Miércoles, 12 Diciembre 2018
La Alcaldía modificó la licitación para privilegiar de manera insuficiente en puntaje a las tecnologías más limpias. La nueva flota será con un estándar que está desapareciendo en Europa.
transmileniofantasma                                                                                              Foto: Transmilenio.gov.co

La oposición al plan de la gerencia de Transmilenio y la Alcaldía de establecer buses bajo la norma Euro 4 hasta el 2031, fué general por ser causante de graves enfermedades y prohibida ya en muchos países. Inició con una carta de reconocidos exministros de Ambiente con copias a los organismos de control que ponía en evidencia el grave error en que incurriría la licitacion. Siguieron la Procuraduría, la Contraloría, amplios sectores ambientales y hasta diferentes partidos políticos.  Todos se opusieron a comienzo de este año a las condiciones con las cuales Transmilenio esperaba no tener que modificar estaciones de servicio ni otras inversiones a costa de la salud de los bogotanos, en la renovacion de su flota de buses de la fases I y II del sistema que estaban, literalmente, envenenando la ciudad. (Leer más: ¡SOS de exministros y ambientalistas por calidad del aire de Bogotá y licitación de TransMilenio!)

Esos buses circulan con estándares de emisiones viejísimos conocidos como Euro 1 y Euro 2. En Europa ya se estaba hablando de Euro 5 y migrando hacia el Euro 6. Por supuesto cualquier actualización en la calidad del combustible iba a ser una mejoría para la calidad del aire pero lo que pedían los expertos era que no se perdiera la oportunidad de implementar un sistema limpio de transporte, por ejemplo, mediante buses eléctricos. (En contexto: Procuraduría cuestiona que buses rechazados en Europa puedan llegar a nueva flota de Transmilenio)

La historia detrás de las dos licitaciones se partió. Un antes y un después de las críticas que hicieron todos los sectores recién mencionados. Esas observaciones llevaron a que el 30 de julio fuera suspendida y se hiciera una actualización en la que se pasaba de 50 a 200 los puntos adicionales, en cada licitación, para los oferentes que contemplaran la compra de buses que no funcionaran con combustible diesel.

Sin embargo, el cambio quedó en el papel como lo anticiparon expertos. Esa bonificación permitiría que la oferta de buses y operadores a diesel bajo la norma nacional de aire que escasamente llega a Euro 4, se quedaran con la mayoría de la adjudicacion. Por ello no se logró que llegaran buses eléctricos, y tampoco fue suficiente para que toda la flota que llegara a Bogotá fuera a gas. En abril de este año la misma Gerente de Transmilenio Maria Consuelo Araujo confirmó que el gran cambio tenía que ver con recibir buses diesel Euro 5 y eso fue lo que terminó pasando, aún con el cambio en las condiciones.

Finalmente se adjudicó la compra y la operación de 1.383 vehículos. Del total de nuevos buses, 289 biarticulados y 172 articulados serán a gas; mientras que 386 biarticulados y 286 articulados serán adaptados Euro 5 diésel. Estos últimos, según el Distrito, deberán incorporar un filtro de partículas que capturen como mínimo el 75% del material particulado. En definitiva, llegarán casi 700 buses funcionando con diesel Euro 4 con un filtro.

Araujo reconoció en diferentes medios de comunicación que “la licitación daba incentivos a las tecnologías más limpias y los proponentes que ganaron ofrecieron una propuesta más competitiva económicamente (que los eléctricos)”.

De esa respuesta se puede entender que en la licitación tuvo mucha más prevalencia la factibilidad económica de Transmilenio que los puntos adicionales que se ofrecieron por tecnologías más limpias como los buses eléctricos, que reducurían el gasto en salud del Distrito.



¿Comprando lo que ya es viejo en Europa?

Otro punto de gran polémica sobre el resultado de la licitación tiene que ver con la tecnología Euro 5 que cumplirán los buses que funcionan con este diesel. Mientras la empresa Transmilenio se declara satisfecha porque está un nivel por encima de la norma nacional (Euro 4), decenas de críticos dicen que es una mala noticia porque se trata de un estándar que ya está siendo rechazado en Europa.

Vale la pena recordar al respecto, que en muchos países de Europa la tecnología Euro 5 ya funciona desde la década pasada.

Pero más allá de eso, desde el año 2016 muchas naciones del viejo continente comenzaron a ponerle fecha límite al funcionamiento de esos vehículos y solo permiten que las flotas nuevas funcionen con sistemas eléctricos o con gas de estándar Euro6.

Alemania, República Checa, Francia, Italia, Hungría, Rumanía, Eslovaquia y Reino Unido, han sido advertidos, en los últimos años, por la Comisión Europea de Medio Ambiente, tras exceder los limites de contaminación que deben tomar medidas prontas para enfrentar la problemática.

Para cumplir con la advertencia, varias ciudades y países tuvieron que tomar acciones drásticas y lograr el objetivo de reducir los gases contaminantes en la atmósfera; la decisión que muchos tomaron para mejorar la calidad del aire, fue prohibir los vehículos que funcionan con combustibles fósiles, en primera instancia el diésel, incluidos los de estándar Euro 5.

A partir de 2018 la justicia alemana permite a las ciudades sin necesidad de ley reglamentada, prohibir los vehículos diésel más contaminantes, esto con el fin de garantizar la limpieza del aire, sin importar que afecte a vehículos recientes con estándar Euro 5.

El gobierno francés adelanta los planes para poner fin a la comercialización de automóviles diésel y gasolina para 2040; por su lado la alcaldía de París se adelanta y aspira a prohibir la circulación de vehículos diésel al 2024.

En Bélgica, como otro ejemplo, los Euro 5 matriculados antes de 2015 ya no podrán circular a partir de 2025. Para ese mismo año, ningún bus o carro con diesel podrá transitar por el centro de Roma y tendrán otras restricciones en diferentes vías de la ciudad.

Aunque no es totalmente verídica la afirmación de muchos críticos de la Alcaldía que dicen que los Euro5 tiene prohibida la circulación en Europa, lo cierto es que si es una tecnología que ya se está quedando obsoleta y que en menos de una década tendrá que salir de las calles de las principales ciudades en ese continente, por lo que la compra de nuevos vehículos de transporte público solo contempla el gas y la electricidad.

El propio ministro de Ambiente en Colombia, Ricardo Lozano, reconoció que aunque es una buena noticia la reducción de emisiones frente a la flota vieja, este proceso debe servir para que las ciudades de Colombia tengan un referente y aprovechen oportunidades como esta para ponerse al día con las normas internacionales.

“Instamos a la Alcaldía a continuar trabajando en la búsqueda de alternativas que permitan la introducción de vehículos eléctricos en el corto plazo, priorizando el tramo de Transmilenio de Las Américas que fue declarado desierto, así como la totalidad de la flota de buses de transporte público, el sistema de transporte masivo y, especialmente, los buses provisionales (azules)”, dijo el ministro.
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