Martes, 22 Octubre 2019
Según investigadores de la Universidad de Columbia, debido a sus diferencias anatómicas, cognitivas, inmunológicas, y psicológicas, están más expuestos a enfermedades y desequilibrios.

Childrenrisk600Photo by United Nations Photo on TrendHype / CC BY-NC-ND

Los niños pequeños son mucho más vulnerables a los desastres climáticos y la responsabilidad para proporcionar la protección y el cuidado que necesitan los niños recae en los adultos, según una investigación del Instituto Internacional de Investigación para el Clima y la Sociedad - IRI, la Escuela de Salud Pública Mailman y el Centro Médico Irving de la Universidad de Columbia.

"Debido a sus diferencias anatómicas, cognitivas, inmunológicas y psicológicas, los niños y adolescentes son más vulnerables a eventos relacionados con el cambio climático como inundaciones, sequías y olas de calor que los adultos", dice Madeleine Thomson, de IRI que también es investigadora en Columbia.

Debido a su pequeña relación superficie-cuerpo, los bebés y los niños son particularmente vulnerables a la deshidratación y al estrés por altas temperaturas. Durante las olas de calor, es más probable que los niños se vean afectados por enfermedades respiratorias, enfermedades renales, desequilibrio de electrolíticos y fiebre. También se ha demostrado que las olas de calor exacerban los alérgenos y la contaminación del aire que afecta a los niños más severamente que a los adultos debido a que su sistema respiratorio e inmune todavía no se ha desarrollado completamente y porque respiran a un ritmo más rápido que los adultos.

Thomson y sus coautores escriben que las temperaturas más altas también pueden expandir la gama de enfermedades transmitidas por vectores, incluido el virus Zika que, tras la epidemia de 2015, ha afectado profundamente las vidas de los niños y sus familias en América Latina y el Caribe. Incluso los niños que eran asintomáticos al nacer pueden desarrollar problemas más adelante en su vida.

pakistchildren600Photo by IRIN Photos on TrendHype / CC BY-NC-ND

Por ejemplo, después de que el huracán María tocó tierra en Puerto Rico en septiembre de 2017, los médicos que respondieron encontraron aumentos en la gastroenteritis, las exacerbaciones del asma y las infecciones de la piel. Los niños también tenían un mayor riesgo de contraer enfermedades transmitidas por mosquitos como el chikungunya y el dengue, así como de la leptospirosis a través del consumo de agua contaminada.

En los hogares rurales, las sequías pueden tener un impacto significativo en el desarrollo infantil a través del aumento de la inseguridad alimentaria y los cambios en la dieta. Las sequías también pueden contribuir a los conflictos y la migración forzada en entornos de escasos recursos, lo que aumenta la vulnerabilidad de los niños a una amplia gama de problemas de salud.

Para comenzar a abordar las necesidades específicas de los niños que enfrentan desastres relacionados con el cambio climático, Thomson y sus colegas proponen lo siguiente:

• Establecer un consorcio internacional de expertos para desarrollar protocolos médicos y establecer agendas de investigación para abordar las necesidades específicas no satisfechas de niños que surgen de los desastres naturales relacionados con el clima.
• Desarrollar guías de mejores prácticas para la planificación de eventos relacionados con el cambio climático que incorporen estrategias para abordar las necesidades de los niños relacionadas con la salud.
• Los fondos diseñados para ayudar a las naciones más vulnerables a prepararse y responder a los desastres relacionados con el clima deben considerar la posibilidad de financiar el desarrollo de respuestas que aborden específicamente las necesidades insatisfechas de la salud de los niños.

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