Lunes, 18 Junio 2018
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Los celulares, enrutadores (routers), relojes inteligentes, auriculares inalámbricos y otros dispositivos, utilizan radiofrecuencia (RF) para transmitir datos. En discusión su posible riesgo para la salud.


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Las ondas emitidas por los celulares tendrían un mayor factor de riesgo que las de Bluetooth / Flickr

Un estudio realizado en ratas por el Programa Nacional de Toxicología de Estados Unidos, el cual tardó más de 10 años y tuvo un costo de 25 millones de dólares, encontró una ligera conexión entre la alta exposición a la radiación de teléfonos celulares y la aparición de tumores malignos.
 
No obstante, este estudio publicado en febrero, dejó muchas preguntas sin resolver como qué tan relevantes son los hallazgos para las tecnologías inalámbricas más nuevas, como la de Bluetooth y WiFi. Este debate ha dividido a las agencias y organizaciones de salud de todo el mundo.

Consumer Reports, estudió el caso e indagó a expertos sobre lo que pensaban sobre la radiación de este tipo de dispositivos y así saber cómo mitigarlo.
 
Lo que se conoce y desconoce sobre la radiación de los dispositivos:
Las señales de RF de los teléfonos celulares, así como Bluetooth y WiFi, se consideran formas no ionizantes de radiación. Eso significa que a diferencia de la radiación ionizante -por ejemplo, la luz ultravioleta del sol, tomografías, rayos X o explosiones nucleares- no transportan suficiente energía para romper o alterar directamente su ADN, lo que podría causar cáncer.

Los estudios en humanos han intentado ver si los grandes usuarios de teléfonos celulares tienen tasas más altas de cánceres cerebrales y otros problemas de salud en comparación con las personas que usan teléfonos celulares con menos frecuencia. Sin embargo, estos no han arrojado una prueba definitiva de que la radiación del teléfono celular dañe la salud humana, pero tampoco descartan completamente cualquier riesgo potencial.

Las investigaciones sobre las señales de RF utilizadas con WiFi es aún insuficiente, ya que los estudios se han centrado en casos de laboratorio y en animales solamente, lo que hace aún más difícil llegar a conclusiones precisas sobre la seguridad y riesgo en humanos.

Los investigadores pueden hacer algunos juicios sobre el potencial daño en función de cómo operan las tecnologías WiFi y similares, y cómo las personas tienden a usar sus dispositivos. Esos factores proporcionan algunas razones para pensar que los dispositivos WiFi y Bluetooth pueden ser menos preocupantes, dice Leeka Kheifets, Ph.D., profesora de epidemiología de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de California en los Ángeles, quien ha estudiado los efectos potenciales de la salud de los bajos niveles de radiación

Cuando se realiza llamadas, envían mensajes de texto o se usan datos, el teléfono envía y recibe señales de RF hacia adelante y hacia atrás entre la antena del dispositivo y las torres de telefonía móvil cercanas. No obstante, la radiación de los dispositivos Bluetooth y WiFi se encuentra en un rango de espectro electromagnético menor, que es el mismo en el que se encuentra la de radio FM y hornos microondas.

Pero debido a que las distancias recorridas por las señales WiFi y Bluetooth tienden a ser mucho más cortas (entre su enrutador y su computadora portátil, por ejemplo, o su teléfono inteligente y su altavoz inalámbrico), la RF puede transmitirse a una potencia mucho menor que la de un teléfono celular, lo cual podría reducir el efecto que tiene en el tejido vivo.

Además, los usuarios no tienen los enrutadores y muchos dispositivos Bluetooth directamente en su cabeza, como es más probable que sí se haga con los teléfonos celulares. Incluso, los auriculares con Bluetooth, que se usan muy cerca del cuerpo, pueden suponer un menor riesgo que los teléfonos celulares debido a sus señales más débiles, dice Kheifets.

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Espectro electromagético / Flickr

Los expertos en salud y seguridad de Kheifets y Consumer Reports, aseguran que una forma de reducir el riesgo potencial de los teléfonos celulares es usar auriculares Bluetooth en lugar de sostener el teléfono al lado de la oreja. Mejor todavía, es utilizar el altavoz del dispositivo lo cual le permite mantener el teléfono lejos del cuerpo por completo.

Si bien hay razones para pensar que el WiFi y el Bluetooth pueden suponer menores riesgos que los teléfonos celulares, eso no significa que definitivamente no representen ninguno.

Un problema, dice Jerry Phillips, Ph.D., profesor de bioquímica en la Universidad de Colorado y que ha estudiado los posibles efectos biológicos de la radiación de los teléfonos celulares, es que la investigación existente no ha revelado el umbral en cual las señales de RF no representan una amenaza.

David Carpenter, MD, director del Instituto de Salud y Medio Ambiente de la Universidad de Albany, dice que aunque la exposición de un solo enrutador en su hogar puede ser pequeña, los riesgos podrían ser mayores en lugares que tienen docenas de computadoras portátiles y enrutadores trabajando al mismo tiempo, como las aulas escolares. Phillips señala que los cuerpos en desarrollo de los niños pueden ser más vulnerables a todas las formas de radiación de los dispositivos.

En ese orden de ideas, en varias escuelas de EE. UU. y de otros países, han intentado reducir la exposición en las aulas de clase a la radiación de radiofrecuencia de los dispositivos.

Por ejemplo, el Departamento de Educación del Estado de Maryland, recomendó en 2016 que los distritos escolares usen redes cableadas en lugar de WiFi y siempre que sea posible, apaguen los enrutadores cuando no los usen así como también, los mantengan lo más lejos posible de los estudiantes. En Francia, el WiFi está prohibido en las guarderías.


Recomendaciones:
David Carpenter, afirma que no hay problemas por tener WiFi en la casa, mientras el enrutador está ubicado lejos del lugar donde la familia pasa la mayor parte del tiempo.

Por otro lado, cuando se use el teléfono o tableta, se debe considerar mantenerlos lejos de la cabeza y el cuerpo, particularmente en áreas donde la señal celular de las torres es débil porque los teléfonos pueden aumentar su potencia y luego compensar.

En ese sentido, en casos de que la señal del celular sea muy débil, es mejor intentar enviar mensajes de texto o videollamadas y utilizar el altavoz del dispositivo o un auricular con cable o Bluetooth.

Otra recomendación, es procurar guardar el teléfono en un maletín o bolso en lugar de guardarlo en el bolsillo y así prevenir un largo período de tiempo con el teléfono pegado al cuerpo. 

Al acostarse, se debe considerar guardar el teléfono lejos de donde se duerme y cambiarlo a modo avión o apagarlo por completo.
 
Si se utiliza un reloj inteligente u otro dispositivo portátil, algunos de los cuales ahora se conectan a través de la señal del celular, se debe considerar no mantenerlo cerca del cuerpo por períodos prolongados, ya que en teoría podría aumentar los riesgos.

Finalmente, se puede considerar usar una conexión por cable de red cuando sea posible, ubicando el enrutador lejos de las habitaciones donde se pasa más tiempo y apagándolo en la noche.

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Se debe evitar periodos prolongados con dispositivos como los relojes inteligentes cerca al cuerpo / Flickr

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