Domingo, 25 Octubre 2020

La iniciativa buscará, en un periodo de diez años, implementar un programa que para la protección y la restauración del bosque seco.

firma pacto bosqueFoto: Instituto Humboldt

El Ministerio de Ambiente y varias organizaciones como el Banco Interamericano de Desarrollo, el Fondo de Patrimonio Natural para la Biodiversidad y Áreas Protegidas, y los programas Riqueza Natural de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), y el Instituto Humboldt firmaron una alianza por la Gestión Integral del Bosque Seco en Colombia.

Así mismo lo hicieron representantes del pueblo arhuaco de la Sierra Nevada de Santa Marta, de comunidades campesinas habitantes de los Montes de María y territorios con presencia de bosque seco, académicos, autoridades ambientales, sectores productivos y empresariales, y los asistentes al Foro Nacional, como sello del compromiso por la gestión y conservación de uno de los ecosistemas más amenazados del país.

Reunidos en Bogotá, entre el 02 y 03 de diciembre de 2019, en el marco del Primer Foro Nacional Bosques Secos de Colombia: Gestión integral para su conservación. Allí se reveló que los bosques secos de Colombia son un ecosistema en peligro crítico de colapso, representados por menos del 8% de su cobertura original.

“Motores de transformación tales como la deforestación, usos de suelo intensificados o inadecuados y degradados, el cambio climático, entre otros, amenazan su sostenibilidad actual y permanencia futura, contienen una diversidad biológica única, que junto a condiciones ambientales particulares, generan los procesos ecológicos y servicios ecosistémicos que sustentan la productividad”.

Como primer punto, la gestión del conocimiento se promueva a través de un sistema de información de libre acceso, basado en el estado y tendencias de los componentes biológico, ambiental, social y económico del bosque seco, con estrategias para su apropiación social.

También habrá priorización de zonas potenciales, a escala nacional y regional, para la creación de nuevas áreas protegidas bajo diferentes figuras de manejo y estrategias complementarias de conservación con participación comunitaria.

“La gestión integral del riesgo constituya un proceso de planeación participativa e interinstitucional que permita incorporar el análisis de vulnerabilidades y amenazas del territorio relacionadas con el cambio ambiental a diferentes escalas, con el fin de generar medidas de mitigación y adaptación a fenómenos como la sequía extrema, la desertificación, incendios, erosión, invasión de especies e inundaciones”, advierte el documento de la Alianza.

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