Martes, 22 Enero 2019
Provocar incendios con fines agrícolas en temporadas secas en las que hay fuertes vientos es una costumbre de campesinos a lo largo y ancho del país, que presenta serios riesgos. 

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Estos incencios provocados pueden conllevar a que la situación se salga de control y cause un efecto inmediato sobre distintos ecosistemas naturales, como sabanas y bosques.

Esto explica Tania González, quien actualmente adelanta su proyecto de tesis del Doctorado en Ciencias - Biología de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.), una investigación reconocida con el premio L'Oréal-Unesco For Women in Science 2018, que se centró en aspectos relacionados con los efectos causados en algunos de los mamíferos que habitan los bosques de galería, ecosistemas asociados con cuerpos de agua.

“Cada vez que se presenta un incendio en este ecosistema, su estructura suele verse afectada, convirtiéndolos en bosques abiertos con muchos claros y que comienzan a ser colonizados por gramíneas y pastos de la sabana”, explica a la Agencia de Medios U.N. Como resultado del fenómeno climático se reduce la capacidad de almacenamiento de carbono y se produce una drástica pérdida en el hábitat, por eso estos mamíferos ven cada vez más restringidos los recursos para alimentarse, lo que además incide de forma negativa en el comportamiento de la cadena alimenticia.

“La Orinoquia colombiana siempre se ha visto afectada por estos eventos, que se han incrementado en los últimos años por el aumento en la temperatura, que genera un periodo de sequía más prolongado y extenso”, dice.
En la investigación, con el uso de imágenes satelitales se contó con una primera impresión del comportamiento de los incendios en esta región del país, cuyos análisis se han constatado por trabajo de campo, en el que se corrobora que efectivamente ha habido afectación en el bosque.

“Como esta zona suele inundarse, los muestreos se realizan al inicio de la época seca (noviembre) y al final (marzo y abril)”, precisa la doctorante. También se ha hecho un seguimiento a las afectaciones causadas en roedores y marsupiales por el uso de trampas especiales (Sherman), en las que se capturan de forma transitoria para medirlos y tomar una muestra de pelo, para posteriores pruebas de identificación genética.

Debido a que los muestreos se realizan tanto en las regiones afectadas como en aquellas que no han llegado a ser alteradas, se ha encontrado que en las primeras de ellas predomina una especie del género Zygodontomys, que no abunda en la segunda zona.

Aunque esta situación se podría explicar por el consumo de rebrotes, las zonas quemadas tienden a perder de manera definitiva las características que permitirían la supervivencia de la especie, en la medida en que los recursos para su supervivencia se verían gravemente afectados.

Una vez concluido, el estudio permitirá implementar nuevas estrategias de conservación encaminadas a que quienes toman decisiones, como fundaciones, Alcaldía y sociedad civil, sepan cómo actuar ante un incendio, sus posibles consecuencias ecológicas y la manera más adecuada de realizar intervenciones y campañas de prevención, como las que usualmente adelanta el grupo de investigación en Ecología del Paisaje y Modelación de Ecosistemas (Ecolmod) en la región del Vichada.

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