California.

Pero el gran culpable, según la ONU es la demanda del buche de Totoaba, cuya pesca ilegal tienen en jaque a la vaquita. Incluso la misma ONU lo llama en un artículo como la “cocaína del mar”. Desde 1975, la demanda del buche no cesó, al contrario siguió aumentando y sus precios se cotizaron tan altos en el mercado negro, que empezaron a atraer al crimen organizado. Fue ahí donde la población de vaquita empezó a disminuir a un ritmo cada vez más alarmante: de 600 individuos que había en 1997, para 2008 quedaban menos de 300 y en 2017 no llegaban a 30.

La secretaria general de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres, Ivonne Higuro, subraya que el tráfico de buches de totoaba es un negocio muy lucrativo. “Es increíble, por cada buche se les paga 5000 dólares a los pescadores y se venden hasta en 100.000 dólares en China, así que estamos hablando de millones, millones de millones. Por eso está metido el crimen organizado, las ganancias son semejantes a las del narcotráfico, el tráfico de armas o el tráfico de personas”.

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