Miércoles, 18 Septiembre 2019
Para Stanford Medicine, la dieta mediterránea además es fácil de mantener y no descuida el aporte mínimo de proteínas, grasas y carbohidratos.
dietastanford                                                                                                                                                               Foto: scopeblog.stanford.edu

El artículo de la facultad de Medicina de Stanford empieza con un encabezado llamativo: “Una mirada escéptica a las dietas populares: pulgares arriba para el Mediterráneo”. Lo describen así porque según el profesor Randall Stafford es el patrón alimenticio con más pruebas científicas de beneficios para la salud.

Esta dieta enfatiza un estilo de comer que alguna vez fue común a lo largo del mar Mediterráneo. Las principales fuentes de alimentos son verduras, frutas, granos enteros, legumbres, nueces, pescado, pollo, aceite de oliva y productos lácteos como el yogur y el queso feta. La dieta generalmente limita comer mantequilla y carnes rojas.

Una amplia gama de comparaciones con otras dietas indica que la dieta mediterránea se asocia con reducciones en las enfermedades cardíacas, la diabetes, el cáncer y las tasas de mortalidad totales.

Pero además, tiene similitudes con varias dietas más extremas y se puede considerar como un compromiso razonable en lugar de dietas más radicales. Por ejemplo, esta dieta es básicamente una dieta vegetariana relajada que permite un poco de pescado y pollo, así como una ingesta no frecuente de carne roja.

De esta forma, la dieta se puede llevar a cabo así:

Proteínas: pescado, pollo, frijoles / legumbres, nueces y algunos productos lácteos.

Grasas más comunes: aceite de oliva, pescado graso y nueces.

Carbohidratos: Pastas y carbohidratos buenos que se encuentran en vegetales fibrosos, frijoles / legumbres y granos enteros.
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