Lunes, 22 Octubre 2018
Esta propuesta aumenta el área ambiental de 634 hectáreas a 1.104 y el área total de 1.396 a 1.709 hectáreas.
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Foto: natura.org.co

La Alcaldía de Bogotá radicó ante la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), la propuesta para modificar la reserva Thomas van der Hammen al norte de la capital del país. El documento anota que se van a respetar las áreas ambientales del plan de manejo vigente. De las 634 hectáreas de bosques y humedales que prevé la reserva actual, la Alcaldía propone mantener en el mismo sitio 501 hectáreas y agregar 603 más de nuevos hábitats y corredores. Adicionalmente, agregar 225 hectáreas de áreas que complementen lo natural con zonas para actividades deportivas, donde los ciudadanos podrán disfrutar de la cercanía con la naturaleza.

Según la alcaldía, la propuesta lleva 14 meses de estudios científicos, técnicos y ambientales, tendrá más bosques, recuperará los humedales y creará mejores flujos de agua, en terrenos en que su gran mayoría serán públicos. Para el alcalde Enrique Peñalosa “lo más importante de está propuesta es que la reserva va a ser de propiedad pública y acceso público para siempre, para todos los ciudadanos, sin importar sus niveles de ingresos. Estamos muy orgullosos además porque tendrá más de 1.300 hectáreas de bosques, humedales y parques públicos, conecta mucho mejor los cerros y el río (Bogotá), según los estudios que se han hecho, recupera los sistemas hídricos y es algo revolucionario, porque la pagan los dueños de la tierra”.

El documento radicado afirma que la reserva es más grande y funciona mejor por los siguientes seis puntos:

1. Aumenta el área de la reserva. El estudio, que será examinado por la CAR, está basado en una propuesta que incrementa el área ambiental de la reserva de 634 hectáreas a 1.104 y el área total de 1.396 a 1.710 (área ambiental de la reserva, parques, espacios verdes de centros educativos y recreativos también arborizados, que incluyen 104 hectáreas que deberán ser sustraídas para destinarse a la construcción de las vías que son urgentes para descongestionar el norte de la ciudad, las cuales están diseñadas respetando el medio ambiente).

2. Será pública. La reserva hoy es principalmente privada y solo presta servicios a los segmentos de la población que pueden pagar por fincas, colegios y membrecías de clubes privados. Con el plan de manejo vigente, tendría únicamente 535 hectáreas públicas (menos del 40 %). La Alcaldía Peñalosa propone 1.435 hectáreas públicas, incluidas las vías. Es decir, más del 80 % del área de la reserva.

3. Crecimiento ordenado y respeto ecológico. Permite el desarrollo social y económico del área, planeando las vías con pasos de fauna, que garantizan la conectividad de los ecosistemas y ordenan la zona con formalidad, legalidad y planeación. Estas vías evitarán que la movilidad colapse en el norte y conectarán la ciudad con la región.

4. Se crea la reserva protectora. La categoría de la reserva, que hoy es productora, asciende a la categoría de ‘Reserva Protectora’. Esto significa que, en lugar de ser un bosque privado productor de frutos, será un bosque público con ecosistemas donde las personas podrán tener acceso a la naturaleza, disfrutar de ella y protegerla.

5. Respeto ambiental. La propuesta respeta las áreas ambientales del plan de manejo vigente. De las 634 hectáreas de bosques y humedales que prevé la reserva actual, la Alcaldía propone mantener en el mismo sitio 501 hectáreas y agregar 603 más de nuevos hábitats y corredores. Adicionalmente, agregar 225 hectáreas de áreas que complementen lo natural con zonas para actividades deportivas, donde los ciudadanos podrán disfrutar de la cercanía con la naturaleza.

6. Conectividad ecológica. Traza los linderos de manera que la reserva cobije a todos los hábitats del área y los conecte mejor, coincidiendo con los estudios que se han hecho desde el 2000. Ahora el Distrito aporta meses de análisis con la última tecnología, dirigidos por especialistas en restauración ecológica, servicios ecosistémicos, conectividad y conservación. En ese trabajo, los científicos comparan ambos escenarios futuros: el que está planteado hoy en el plan de manejo ambiental y el escenario de la nueva propuesta. Este nuevo escenario permitirá generar conectividad hasta el Cerro del Majuy, en Cota.

Con el proyecto que el Distrito radicó, se evitará la emisión de 1,8 millones de toneladas de gases de efecto invernadero al año. Estas cifras se estiman de acuerdo con el análisis de distancias de desplazamiento, los medios de transporte utilizados y la velocidad promedio, que comparan un escenario sin vías (en el que Bogotá continúa expandiéndose en los municipios vecinos) y un escenario con vías en el que Bogotá ordena su crecimiento cerca de los lugares de trabajo y estudio.
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