Miércoles, 18 Septiembre 2019
Esta idea sería más efectiva que la desalinización. El estudio de demanda de agua, del Ideam, demuestra que la palma de aceite es el sexto cultivo en el que más se gasta agua después del café, el plátano, la caña, el arroz y el maíz. 
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Foto: WWF.org.co


Por ello, estudiantes de Ingeniería Agrícola  de la Universidad Nacional estudiaron el proceso de ósmosis inversa parara lograr que el agua de mar pueda ser usada en esos cultivos que normalmente se dan con facilidad en condiciones tropicales.

El proceso de ósmosis inversa consiste en pasar el agua por un filtro semipermeable, para que allí queden los componentes indeseados y así poder utilizarla en cultivos agrícolas o en consumo humano y animal. 

“Dentro del proceso se utiliza la presión con ayuda de una bomba o potenciador que hace pasar el líquido a través de la membrana, y por medio del uso de energía, el agua sale en condiciones óptimas para su utilización final”, dijo uno de los autores del estudio, Bryan Steve Scandón. 

Los resultados indican que para una hectárea de palma de aceite se requiere un promedio de 81 aspersores, cada uno con un volumen de aspersión de 50,1 m3 de agua tratada.

Esta cantidad alcanzaría para una semana sin que el cultivo presente ningún tipo de marchitamiento y sin que se afecte su producción. 

Entre los seis y ocho componentes que se encuentran en el agua de mar los más relevantes son: sodio, cloro, magnesio, azufre, calcio e incluso algunos microorganismos y animales pequeños. Para conseguir una eliminación completa de estos elementos, el agua se debe someter a tres procesos previos que garanticen que al pasar por el filtro de ósmosis inversa no tenga mayores complicaciones. 

Primero, se necesita un filtro de sedimento, el cual permite eliminar partículas suspendidas en el agua y elementos extraños de gran tamaño. Segundo, un filtro de carbón prensado que se encarga de las partículas minerales y orgánicas, eliminando el cloro, que es uno de los componentes que más disminuye la calidad del agua marina. 

El tercer filtro es de carbón granulado, paso en el cual se garantiza que los elementos que aún se encuentran en el agua sean de tamaño atómico, por lo cual podrán filtrarse fácilmente en el proceso de ósmosis.

De este proyecto también se resalta que los elementos que quedan en los filtros no se consideran como desechos, ya que son materiales orgánicos que forman parte del ecosistema y son naturales.
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