Lunes, 18 Marzo 2019
La anadia bogotensis habita en el páramo y está sometida a una gran presión.
lagartija 600Anadia bogotensis. Crédito foto: Agencia de noticias U.N. 


Investigadores de la Universidad Nacional aseguran que la urbanización en la zona de La Calera pone en peligro a la especie de lagartija anadia bogotensis, además de otras alteraciones de su hábitat como el alto tránsito de personas y los incendios forestales.

La profesora Martha Lucía Calderón, del Departamento de Biología de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.), explica que, al parecer, esta especie es vulnerable a la pérdida de sitios de anidación como las rocas, las cuales normalmente son removidas por los transeúntes, con lo que dejan los huevos sin protección.

En el estudio se realizaron visitas periódicas a sitios cercanos al área metropolitana de Bogotá –donde comúnmente se registraba un alto número de individuos y de nidos–, en las cuales se observó una notable reducción de ambos.

“En 2006 se reportaron 21 nidos en la zona de la vereda Las Moyas, de La Calera. Sin embargo, con el tiempo fueron disminuyendo hasta el punto de encontrar 13 nidos en el mismo sector”, dijo la investigadora a la Agencia de Noticias U.N.

Por lo general las hembras ponen sus huevos debajo de las rocas, y una particularidad de esta especie es que forman nidos comunales; así mismo utilizan de manera reiterativa los mismos lugares de anidación, ya que se han observado huevos en incubación junto con restos de cáscaras de ovoposiciones anteriores.

La anadia bogotensis es una especie diurna que habita debajo de la vegetación, la hojarasca y las rocas. Sin embargo en momentos soleados del día se puede observar sobre los frailejones y las puyas, en los que se posa para exponerse al sol.

La longitud de las hembras alcanza 6,1 cm y la de los machos 6,7 cm; estos presentan cabezas más anchas que las hembras y su cuerpo es de color marrón oliváceo a gris oscuro casi negro, a veces con retículo marrón muy oscuro y algunos visos de líneas oscuras desde la cabeza hasta la cola.

“Estos lagartos se encuentran en ambientes extremos como los páramos, y hemos observado que la temperatura corporal en individuos activos de una población del municipio de La Calera varía entre 20 y 29 °C, aunque puede aumentar por radiación directa del sol o por contacto con las rocas”, comenta la docente.

Según el Instituto Humboldt, el área de distribución de esta especie incluye tres zonas que forman parte del Sistema de Parque Nacionales: Parques Naturales Nacionales Chingaza y Sumapaz y Santuario de Flora y Fauna Iguaque.

Ver también: 

La nueva lista de CITES que entró en vigor para protección de especies.

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