Martes, 19 Marzo 2019
Un estudio de la Universidad Nacional hecho en Bogotá, Barranquilla, Bucaramanga y Cali revela que los ciudadanos no saben qué hacer con estas medicinas.

pastillas 600Foto: e- Magine Art/ Flickr

El Centro de Información de Medicamentos, Cimun, de la Universidad Nacional de Colombia, realizó esta investigación para el Ministerio de Salud, a partir de una muestra conformada por 450 encuestas realizadas en estas ciudades, a la que se sumó información suministrada por seis laboratorios y cinco instituciones hospitalarias.

Los resultados, compartidos por la Agencia de Noticias U.N. arrojan que el 86 por ciento de las personas no sabe dónde depositar los medicamentos vencidos o en desuso. El 22 por ciento lo arroja a la basura y el 6 por ciento lo deposita en el inodoro o el lavamanos, a pesar de que el 91 por ciento manifestó ser consciente de las posibles afectaciones que podrían causar al medioambiente. (Leer más: Ríos de Colombia estarían llenos de residuos de medicamentos).

Según la encuesta, solamente un 3,8 por ciento lo entrega en puntos especiales para ser reciclado y el resto lo dona a instituciones o simplemente no tiene conocimiento sobre el procedimiento a seguir en estos casos.

Además de la disposición inadecuada de los medicamentos, José Julián López, director del Cimun, llama la atención sobre el tipo de medicamentos que se desechan. Aunque la gran mayoría de medicamentos que se desechan corresponden a tratamientos para hipertensión, diabetes y dislipidemia, también se han encontrado algunos para el cáncer, cuyo costo puede oscilar entre los 40 y 50 millones de pesos. “Como sociedad y país resulta muy preocupante que nuestro sistema de salud contemple la entrega medicamentos que no serán empleados”, destaca el profesor, director del Cimun.

Según el estudio, en el 78 por ciento de los hogares de la muestra había medicamentos sobrantes, y aunque el 25 por ciento de ese porcentaje equivale a que las personas se mejoraron y dejaron de tomarlos, un 15 por ciento manifestó que había olvidado terminar el tratamiento, un 6 por ciento recibió dosis de más por parte de la EPS y un 10 por ciento debió cambiar la medicación.

Hasta la fecha ningún estudio serio realizado en el país demuestra el impacto de arrojar medicamentos a fuentes de agua o rellenos sanitarios. (Leer más: Medicamentos vencidos ponen en riesgo la salud y el ambiente).

Con base en los resultados de este estudio, el Cimun le propone al Ministerio de Salud que les pida a los laboratorios optimizar el programa de producción, de tal manera que se evite generar sobrantes, además de hacer un mejor entrenamiento al personal que trabaje en hospitales para que tengan mayor conocimiento del manejo de estos residuos.

En cuanto a los ciudadanos, el organismo de la Universidad Nacional sugiere incrementar las actividades encaminadas a concienciar los pacientes sobre la importancia de concluir con la prescripción completa del tratamiento.

Respecto a los casos de los desechos de fármacos para tratar el cáncer, la recomendación del Cimun para los profesionales de salud es evaluar la necesidad de continuar medicando a un paciente en estado terminal, para quien tratamientos paliativos resultarían más adecuados en procura de mejorarle la calidad de vida durante sus últimos días.

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