Martes, 18 Diciembre 2018
En la reunión de casi 150 países en la COP2 del Convenio incluyó restricciones a ciertas lámparas fluorescentes, a extracción de oro artesanal y la quema de carbón.
mercuriowwf                                                                                  Imágen de archivo. / Foto: WWF

Las emisiones globales de este peligroso metal tóxico en la atmósfera aumentaron alrededor de 20% entre 2010 y 2015, de acuerdo con la Evaluación Mundial del Mercurio 2018 de ONU Medio Ambiente, cuyos resultados se presentaron en el marco de la reunión.

Los mayores incrementos se reportaron en las regiones del este y el sudeste de Asia, África subsahariana y América del Sur.

La COP2 del Convenio de Minamata tiene como objetivo fortalecer este tratado recientemente establecido, a medida que los países actualizan sus diversas estrategias para abordar el ciclo de vida de este metal pesado. Vale la pena recordar que ese tratado se firmó en 2013 y por ello las cifras actuales se alcanzan a enmarcar en los primeros años de su implementación.

“De la Evaluación Mundial del Mercurio 2018 se desprende que la comunidad internacional, ahora más que nunca, necesita fortalecer su determinación para reducir las emisiones de mercurio", dijo Joyce Msuya, directora ejecutiva interina de ONU Medio Ambiente. “El Convenio de Minamata, que es el acuerdo ambiental multilateral más joven del mundo, tendrá un impacto real en la salud humana y el medio ambiente porque aborda uno de los contaminantes más peligrosos del mundo. Es alentador que un número creciente de países esté respondiendo de manera proactiva al aumento preocupante de las emisiones de mercurio", agregó.

Las partes en el Convenio de Minamata sobre el Mercurio han pasado un año implementando el nuevo tratado global, que incluye la prohibición de nuevas minas de mercurio y la eliminación de las existentes; medidas para reducir el uso de mercurio en la extracción de oro artesanal y en pequeña escala; la eliminación del uso de mercurio en ciertos procesos industriales, así como en la producción de artículos de uso diario, como ciertas lámparas fluorescentes compactas y baterías y el control de las emisiones de mercurio como un subproducto de una gama de sectores industriales, incluida la quema de carbón.

Los datos preliminares de la evaluación demuestran que la acción continua para reducir las emisiones ha dado lugar a disminuciones modestas en algunos sectores y zonas, pero que el aumento de las emisiones está presente en la mayoría de las demás regiones, impulsado en gran medida por el crecimiento de la actividad económica de ciertas industrias.

Miles de toneladas de mercurio se liberan en el aire, la tierra y el agua a causa de las actividades humanas, incluida la quema de carbón y la extracción de oro artesanal y en pequeña escala.

Una vez en el medio ambiente, el mercurio entra en la cadena alimentaria, se acumula en el cuerpo y puede dañar el cerebro, el corazón, los riñones, los pulmones y el sistema inmunológico de personas de todas las edades. El metal es particularmente dañino para los fetos y los bebés cuyos sistemas nerviosos están en desarrollo. El daño que causa en el cerebro no se puede revertir.

La exposición al mercurio ocurre principalmente a través de la ingestión de peces y otras especies marinas contaminadas con metilmercurio, su forma más tóxica y bioacumulativa. Las personas también están expuestas al mercurio elemental o inorgánico a través de la inhalación de vapor de mercurio o por contacto directo con su uso.

En Colombia, el Ministerio de Ambiente acaba de publicar su hoja de ruta para intentar eliminar el metal en menos de 5 años. Leer también: Hoja de ruta para eliminar el mercurio de Colombia en 5 años
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