Sábado, 28 Noviembre 2020

Según un informe publicado en Scientific American, el descongelamiento del permafrost está liberando microorganismos, con consecuencias que aún se desconocen en gran medida

Artico 600Los microbiomas del Ártico contienen microbios resistentes y adaptados al frío/Pexels

De acuerdo al Servicio Mundial de Monitoreo de Glaciares, a nivel mundial, las tasas de derretimiento de los glaciares se han duplicado en los últimos cinco años, con una pérdida promedio de 832 mm w.e. (milímetros de agua equivalente) en 2015, a 1243 mm w.e. en 2020. Según la organización, esta alta tasa de pérdida disminuye las reservas glaciales de agua dulce y cambia la estructura del ecosistema circundante.

El informe dado a conocer en el portal Scientific American señaló que, en los últimos 10 años, el calentamiento del Ártico ha superado las proyecciones tan rápidamente que los científicos ahora sugieren que los polos se están calentando cuatro veces más rápido que el resto del mundo. Esto ha llevado al derretimiento de los glaciares y a niveles de deshielo del permafrost que no se pronosticaban sino para 2050 o más tarde.

En Siberia y el norte de Canadá, este deshielo abrupto ha creado accidentes geográficos hundidos, conocidos como termokarst, donde el permafrost más antiguo y profundo queda expuesto al aire por primera vez en cientos o incluso miles de años.

Según el análisis, el permafrost cubre el 24 por ciento de la superficie terrestre de la Tierra y los componentes del suelo varían con la geología local. Las tierras árticas ofrecen una biodiversidad microbiana inexplorada, incluyendo aquellas que liberan carbono a la atmósfera. En algunos lugares, hay carbono enterrado de hace cientos de millones de años.

Asimismo, las capas pueden contener antiguos microbios que se encuentran congelados, megafauna del Pleistoceno e incluso víctimas de viruela enterradas. A medida que el permafrost se derrite con una rapidez cada vez mayor, el desafío emergente de los científicos es descubrir e identificar los microbios, bacterias y virus que pueden estar en movimiento.

Algunos de estos microbios son conocidos por los científicos. Las arqueas metanogénicas, por ejemplo, metabolizan el carbono del suelo para liberar metano, un potente gas de efecto invernadero. Otros microbios del permafrost (metanótrofos) consumen metano. El equilibrio entre estos microbios juega un papel fundamental en la determinación del calentamiento climático futuro.

Según el artículo, la nueva evidencia de genes que se mueven entre ecosistemas en deshielo indica una reestructuración en múltiples niveles. El deshielo del permafrost en Siberia provocó un brote de ántrax en 2018 y la muerte de 200.000 renos y un niño. Pero las resistentes esporas de Bacillus anthracis pueden representar una excepción al brutal ciclo de congelación-descongelación que degrada patógenos bacterianos y virales. Sus características adaptables les han permitido permanecer congelados y viables durante siglos de inactividad.

ThermokarstFormaciones de Termokarst - Boris Radosavljevic /Flickr

Los organismos que co-evolucionaron dentro de ecosistemas ahora extintos desde el Cenozoico hasta el Pleistoceno, también pueden emerger e interactuar con el medio ambiente moderno de formas completamente nuevas. Un ejemplo potencial es la especie emergente de Orthopoxvirus Alaskapox que causa lesiones cutáneas. Este ha aparecido y desaparecido en Alaska dos veces en los últimos cinco años. Es posible que el virus se haya transmitido a través del contacto humano-animal, pero se desconoce el origen de este nuevo virus.

Los microbiomas del Ártico contienen microbios resistentes y adaptados al frío. Algunas especies sobreviven como psicrófilos, un tipo de especies especializadas altamente adaptadas a la exposición prolongada a condiciones bajo cero. Estas especies pueden perderse con el calentamiento. Otros sobreviven siendo altamente adaptables, habitando muchos y variados nichos. Por otra parte, los microbios que son completamente desconocidos para los científicos, pueden representar una nueva amenaza.

De acuerdo Kimberley R. Miner, especialista en riesgo de cambio climático y profesora asistente en el Instituto de Cambio Climático de la Universidad de Maine, está claro que cuanto más cálido hagamos el Ártico, más extraño se volverá, ya que las temperaturas en la superficie se vuelven más extremas y el deshielo se profundiza.

“Con la coalescencia de microbios despertando de las condiciones profundas y superficiales sin precedentes en la historia de la humanidad, es un desafío evaluar los riesgos con precisión sin mejores conjuntos de datos microbianos del Ártico. Debemos prestar atención tanto a las incógnitas conocidas, como las bacterias resistentes a los antibióticos, como a las incógnitas desconocidas, incluidos los riesgos potenciales de la resurrección de genomas virales antiguos del hielo del Ártico”.

Según la investigadora, se deben implementar medidas de biovigilancia para proteger a las comunidades en el Ártico e incluso de otras regiones. “A medida que el cambio climático calienta este depósito microbiano durante el siglo XXI, aún no se revela la gama completa de sus consecuencias”, concluyó.

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