Sábado, 18 Noviembre 2017
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Aproximadamente un 5% de nuestra exposición anual a la radiación viene de lo que comemos y bebemos, pero estos niveles de radiación natural son inofensivos para la salud.

Las formas radiactivas de los elementos se llaman radioisótopos o radionúcleos y existen de manera natural en distintas combinaciones y concentraciones en las rocas y en los minerales que hay en el medio ambiente. Así que resulta inevitable que esas sustancias radioactivas pasen a los alimentos y al agua.

Según un informe del Consejo Nacional para la Medición y Protección de la Radiación de Estados Unidos aproximadamente un 5% de la radiación anual a la que está expuesta una persona en Estados Unidos es "interna", es decir, procede de lo que ingiere.

La materia orgánica, animal y vegetal, contiene una pequeña cantidad de radiación procedente del Potasio-40, que es la fuente más importante de irradiación interna. Y toda el agua de la Tierra contiene pequeñas cantidades de uranio disuelto y de torio.

Papas y zanahoriaFoto tomada de www.naturopatabarreiro.com

Las dosis estimadas de exposición general a la radioactividad varían mucho de un país a otro, por ejemplo, en Reino Unido se estima que la media de la dosis anual de exposición a la radioactividad es de 2,7 miliSievert (mSv). Mientras que en Estados Unidos se estima que es más del doble, 6,2 miliSievert, según la Comisión de Regulación Nuclear de Estados Unidos (USNRC).

Uno de los alimentos que más radiación tiene son las nueces de Brasil, porque los árboles que las producen tienen unas raíces muy extensas que absorben el material del suelo, que en Brasil tiene un mayor contenido de uranio. Según datos del USNRC estos son algunos de los alimentos que mayor contenido de radiación natural tienen (medido en picocuries por kilogramo):
Nueces de Brasil: 5.600
Habas o frijoles: 4.640
Bananos: 3.520
Zanahorias y papas: 3.400
Carne roja: 3.000

Por lo general la exposición a la radiactividad natural presente en la comida es inofensiva para nuestra salud, además resulta casi imposible reducirla en la dieta, sin embrago, los materiales radioactivos creados por el hombre y filtrados en el medio ambiente podrían llegar a nuestra cadena alimenticia del mismo modo que sucede con la radiactividad natural, según afirma un informe del Consejo de Seguridad Nuclear de España.

Pero cuando la radioactividad no es natural, la manera en la que afcta nuestra salud depende del tipo de exposición, una exposición puntual a altas dosis, muy por encima de 100 miliSievert (mSv), puede provocar efectos agudos en poco tiempo como malestar, quemaduras en la piel, caída de pelo, diarreas, náuseas o vómitos, y daños acumulados, que pueden causar problemas de salud más graves a largo plazo como cáncer, leucemias y tiroides. Estos efectos tienen que ver con la capacidad de las radiaciones ionizantes para provocar cambios en la estructura de las células, es decir, para alterar su ADN. 

Fuente: BBC

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