Lunes, 19 Agosto 2019

Según expertos de la Universidad del Valle de México, esta situación puede generar infarto al miocardio.

infartocontaminacionImágen de referencia. / Foto: Globalnews10.com

La doctora Lilian Calderón Garcidueñas, neuropatóloga e investigadora de la Universidad del Valle de México, logró evidenciar la presencia de nanopartículas ricas en hierro -magnetita- en las células cardíacas. La investigadora aseguró que esta situación puede acelerar el proceso de isquemia, producir vasoconstrucción y daño severo isquémico del miocardio, es decir, infarto al miocardio, lo que enfatiza la necesidad de priorizar el control de la contaminación del aire por partículas.

La investigación titulada “Nanopartículas magnéticas de contaminación atmosférica derivadas de la combustión -y la fricción- en corazones humanos”, publicado en la revista científica Journal research, recupera hallazgos de diversas investigaciones realizadas por la doctora Calderón, sobre la presencia de nanopartículas en el organismo. Debido a su tamaño nanométrico, estas se introducen a través de la inhalación por el tracto respiratorio y son transportadas por el torrente sanguíneo, por lo que pueden llegar a cualquier órgano, incluso niños en útero (fetos) son alcanzados y afectados, provocando cambios genéticos, indicó.

Según la Universidad del Valle, en el estudio se analizaron 72 corazones humanos provenientes de autopsias a personas fallecidas en edades de entre 9 y 24 años; 63 de ellos eran de residentes de la zona metropolitana de la Ciudad de México y 9 controles de quienes vivieron en áreas con menos contaminación. “A pesar de su juventud, estos individuos ya presentaban un daño neurovascular significativo y la enfermedad de Alzheimer en evolución”.

En el análisis se pone en manifiesto que estas partículas finas contienen diferentes materiales orgánicos e inorgánicos, incluyendo endotoxinas y metales que producen un estrés oxidativo importante y alteran a cada uno de los organelos del ventrículo derecho e izquierdo, con lo que se daña directamente al miocardio y trae alteraciones con consecuencias graves a corto y a largo plazo.

“Un niño inhala diferentes volúmenes de contaminantes que un adulto o que una persona de la tercera edad, por lo que, es preciso considerar evitar que realice actividades deportivas en el pico de PM2.5 (doce horas del día), ya que esto provoca que ingrese una gran cantidad de aire contaminado en relación a su tamaño, que por sus características tiene un cerebro en desarrollo vulnerable a cualquier alteración neurotóxica”, explicó la investigadora.

Alrededor de 25 millones de habitantes de la Ciudad de México están expuestos crónicamente a contaminación por encima de la normas internacionales, por lo que la experta recomendó, no solo en CDMX sino en todas la grandes ciudades, que los niños realicen ejercicio en ambientes cerrados, evitar actividad física al aire libre, tomar Vitamina D y tener una dieta mediterránea que consiste en verduras, nueces, almendras, carne en cantidades moderadas, aceite de oliva y evitar bebidas con fructosa y bebidas energéticas.

 

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