Sábado, 16 Febrero 2019

Mil familias colombianas están conservando 18 mil hectáreas de bosque en Colombia. Se trata de una estrategia del Banco de Colombia en conjunto con Cornare y Masbosques, en el que se paga por la prestación de servicios ambientales a familias campesinas desde hace unos tres años.

Las tres entidades reafirmaron su compromiso con BanCO2 el 9 de noviembre con la firma de un convenio para unificar esfuerzos, conocimientos y recursos técnicos para fortalecer y promover el esquema BanCO2 a nivel nacional e internacional.

La estrategia valora la conservación de los ecosistemas estratégicos de Colombia que han estado en manos de la población rural con alto grado de vulnerabilidad. “Para las empresas había una situación en la que se presentaban trabas con las comunidades, y las comunidades sentían que las empresas venían, se aprovechaban y no les dejaban nada”, afirmo Franco Piza Director de Sostenibilidad de Bancolombia.

“Vimos que esas familias tenían muy poco acceso a cosas básicas para una vida digna, por eso tenían que echar mano a lo que tenían cerca que eran los recursos naturales”, y según el funcionario existía un choque con las autoridades ambientales por este motivo. Destaca que son tres los actores principales de la estrategia, las empresas, el banco y las Corporaciones Autónomas Regionales de todo el país, “llegamos a la conclusión de que se necesitaban oportunidades para esta familias”, agregó el funcionario.

Banco2Foto: Crèdito Bancolombia

La estrategia BanCO2 permite a personas naturales y jurídicas calcular y compensar su huella de carbono por la actividad que realizan, y así pueden enviar dinero de manera directa a las familias campesinas que cuidan los ecosistemas.

Hoy quien decide qué familia participa en el programa es cada Corporación Autónoma Regional, la empresa tiene la necesidad de los recursos ecosistémicos y el banco entra a administrar los recursos de cada empresa a través de una fiducia, “es decir, el dinero entra al banco y sale directamente para pagarle a cada familia”, por la prestación de un servicio ambiental como la conservación de un páramo por ejemplo.

Según este funcionario también fue una oportunidad para generar una cultura bancaria ya que estas familias no tenían un historial en los bancos y “en cinco minutos les abrimos una cuenta y solo necesitan un celular básico para la apertura y una vez al mes se hace el pago de los recursos”.

Ya hay 83 empresas vinculadas al proyecto, y 26 corporaciones que se sumaron a esta estrategia. “Cada corporación define el ecosistema que quiere privilegiar y escoge la familia beneficiaria para el pago de los servicios”, afirmó Piza. Por ejemplo en el departamento de Boyacá, la Corporación Autónoma Regional, decidió el beneficio de las familias que cerraron los hornos dedicados al cocimiento de ladrillo.

Un caso exitoso

A través de un acuerdo voluntario de conservación, personas como Rosita, una de las beneficiarias de la estrategia Banco2, que vive en Santuario, Antioquia, con cinco hijos, una de ellas en situación de discapacidad, hoy recibe unos recursos. Fue desplazada durante un tiempo y tuvo que volver porque no encontró oportunidades, poco tiempo después perdió a su esposo y fue una amiga que ya se encontraba vinculada al programa, que le contó que ella también podía hacerlo. Volvió a una tierra que le quedó y consiguió unas vacas. Hoy produce 4 cantinas de leche, antes solo vendía dos y tenía que botar las dos sobrantes porque no había cómo venderlas. Pudo comprar una nevera para guardar la leche y hoy puede abastecer de queso a la vereda.

“Es un cambio de vida muy grande, esperamos llegar a unas 20 mil familias para el 2020 y esperamos que puedan armar sus propios proyectos productivos, de ecoturismo, de biocomercio, y de ventas locales”, agregó Piza.

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Editorial

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