Jueves, 2 Abril 2020

Myriam Barrera, directora del Instituto de Estudios Ambientales de la U. Nacional, le explicó a Catorce6 cuáles deben ser las prioridades para la próxima administración y algunas sugerencias para abordarlas.

MyriambarreraFoto: Agencia de Noticias Universidad Nacional

Bogotá atraviesa varias coyunturas políticas y administrativas que podrían afectar su desarrollo ambiental en temas tan importantes como movilidad y adaptación al cambio climático. Por un lado, hay elecciones en octubre y a partir del 1 de enero llegará un nuevo alcalde. Por el otro, en el Concejo de Bogotá ya fue radicado el POT de Bogotá que definirá el futuro de la ciudad por los próximos 12 años.

Por eso, Catorce6 consultó con la academia sobre los retos y problemas más urgentes para solucionar en Bogotá y cuál puede ser la forma de abordarlos. Myriam Barrera, magister en recursos hídricos, doctora en geografía y directora del Instituto de Estudios Ambientales de la Universidad Nacional habló sobre los que para ella son los tres retos más urgentes para la ciudad.

En primer lugar, advierte que se debe “resignificar el valor de los ecosistemas en el tejido urbano-rural al consolidar la Estructura Ecológica Principal, contemplando la conectividad de los sistemas de humedales presentes, los parques y áreas verdes con los ecosistemas de borde de la ciudad, regulando su expansión y conurbación con el fin de reducir los impactos ambientales y mejorar la calidad de vida”.

Barrera califica como deficiente el espacio público verde por habitante, e incrementarlo ayudaría a mitigar las islas de calor y los centros de contaminación (emisiones), se soportaría la conectividad ecológica y se recuperarían las rondas hídricas.

“Con esto se aportaría, también, al reconocimiento de que los humedades no son sólo parques, sino que cumplen una función ecológica. Adicionalmente, las zonas duras no cumplen la misma función que las blandas, verdes o con una función ambiental, las cuales buscan fortalecer el vínculo de los habitantes con la naturaleza no humana. En este mismo sentido se debería asumir la descontaminación del río Bogotá como una meta de recuperación ambiental y de mejora de la calidad de vida de los habitantes del altiplano cundiboyacense y demás personas ubicadas aguas abajo”.

Otro de los retos urgentes del nuevo alcalde y del nuevo POT es la calidad del Aire que “aparte de las mejoras del parque automotor, es necesario vigilar las estaciones de servicio, las áreas industriales (reconocidas y en conformación), y ampliar el sistema de monitoreo ajustado a parámetros internacionales”.

Cómo enfrentarlo: mejorar el sistema de monitoreo ambiental urbano y rural (incorporando percepciones comunitarias), priorizar políticas y acciones que fomenten el uso de energía eléctrica en lugar de diesel principalmente en parque automotor de servicio público. Además de implementar el tren de cercanías.

Por último, la directora del Instituto se refirió al problema de los residuos. Pidió asumir el problema de Doña Juana e implementar un principio de transparencia en su gestión, un sistema de datos abiertos. “Se debe decretar políticas y acciones certeras frente a la disminución de residuos (desechables de un solo uso, icopor), fortalecimiento de las asociaciones de recicladores y su inclusión en la cadena de valor de productos y desarrollo de una educación ambiental permanente”.

Barrera considera que hace falta incorporar políticas y acciones para lograr mayor porcentaje de separación en la fuente unido a una adecuada y disposición final y desestimular el uso de plásticos de un sólo uso.

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