Domingo, 22 Octubre 2017
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En la zona se busca capacitar y financiar a agricultores de bajos recursos para mitigar los impactos en sus cosechas de la variabilidad climática.

En Colombia, la región de Ubaté produce hasta el 25% de los alimentos de la canasta básica de Bogotá, al punto de que se le conoce como la capital lechera del país. Pero en la última década esta zona ha sido fuertemente golpeada por intensas temporadas de lluvia y sequía, asociadas con fenómenos como La Niña y El Niño. 

ONU Medio Ambiente advierte que el cambio climático es un desafío urgente para el sector agropecuario de América Latina y el Caribe, donde cerca de 60% de los alimentos son producidos por pequeños agricultores. “La mayoría de ellos vive en condiciones de pobreza y tiene poco acceso a financiamiento bancario y otros servicios”.

ubate 1 ok                                                                    Foto tomada de www.unep.org

Entre 2010 y 2011 la zona vivió uno de los inviernos más severos en 70 años, con inundaciones que obligaron a cientos de ganaderos y agricultores a abandonar sus labores. La atípica temporada de lluvias que fue seguida por La Niña causó daños por inundaciones en 1 millón de hectáreas y pérdidas valoradas en $ 5 mil millones de dólares a nivel nacional. 

Cuando el sector empezaba a recuperarse llegó El Niño, con una intensa sequía que acabó con el pasto y se llevó consigo cerca de la mitad de la actividad ganadera. “Esto se tradujo en un mayor empobrecimiento y en la migración de campesinos hacia la ciudad”, como se lo relató a la ONU, Rafael Rincón, director local del Instituto de Ciencias Agroindustriales y del Medio Ambiente (ICAM).

Es por esto que ONU Medio Ambiente anunció la implementación de una parcela demostrativa en Ubaté con 11 medidas de adaptación para enseñar a los agricultores cómo innovar en sus tierras, adaptarse a los efectos del cambio climático y aumentar su productividad de forma sostenible.

Desde finales de septiembre esta finca modelo puede ser visitada por los campesinos, quienes podrán participar en un programa de capacitación y financiación para la aplicación de las medidas en sus propios terrenos, con el apoyo de la institución financiera nacional Bancamía.

Los campesinos aprenderán medidas efectivas para crear resiliencia frente cambio climático, como por ejemplo: el aporte de las lombrices para generar un abono natural rico en nutrientes; un modelo de apicultura que beneficiará la polinización de los cultivos; o cómo construir zanjas distribuidas de forma estratégica para desviar y distribuir el exceso de agua en las temporadas de lluvias.

“Otras de las medidas son invernaderos que permiten producir todo el año; huertos familiares para obtener cultivos variados en el hogar; deshidratadores solares que agregan valor a los productos y blindan al agricultor frente a la volatilidad de precios; riego por goteo para maximizar la eficiencia en el uso del agua o un sistema silvopastoril que diversifica la producción y provee forraje para el ganado”, sostiene la dependencia de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.

El dato: si no se toman acciones, los efectos del cambio climático sobre las actividades agropecuarias de Colombia generarían una pérdida anual de 0.49% del producto interno bruto nacional entre 2011 y 2100; esto equivaldría a que el país sufriera cada cuatro años daños similares a los de La Niña 2010-2011, de acuerdo con un estudio del Gobierno Nacional, la CEPAL y el BID.


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