Sábado, 12 Junio 2021

La alcaldesa Claudia López publicó el proyecto del Plan de Ordenamiento Territorial 2022-2035, del cual dice "Bogotá debe pasar de ser una selva de cemento a una selva verde”.

 Bogota pot 600Christian Córdova/Flickr

Según la alcaldesa Claudia López, el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) 'El renacer de Bogotá' para la vigencia 2022 – 2035, es un modelo de ocupación y ordenamiento territorial local, urbano y regional, que le permitirá a la ciudad su reactivación, reverdecimiento y recuperación.

Según la Alcaldía de Bogotá, es una apuesta por el renacer de Bogotá, debido a décadas de crecimiento segregado, de desconocer la ciudad región, de depender del bus, de los combustibles fósiles, del carro, de prácticas insostenibles como la expansión desaforada, la degradación del ambiente y el endurecimiento de ecosistemas.

“Este POT es para renacer socialmente de la pobreza, económicamente del desempleo que nos ha dejado la pandemia, que nos permitirá renacer para reverdecer, para garantizar la paz, en todos los sentidos”, aseguró la alcaldesa Claudia López, quien agregó que “Bogotá debe pasar de ser una selva de cemento a una selva verde; este sueño es perfectamente posible”

Las iniciativas de este POT se enmarcan en cada una de las cuatro estructuras que lo componen. Dos ordenadoras y determinantes del ordenamiento territorial, que concretan estrategias territoriales de largo plazo: Estructura Ecológica Principal, garante de los equilibrios ecosistémicos, para un modelo de ocupación en clave de sostenibilidad ambiental regional; y la Estructura Integradora de Patrimonios, que se convierte en testimonio de la memoria y valores presentes de la ciudad.

Y otras dos estructuras dinámicas que soportan el desarrollo territorial, humano y social de Bogotá, y concretan objetivos de largo plazo: la Estructura Funcional y del Cuidado que garantiza la equidad y el equilibrio territorial en la localización y disponibilidad de los soportes y los servicios sociales relacionados con el cuidado; y la Estructura Socioeconómica y Cultural, que busca consolidar un modelo de ocupación del territorio en clave de competitividad y desarrollo humano, cultural y empresarial.

La Secretaría de Planeación resumió el proyecto en 10 grandes apuestas que se enfocan en el medio ambiente, la recuperación económica, la integración social y la relación ciudad región.

Las apuestas ambientales

En materia Ambiental, el POT busca promover corredores verdes y mayor espacio público reverdeciendo las zonas que anteriormente habían sido endurecidas o promovido su cementación.

Estos son los puntos en materia ambiental que se encuentran en concertación:

• Una ciudad que reconoce y protege la jerarquía de la Estructura Ecológica Principal.
• Una ciudad que protege integralmente la Reserva Thomas van der Hammen.
• Una ciudad que crea áreas protegidas ambientales de la Media Luna del Sur: desde el Parque Entrenubes y sus cerros Cuchilla, El Fábula, Guacamayas y Juan Rey, contando con las zonas rurales de Usme, Rafael Uribe y Ciudad Bolívar, los nuevos parques de borde y Parque Ecológico de montaña Cerro Seco, humedal Tibanica, hasta el río Bogotá.
• Una ciudad que no urbaniza las áreas rurales de borde.
• Una ciudad que delimita y protege integralmente la ronda del río Bogotá.
• Una ciudad que protege el paisaje sabanero.
• Una ciudad que declara sus humedales como reservas ecológicas y los amplía en un 20%.
• Una ciudad que protege los cerros orientales y su vocación ecológica.
• Una ciudad que crea y siembra bosques urbanos para mitigar el cambio climático.
• Una ciudad que crea una red de conectores ecosistémicos para su biodiversidad.

La ciudad del espacio público y el aire libre después del aislamiento

El plan propuesto promueve la creación de nuevos corredores verdes y plantea la posibilidad de rediseñar algunas vías para que los peatones y los ciclistas tengan más y mejor espacio, que respiren un aire más limpio no sólo porque hay más árboles sino porque hay menos polución.

El POT plantea la consolidación de calles completas con condiciones urbanas que invitan a las personas a disfrutar el espacio público y el transporte sostenible. Promueve los barrios vitales como una estrategia de intervención para contribuir con la mejora de las condiciones del ambiente urbano.

La ciudad del reverdecimiento después del endurecimiento

La protección de la Estructura Ecológica Principal se convierte en innegociable. En coherencia, el POT ordena la ciudad alrededor de esta estructura vital. Su mandato es protegerla, renaturalizarla, reconectarla y consolidarla.

El POT mantiene la integridad de la pieza rural del norte y la delimitación de la Reserva Thomas van der Hammen. Crea la red de parques del río Bogotá para actividades compatibles con su vocación ecológica y usos. Y plantea proyectos que aportan a consolidar los bordes y a contener la urbanización informal con lógica de productividad.

Se ordena, por norma urbana, que una parte de los parques que se endurecieron se vuelvan a reverdecer. Y se crean equivalencias para facilitar el reverdecimiento de la ciudad: se pueden sembrar árboles, habilitar superficies verdes naturales o instalar fachadas o cubiertas verdes. Reverdecer, son cinco acciones concretas que cualquier persona puede hacer: separar y reutilizar, sembrar huerta, sembrar un jardín, sembrar un árbol y cuidar un bosque.

