Sábado, 19 Octubre 2019

El director de la AUNAP confirmó a Catorce6 que los estudios se llevarán a cabo en sus estaciones piscícolas para determinar si se puede cultivar para consumo humano.

pezbasabiotaFoto: Biota colombiana - Humboldt.org.co

En diálogo con Catorce6, Nicolas del Castillo, director de la Autoridad Nacional de Agricultura y Pesca confirmó que efectivamente se firmó un acuerdo con el Instituto Alexander Von Humboldt para iniciar el estudio en el país del paz basa y determinar si es conveniente una solicitud para legalizar su cultivo con fines de consumo comercial.

Los ensayos se harán en la Estación piscícola de Gigante (Huila) y en la costa en la Estación de Repelón (Atlántico). Según el funcionario, en estos sitios se garantiza la seguridad del estudio porque son ambientes totalmente controlados y aislados.

La decisión fue tomada en el marco de un encuentro interinstitucional, en el cual también participaron Presidencia de la República, el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural (MADR), el Ministerio de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADS), el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA), Programa de Transformación Productiva (PTP), junto a las ya mencionadas AUNAP y el Instituto Alexander Von Humboltd.

Frente a la decisión de estudiar los beneficios de incorporar esta especie exótica, para ser comercializada en el País, la AUNAP empezará con la consecución de reproductores para hacer ensayos en el sistema productivo de estanques en tierra y bioensayos para analizar el comportamiento del Pangasius frente a otras especies. Los estudios definitivos con sus resultados se plantean para mayo de 2020 aproximadamente, dice un comunicado de la Autoridad de este año.

“Estamos hablando de un hito para la acuicultura Nacional, puesto que, si no encontramos inconveniente alguno con esta especie, lograremos formalizar su producción, equilibrar la competencia y con esto llevar al mercado una especie que ofrece bajos costos de comercialización y una carne muy apetecida”, explica Nicolás Del Castillo.

Según cifras oficiales, el mercado mundial de Pangasius representa cerca de US$1.800 millones, de los cuales Colombia importa cerca de US$100 millones anuales, que equivalen a 50 mil toneladas de peso vivo.

La polémica frente a este estudio se da porque en diferentes publicaciones se ha reconocido al pez basa como invasor. Una publicación de la Universidad del Norte, por ejemplo describe a esta, y otras especies, como capaz “de colonizar territorios naturales fuera de su área nativa, con asistencia humana directa o indirecta, y cuyo establecimiento y expansión amenaza los ecosistemas, hábitats e incluso especies nativas, causando daños económicos y ambientales”.

Dice la Universidad que recientemente se ha detectado su presencia en el río Magdalena. Esta especie es de origen asiático y representa una amenaza tanto para el ambiente como para el sector pesquero, ya que entre sus fuentes de alimento se encuentran algunas especies de peces nativas y amenazadas.

Incluso, resulta llamativo que el propio Instituto Von Humboldt, en su publicación ‘Catálogo de la biodiversidad acuática exótica y trasplantada en Colombia: moluscos, crustáceos, peces, anfibios, reptiles y aves’, reconoce a la especie Pangasianodon hypophthalmus como invasora.

“Aplicado el protocolo para el análisis de riesgo se obtuvo un puntaje de 766,993 sobre un puntaje máximo de 1500, lo que la califica como especie de alto riesgo (Gutiérrez et al. 2010). El ejercicio se aplicó considerando la debida historia de vida y sin conocer el lugar exacto de su probable uso experimental o acuícola, ante lo cual el puntaje podría ser mayor”.

En ese catálogo, publicado en 2012, el Humboldt asegura que en Colombia no es posible hablar de un proceso de invasión ante la carencia de estudios que conduzcan a tener parámetros que permitan aseverar que tal fenómeno está ocurriendo.

Ante la polémica despertada por un medio regional que dijo que se otorgó permisos para iniciar un piloto de cultivo del pez, el Instituto envió un comunicado en el que aclara que no es autoridad ambiental, por lo tanto no “autorizó por primera vez, la realización de experimentos pilotos, orientados a su legalización”.

Aclaran que existe un convenio marco de cooperación que tiene por objeto “aunar esfuerzos, técnicos y administrativos con el fin de desarrollar actividades de investigación científica, orientadas a generar y/o profundizar información técnica de especies nativas y exóticas continentales, así como la evaluación de riesgos de introducción y dispersión, de manera que se incremente el conocimiento de la biodiversidad acuícola y recursos hidrobiológicos del país, su difusión, conservación y uso sustentable”.

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