Domingo, 19 Agosto 2018
El Ministerio de Minas tenía lista una resolución para establecer un mínimo de uso de biocombustible que usan en sus motores.

transporte minería 600x400Imagen de referencia. / Foto: anfrix.com

“Dar continuidad a la política de mezclas de los combustibles con biocombustibles, es necesario señalar un porcentaje de mezcla obligatoria mínima de biocombustibles, el cual se aumentará progresivamente, para las fuentes móviles terrestres que se utilice en la actividad minera a cualquier escala de producción”. Ese era el objetivo de la resolución que había preparado el Ministerio de Minas desde marzo pasado, no solo por un tema ambiental, sino para generar demanda al inventario de biodiésel de palma.

El aumento progresivo al que se refiere la resolución habría sido de 2% de mezcla en un año y 5% para el segundo año. Aunque no se trataba de un estándar demasiado exigente, la industria si llegó a quejarse por su contenido.

Catorce6 conoció la extensa carta de la Asociación Colombiana de Minería, que además es muy técnica, en la que expresa sus reparos a la obligación legal de usar biocombustibles.

En un primer punto hablan de la calidad y señalan que “experiencias en Colombia en el uso de biocombustibles en el sector minero arrojó varios de los problemas que hemos venido presentando, dado que el combustible era susceptible a perder los parámetros de calidad establecidos en la norma a lo largo de la cadena de biocombustibles que ocasionaba taponamiento en los filtros y contaminación en el tanque de almacenamiento, de tal manera que la pérdida de potencia en los motores obligó a parar toda la flota de un proyecto por varios días”.

Pero va más allá y dice que los biocombustibles en el país no se han certificado en normas de calidad internacional, como son los estándares BQ 9000, BPAC o PMQC. “Mientras dicha industria no implemente esta buena práctica internacional en toda su cadena de abastecimiento es sumamente riesgoso implementar alguna medida de mezcla”.

En el segundo punto, las mineras dicen que ese tipo de combustibles además les resultan caros porque incrementa los costos de producción tanto por el mayor uso de combustible por la pérdida de potencia así como por los mayores mantenimientos del equipo.

“En 250 millones de galones anuales que consume la industria minera se estaría incrementando el uso de combustible en 250.000 galones con un costo adicional de 625.000 USD anuales por cada punto porcentual de mezcla.”

Según la ACM, usar esos productos podrían generar costos de mantenimiento y cambios de piezas que se pueden incrementar en cerca de 30 millones de USD anuales.

En el tema ambiental señala que aunque puede haber reducción en PM y hollín, “nada se menciona sobre el menor poder calorífico del biodiésel que inexorablemente conduce a un aumento en el consumo de combustible, que puede verse agravado por patrones irregulares del spray o efectos en la combustión asociados a la formación de depósitos y desgaste del motor”.

Advierten por último que “la industria minera no utiliza en la ejecución de sus operaciones biocombustibles” porque el artículo séptimo de la ley 939 de 2004 incluye el término “podrán contener biocombustibles”, lo cual no significa una obligación.

“consideramos pertinente la realización de un estudio técnico independiente que demuestre los impactos de la medida sobre la maquinaria y la productividad de los motores con las diferentes calidades de biocombustibles, garantizando las especificaciones del biocombustible antes de la mezcla con el diésel, para evitar efectos indeseados en los motores, y que, además, cumpla con las especificaciones exigidas por los fabricantes de los motores”, concluye Santiago Angel Urdinola, presidente de la ACM.

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