La ciudad de la descarbonización después del diésel y la contaminación

El POT traduce a norma urbana las metas a las que nos comprometimos en el Plan de Acción Climático. Propone un sistema de movilidad descarbonizado, que permita dejar de quemar combustibles fósiles y usar energías limpias y sostenibles.

Propicia el sistema de transporte público eléctrico y el de carga a gas. Y transforma la ciudad para que la gente pueda movilizarse cada vez más a pie, en bicicleta u otros medios de micromovilidad.

“Este es el POT que acaba con la dependencia del bus diésel como base de nuestro sistema de transporte. Que le propone a la ciudad que su sistema de transporte se base en una red de metro urbana y regional y no en troncales de buses diésel. Una ciudad región de 10 millones de personas que no centra su movilidad pública en buses, eso no es viable”, explicó la Alcaldesa Mayor.

La ciudad del peatón y la bicicleta después del reinado del automotor

Según la Alcaldía, en las últimas décadas Bogotá creció en función del carro. Ahora, el POT permite el renacer de una ciudad a escala humana, diseñada para moverse a pie, en bicicleta, en patineta, en transporte público sostenible, eficiente y cómodo.

Este nuevo POT impulsa la creación de un verdadero sistema peatonal y de caminabilidad, con norma, estándares y conectividad. Le facilita al Distrito hacer andenes y espacios públicos de calidad. Que se pueda reverdecer. Que sea seguro para las niñas, los niños, las mujeres, las personas mayores, con movilidad reducida y con discapacidad. Igualmente, poco a poco, los bogotanos irán disfrutando de una red de Metro, trenes regionales, líneas de cable y una red de ciclorrutas cada vez más extensa, segura y mejor conectada.

La ciudad ecourbana e integrada después de la ciudad insostenible y segregada

El POT reorganiza el territorio urbano en 32 Unidades de Planeación Local (UPL), en las que sus habitantes no estén condenados a hacer largos viajes para trabajar, estudiar o conseguir los múltiples servicios que ofrece la ciudad. De esta manera, el Plan define unas UPL receptoras de soporte, cuidado y empleo, y otras UPL receptoras de viviendas (VIS y VIP) que por medio de cargas y obligaciones urbanísticas impulsarán la ciudad de la proximidad.

Uno de los principios fundamentales de proximidad y de la escala humana es la mezcla de usos y actividades. Por eso, el POT trae una mezcla de usos con normas claras, que dejan en ciertos sitios los usos de mayor impacto, pero que también define las acciones de mitigación y compensación que se deben adelantar para garantizar la calidad de vida de los vecinos y reducir los efectos negativos de algunas actividades.

El POT determina que en los primeros pisos no habrá paredes ciegas, ni culatas, ni parqueaderos, ni rejas, sino almacenes, restaurantes, peluquerías, o ventanas que miren hacia la calle, que propicien una vida de barrio. Promueve una ciudad ecourbana, con economías circulares, con energías renovables, techos verdes y jardines verticales.

Este es un Plan que le indica a los constructores, desarrolladores y en general al mercado inmobiliario qué puede hacer y qué no, con un marco normativo que da estabilidad y garantías. Tiene lineamientos claros para que los particulares hagan proyectos que le sirvan a la ciudad. En cualquier caso, si se quiere construir más, se debe compensar a la ciudad y garantizar más y mejor urbanismo.

La ciudad que se aproxima, se integra y por fin se hace región

El POT confirma el compromiso de Bogotá, para trabajar con Cundinamarca y construir la Región Metropolitana. Define mecanismos que protegen las Estructuras Ecológicas, tanto principal como regional; planifica viviendas futuras, armoniza el espacio construido, protege el río Bogotá y trabaja por la seguridad alimentaria y el comercio de productos rurales que apoyen a campesinos de la región.

Prioriza megaproyectos viales y de transporte estratégicos, que solo se pueden realizar de manera conjunta como región: la Avenida Longitud de Occidente (ALO) Sur, la ALO Centro, Calle 80, Calle 63, Calle 13, Autopista Sur y salida al Llano. En el norte, entradas como la Carrera 7, la Autopista Norte y Avenida Suba-Cota. Planifica la inserción de los Regiotram del Norte y de Occidente dentro de Bogotá y revitaliza los sectores de influencia. Por último, lleva el Metro a Soacha, Chía y Cota.

Concertación con las autoridades ambientales: CAR y Secretaría Distrital de Ambiente. 

La Estructura Ecológica Principal (EEP) es la directriz de ordenamiento. Es una de las tres estructuras del Plan, base y sustento de toda la formulación. Se respeta su integridad. Mientras que el Decreto 190 de 2004 (POT vigente) definió 94.925,86 hectáreas de EEP, este POT propone 120.290,89 hectáreas, lo que significa un aumento del 21% en el área total.

El POT ordena a Bogotá alrededor de sus sistemas naturales: el agua como sistema articulador, los cerros orientales y la relación con el sistema de páramos más grande del mundo, el sistema de montañas, el sistema del río Bogotá, el sistema de áreas resilientes y pulmones verdes (parques, reservas o áreas protegidas, bosques urbanos y zonas con alta capacidad de drenaje de aguas lluvias) y el sistema de paisajes culturales sostenibles (zonas rurales).

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