Jueves, 22 Abril 2021

Estudio de tres universidades españolas recogió fibras y fragmentos de plástico adheridos a los cuerpos de las abejas en todas las locaciones muestreadas.

 microplasticos abejas 6/leandro-fregoni-unsplash

La investigación publicada en The Conversation, gracias la colaboración entre las universidades de Alcalá, Autónoma de Madrid y de Almería con la Asociación Danesa de Apicultores, evaluó la capacidad de las abejas para recoger, por adherencia, microplásticos en sus viajes diarios. La asociación danesa cuenta con más de 6 000 apicultores y tiene la ventaja de desarrollar apicultura de zonas urbanas.

El estudio aporta la primera evidencia de cómo las abejas (y otros insectos) entran en contacto con estos materiales, que por supuesto acaban en el interior de las colmenas. Hasta ahora se había investigado principalmente si había plástico en la miel o qué pasaba con los polinizadores que se exponían a alguno de estos polímeros.

Microplásticos en el aire

Según la publicación, de todos los medios explorados, el aire es el más desconocido en cuanto a la presencia de microplásticos. La mayoría de los estudios publicados hasta la fecha investigan los materiales que se depositan en el suelo utilizando muestreadores específicos, señalan los autores.

Sin embargo, recientemente, se demostró la presencia de materiales a gran altura sobre el cielo de Madrid y por ende, la gran capacidad que tienen los microplásticos de alcanzar grandes altitudes. El informe explica que, una vez han ascendido lo suficiente, el movimiento de las masas de aire mueve los microplásticos de una zona a otra. La movilidad es mayor cuanto menor sea el tamaño de las partículas.

Las abejas como biomonitores

De acuerdo a la investigación, las abejas de la miel (Apis mellifera) son excelentes biomonitores de diversos contaminantes. Gracias a ellas, se pueden monitorizar los productos veterinarios usados por los apicultores para su cuidado, los pesticidas de origen agrícola y otros contaminantes presentes en su radio de exploración. Estos controles garantizan que la calidad de los productos como la miel, la cera y el polen sea óptima.

Según los investigadores, las principales ventajas de las abejas como bioindicadores son la sensibilidad que tienen a los tóxicos, su alta tasa de reproducción y su amplio radio de acción. Sus largos vuelos, de hasta 14 km, les permiten recorrer zonas inaccesibles para el hombre.

Para llevar a cabo el último estudio, los autores fijaron primero un protocolo y recolectaron una serie de muestras de las abejas durante la pasada primavera. Después, evaluaron la presencia de los microplásticos que llegaron fijados a los insectos en una serie de colmenas situadas en diecinueve localizaciones de Copenhague y alrededores.

En sus desplazamientos en búsqueda de néctar y flores, las abejas retienen en sus cuerpos las fibras y fragmentos de plástico que estén presentes en el aire debido a interacciones electrostáticas entre sus cuerpos y los microplásticos.

La cantidad de plástico que se encuentre en cada colmenar, cuyos individuos comparten área de vuelo, constituye una medida de la cantidad de estos materiales en el entorno.

Abejas y microplasticos ambienteDetalle de micropartículas de diversos materiales adheridas a distintas partes de la abeja. /Science of The Total Environment,

Microplásticos en todas las colmenas

Los autores detectaron microplásticos de diversas formas y colores, tanto fibras como fragmentos, en todas las localizaciones muestreadas. La mayor cantidad de plásticos, como era de esperar, se encontraron en las zonas urbanas. Sin embargo, en las regiones suburbanas e incluso en las rurales también se han encontrado cantidades destacables. Proceden de zonas urbanas próximas, que son la fuente principal de esta contaminación.

En el trabajo, identificaron trece polímeros sintéticos diferentes entre los que destacan las fibras de poliéster. La contaminación por fibras sintéticas es un problema común y señala directamente al uso de materiales sintéticos como fuente importante de microplásticos en el medio ambiente.

Otros plásticos como el polietileno o el cloruro de polivinilo aparecieron con frecuencia en las muestras junto con materiales de algodón o lana que han sufrido algún tipo de tratamiento para su uso textil (la presencia de colorantes y otros aditivos químicos también es motivo de contaminación).

microplasticos ambienteAspecto de los microplásticos encontrados adheridos al cuerpo de las abejas./ Science of the Total Environment

La actividad humana, fuente de microplásticos

En este estudio, se demostró la presencia de microplásticos y otros materiales antropogénicos adheridos al cuerpo de las abejas. Esto las hace útiles como biomonitores de la presencia de estos materiales en la naturaleza afirman los investigadores.

Gracias a esta especie, se puede llegar a conocer más sobre la dispersión de los plásticos desde los núcleos urbanos, las variaciones geográficas y temporales de esas dispersiones, y cómo la presencia de microplásticos cambia con el perfil sociodemográfico de las zonas estudiadas.

Por otra parte, los investigadores señalan que la situación óptima debería ser la poca o nula detección de microplásticos y esto está lejos de ocurrir. La contaminación por microplásticos está asociada a la actividad humana y mientras se utilicen polímeros sintéticos será necesario establecer programas de vigilancia y monitorización.

El uso de biomonitores permite obtener datos de lugares muy dispares con una inversión limitada. De esta forma, las abejas pueden contribuir a mejorar la gestión de nuestros residuos plásticos.

Los autores concluyen mencionando que, la ubicuidad y persistencia de este tipo de residuos los convierten en un problema global sin que exista una idea clara de cómo se transfieren de un medio a otro. Además, aún se desconocen en gran medida sus efectos sobre el medio ambiente y la salud de las personas.

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