Domingo, 29 Marzo 2020
Expertos coinciden en que la escasez del líquido se debe a los cambios en el uso del suelo.

En la denuncia de Catorce6 en 2014 sobre la crisis en el Casanare, se demostró que los niveles de las lluvias no se redujeron notablemente en esa región. 

En las estadísticas internacionales existen dos tipos de escasez del agua: una física y otra económica. La primera es cuando hay baja cantidad del líquido y la segunda cuando hay disponibilidad del recurso pero éste no llega fácilmente a ser usado por la ciudadanía. Según el estudio del Foro Económico Mundial en mayo, Colombia se ubica en este segundo grupo y probablemente ese fenómeno se refleje fielmente en la Orinoquía.

Cuando se habla de muertes de niños, asociadas a la deficiente calidad del servicio de agua potable, siempre se voltea a mirar a La Guajira, sin embargo el reciente informe de Planeación Nacional sobre los costos de la degradación ambiental en el sistema de salud, da cuenta de que en proporción es la Orinoquía donde más muertes se presentan por esta razón, con una cifra de 7,9 por cada millón de niños menores de 5 años.

Las versiones sobre esa problemática en la Orinoquía son diversas y aunque puede existir un componente de todas, no ha sido posible identificar la gran responsable. En primera medida, después de la muerte de más de 20.000 animales en Casanare, los expertos señalaban al fenómeno de El Niño como el culpable; sin embargo ese argumento perdió fuerza después de la denuncia de Catorce6 en 2014 que demuestra que los niveles de las lluvias no se redujeron notablemente en la región.

Foto 12 ganado en la orinoquía                                                                       Foto: captura youtube

A mitad de ese año el estudio de los efectos climáticos del fenómeno en Colombia revelaban que en Casanare no hubo impactos considerables. Los promedios de lluvia de seis estaciones meteorológicas ubicadas en los cuatro puntos cardinales respecto al área del desastre ambiental indicaban precipitaciones de 15 mm en enero de 2014, 35 mm en febrero, 65 mm en marzo y 200 mm en abril. Así se demostraba que en el departamento “llueve hasta en los eventos climáticos extremos o críticos”.

Después, expertos de la talla de Julio Fierro y el exministro de Ambiente Manuel Rodríguez, entre otros, señalaron que la explotación de petróleo en la región es responsable de la escasez de agua. “Cuando se observa la Orinoquia llana en exploración o en explotación de hidrocarburos y las vertientes con solicitudes mineras para elementos tan peligrosos como el uranio, puede verse que no estamos aprendiendo las lecciones que nos dio la naturaleza”, advirtió Fierro en una publicación de la Universidad Nacional.

Sumado a todo esto, la directora del Instituto Humboldt, Brigitte Baptiste, puso el dedo en la llaga recientemente en su columna y le cargó importante responsabilidad a los arroceros: “el resultado en el territorio (Casanare) es el avance sin control de los cultivos de arroz en modalidad extractivista, es decir, que arrasan humedales, bosques de galería, matas de monte y toda su biodiversidad”.

El problema estaría en el uso del suelo

Al parecer  ninguno tiene más razón que el otro y todas las causas pueden jugar su papel en la escasez del líquido y en la catástrofe ambiental de hace tres años, encontrando su origen en el uso del suelo. El más reciente informe del IGAC señala que los cuatro departamentos que conforman la Orinoquía tienen 4 millones de hectáreas aptas para ganadería y solo el departamento de Casanare alberga 2,4 millones, es decir el 59,4%.

Juan Antonio Nieto Escalante, Director General del IGAC es claro en señalar que “la gran amalgama de suelos con la que cuenta la Orinoquia indica la necesidad de replantear el uso que se le está dando a la tierra, y ver mucho más allá de una simple actividad ganadera o de la impactante extracción petrolera”.

Foto 11 muerte animales orinoquía                                                                                Foto: Primicia Diario

En 2014 los expertos consultados advertían que se necesitaba emprender “inmediatamente” programas de identificación, protección y conservación de todas las fuentes de agua, además de planes de gestión ambiental en cuanto al uso racional del recurso. Parece que nada se ha cumplido.

El hidrólogo y experto en ciencias, Abraham Salazar, es contundente en señalar que el responsable es el cambio “abrupto” en el uso del suelo y la falta de autoridad ambiental. En entrevista con Catorce6, aseguró que “el departamento de Casanare, por ejemplo, desde hace 15 años comenzó un proceso de desarrollo en cuanto a cultivos de grandes extensiones, entre esos la palma africana y el arroz… hay cultivos de hasta 8.000 hectáreas en el caso de la palma”.

 Y revela una cifras escandalosas: “el cultivo de palma consume 1 litro de agua por segundo por hectárea, es muy fácil entonces hacer la cuenta, si usted tiene 5.000 hectáreas pues usa 5 metros cúbicos (5.000 litros) por segundo… muchos de los ecosistemas los destruyeron por completo, incluso cultivaron en los mismos sitios donde había sistemas lagunares, eso generó en 2014 el desplazamiento de animales”.

Al respecto el estudio del IGAC señala que el segundo uso productivo que se impone en la región es el agrícola, con el 11,3% del total de la Orinoquia (2,8 millones de hectáreas) dedicada a esta actividad.

Pero Salazar va más allá y sostiene que no existe autoridad ambiental que le dé prioridad al agua para consumo humano y para cultivos personales. “Un arrocero simplemente va, pide la licencia, y se la dan sin el más mínimo estudio, entonces lo que faltan son estudios muy serios y vigilancia del recurso hídrico”.

El estudio de Regionalización Según Estacionalidad de la Precipitación, elaborado por el Ideam, señala que aunque los meses de diciembre, enero y febrero son de muy pocas lluvias en la Orinoquía Occidental (menos 90 mm por mes), el resto del año hay precipitaciones que llegan incluso a los 450 mm en los meses de mayo y junio, por encima de lo registrado, por ejemplo, en el altiplano cundiboyacense.

Sobre esas cifras Salazar es conciso: “la causa no es el fenómeno de El Niño, nos han querido meter en la cabeza ese cuento, buscando un culpable que no lo es y al que usamos para responsabilizar siempre”.

Las proyecciones climáticas indican que la temperatura aumentará más rápidamente en la Orinoquía que en otras zonas del país y se espera que en 20 años esta se eleve en promedio 1.5 grados centígrados. Si no se cuida el recurso hídrico, en esta región del país la biodiversidad se verá fuertemente impactada, especialmente en el departamento de Vichada, mientras toda la región deberá prepararse para períodos con eventos extremos más frecuentes y temporadas secas más largas, advierte Corporinoquia.

Foto 15                                                                Foto tomada de www.tierracolombiana.org

Por lo pronto esa corporación y Cormacarena se unieron a comienzos de mayo para lanzar un plan estratégico  que busca hacerle frente a los cambios en el clima, mediante un informe técnico que establece las zonas más vulnerables y las medidas que se deben tomar en los próximos años. Esto con una tabla realista de las formas en que se podrán impulsar los proyectos, por ejemplo, de tecnificación de procesos agrícolas y ganaderos.Sin embargo, la inquietud sobre el control en esas zonas tan extensas ejercido por entidades que hasta la fecha no han sido eficaces, le queda a la mayoría de los orinoquenses.


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