Martes, 22 Septiembre 2020

Estudio de la Universidad de McGill revela que una sola bolsa libera aprox. 11.600 millones de micropartículas y 3.100 millones de nanopartículas de plástico en agua caliente.

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 Foto: T13

Una taza de té puede ser una cura para los días lluviosos, pero la taza calmante de la bebida preparada también puede venir con una dosis de plástico de tamaño micro y nano desprendido de bolsas de plástico, según investigadores de la Universidad McGill.

Si bien los posibles efectos en la salud de la ingestión de estas partículas son actualmente desconocidos, la nueva investigación publicada en la revista de la American Chemical Society Environmental Science & Technology sugiere que se necesita más investigación.

Con el tiempo, el plástico se descompone en pequeños microplásticos e incluso nanoplásticos más pequeños, siendo este último de menos de 100 nanómetros (nm) de tamaño (un cabello humano tiene un diámetro de aproximadamente 75,000 nm).

De acuerdo con la Universidad, los científicos han detectado previamente microplásticos en el medio ambiente, agua corriente y embotellada y algunos alimentos, por eso, la profesora de Ingeniería Química McGill, Nathalie Tufenkji y sus colegas se preguntaron si las bolsas de té de plástico recientemente introducidas podrían liberar micro y nanoplásticos en las bebidas durante la preparación.

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Foto: Universidad McGill

Para llevar a cabo su análisis, los investigadores compraron cuatro tés comerciales diferentes empacados en bolsas de té de plástico. Los investigadores abrieron las bolsas y sacaron las hojas de té para que no interfieran con el análisis.

Luego, calentaron las bolsitas de té vacías en agua para simular la preparación del té. Utilizando microscopía electrónica, el equipo descubrió que una sola bolsita de té de plástico a la temperatura de preparación liberaba alrededor de 11.600 millones de partículas de microplástico y 3.100 millones de nanoplásticos en el agua.

Estos niveles fueron miles de veces más altos que los reportados previamente en otros alimentos.

El equipo también exploró los efectos de las partículas liberadas en pequeños organismos acuáticos llamados Daphnia magna, o pulgas de agua, que son organismos modelo que a menudo se usan en estudios ambientales.

Los investigadores trataron las pulgas de agua con varias dosis de micro y nanoplásticos liberados de las bolsitas de té. Aunque los animales sobrevivieron, mostraron algunas anomalías anatómicas y de comportamiento.

Para los expertos, este resultado es preocupante, sin embargo, consideran que es necesario realizar nuevas investigaciones y estudios para determinar si estos materiales podrían tener efectos sutiles o crónicos en los seres humanos.

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