Lunes, 23 Septiembre 2019
El intento para que la multinacional REM hiciera aprovechamiento forestal salió mal, porque se afectó el ecosistema y se perdió una oportunidad de conseguir recursos sostenibles para la comunidad.

Es imposible pensar en Bahía Solano sin recordar las ballenas jorobadas que cada año llegan a sus costas, en cientos de aves que se observan sobre su playa en el Pacífico, en la tortuga Golfina y en su variedad infinita de flora. Todo un paraíso. Pero en medio de ese paraíso, Catorce6 encontró en 2008 algo muy parecido a un infierno. Más de 500 árboles derrumbados, algunos de ellos casi podridos y que al caer dañaron varios de los que quedaron en pie.
 
El periodista Andrés Rosales descubrió en ese momento que de forma legal la empresa canadiense REM Forest Products tenía licencia para un aprovechamiento forestal en la zona que tenía como destino la venta de la madera a países como China y otros del oriente lejano. 

Foto 4                                                                  Foto tomada de www.blog.cifor.org

Directivos de Rem intentaron defender la tala: en 2008 Timo Seppanen, presidente en esa época, dijo que era la oportunidad “de verdadero desarrollo en Bahía Solano”. Sergio Gallego, gerente de Prima Colombia Hardwood, que compró a Rem, alegó que “tenemos los más altos estándares de calidad” por usar herramientas como helicópteros para arrancar los árboles.

Toda esa defensa quedó desvirtuada de manera técnica. En 2011 la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales –Anla- expidió la resolución 1509 en la cual le impuso medidas preventivas a Rem por hallazgos muy graves: arrasaron con la flora del corregimiento Huaca para construir su helipuerto, captaron agua de forma ilegal de la quebrada La Bonita y le vertieron líquidos domésticos, además de extraer material de arrastre de la quebrada La Caimanera.

Posteriormente, en 2012, cuando la empresa ya se había convertido en Prima Colombia, la Anla le imputó cargos por infracción ambiental, llevando a que en 2013 se le suspendiera la licencia que le habría permitido a la multinacional la tala de 44.000 árboles; luego le impuso una multa de 507 millones de pesos por el daño ocasionado en el ecosistema. Todas estas medidas fueron documentadas en normatividades de la Autoridad, conocidas por Catorce6.

Y es que los procedimientos fueron cuestionables y confirmaron la denuncia de la revista en 2009. Un estudio técnico de Codechocó pudo establecer que en el corregimiento de Mecana se talaron 800 árboles de 13 especies que finalmente no fueron extraídos del sitio “generándose la pérdida de éstos por descomposición, correspondiendo a un volumen aproximado de 3500 m3”. En pocas palabras, casi mil árboles arrasados para absolutamente nada.

Foto 3                                                                       Foto tomada de www.wwf.org.ec

Después del retiro de la empresa se han creado cadenas en chats y redes sociales advirtiendo de la tala masiva de empresas canadienses y chinas en Bahía Solano. El ministerio tuvo que publicar un comunicado a comienzos de este año señalando que “Codechocó viene realizando actividades de seguimiento y visitas de inspección al municipio de Bahía Solano y se ha corroborado que en esa zona no se adelanta ninguna actividad de aprovechamiento forestal de este tipo”.

La necesidad del aprovechamiento forestal sostenible

En su momento muchos chocoanos defendían la tala selectiva en Bahía Solano. Hace 9 años la presidenta de la Asociación General de Consejos Comunitarios Los Delfines, Olga Mosquera, aseguró en la edición impresa de esta revista que si hubo errores en la tala era normal, “hasta en el diario vivir de uno hay errores”. Esto para defender la posibilidad de encontrar ingresos económicos sostenibles en los árboles.

No obstante este caso contrastó con el que hoy se presenta en el corregimiento de Cupica, ubicado en el mismo municipio, donde según pudo conocer Catorce6 en primicia, se vienen desarrollando desde el año pasado actividades de aprovechamiento forestal. Bajo la resolución 1642 de 2016, Codechocó autorizó a su consejo comunitario a hacer uso de 10.000 m3 de madera bajo estrictos parámetros para evitar daños colaterales en los ecosistemas. 

Armando Cuesta, subdirector de Desarrollo Sostenible de Codechocó confirmó la autorización y advirtió que “el aprovechamiento forestal es una actividad de la cual muchas familias derivan su sustento en el departamento, son actividades tradicionales de las comunidades y lo que nosotros hacemos es tramitar la autorización y vigilar constantemente de que se ejecuten de manera sostenible”.

Cuesta critica la desinformación alrededor de la tala selectiva y dice que “más de un 90% del Chocó está titulado colectivamente a comunidades afrodescendientes, entonces nuestro mayores beneficiarios en materia de aprovechamiento forestal son estas comunidades a través de sus consejos y resguardos… entonces hay que hacer un llamado a no estigmatizar la actividad, lo que se debe es ser estrictos con las normas”.

30Foto 1                                                                         Foto tomada de www.mapio.net

Los ilegales: la mayor amenaza

A Bahía Solano la siguen hiriendo. El director general de Codechocó, Teófilo Cuesta, denunció recientemente que en el departamento hay un cartel maderero que devasta la selva más biodiversa del mundo, echando abajo más de 20.000 hectáreas de bosques. Y son carteles poderosos con gente del temible y creciente Clan del Golfo, que no solo arrasa para vender sino para facilitar de alguna forma el paso de droga hacia el Pacífico.

“A Bahía Solano han llegado muchas personas de otras partes del país a fundar empresas criminales para aprovechar el corredor de narcotráfico que se ha constituido. Esa zona es la puerta de entrada al llamado Tapón del Darien, una zona selvática por la que se llega a Panamá”, denunció la alcaldesa del municipio, Harley Liliana Ortiz.


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