Martes, 27 Febrero 2024

Investigadores de Penn State utilizaron datos recopilados a lo largo de cinco décadas que incluyeron hasta el papel de las flores de las malas hierbas.

 abejasamiel600/Pexels/


Analizando extensas bases de datos de código abierto, los científicos evaluaron factores como el rendimiento promedio de miel por colonia de abejas, el uso de la tierra, el empleo de herbicidas, condiciones climáticas, anomalías meteorológicas y la productividad del suelo en los Estados Unidos continentales.

Aunque entre las décadas de 1970 y 1990 se observó un aumento en la producción de miel, a partir de ese punto se evidenció un declive marcado. En general, los investigadores descubrieron que las condiciones climáticas y la productividad del suelo eran algunos de los factores más importantes a la hora de estimar el rendimiento de la miel.

Para la investigadora Gabriela Quinlan, uno de los hallazgos más destacados fue la importancia de la productividad del suelo, que, según ella, es un factor poco explorado al analizar qué tan adecuados son los diferentes paisajes para los polinizadores.

Los investigadores señalan que uno de los principales factores estresantes para los polinizadores es la escasez de flores que brinden suficiente polen y néctar para su alimentación. Entre los hallazgos, destacaron que la capacidad del suelo para sustentar flores abundantes y productivas generaba una mayor interacción planta-polinizador.

Asimismo, resaltan que las tasas de aplicación de herbicidas resultaron significativas para predecir la producción de miel, posiblemente porque la eliminación de las malas hierbas en flor puede reducir las fuentes nutricionales disponibles para las abejas.

Quinlan menciona que "No está claro cómo el cambio climático seguirá afectando la producción de miel, pero nuestros hallazgos pueden ayudar a prever estos cambios".

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