Sábado, 16 Enero 2021
Esta degradación de suelo afecta directamente la produccion de alimentos, la purificación del agua, la provisión de energía y otras contribuciones de la naturaleza esenciales para el ser humano.
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Foto: Pinterest

La Plataforma intergubernamental sobre diversidad biológica y servicios de los ecosistemas (IPBES) presentó su informe mundial sobre degradación y restauración de tierras en la ciudad de Medellín. Este informe es demasiado desalentador, cerca de 4 mil millones de personas hacia el año 2050 vivirán en tierras estériles, la extinción de especies se acelera de manera desenfrenada y se intensifica el cambio climático.

La rápida expansión y el manejo no sostenible de las tierras de cultivo y tierras de pastoreo es el factor directo global de degradación del suelo más extenso, causando la pérdida significativa de la diversidad biológica y servicios de los ecosistemas, afectando la seguridad alimentaria, purificación del agua, provisión de energía y otras contribuciones de la naturaleza que son esenciales para las personas. Esto ha llegado a niveles "críticos" en muchas partes del mundo, afirma el informe.

Este estudio fue revisado exhaustivamente por cientos de científicos y mejorado con más de 7300 comentarios que se recibieron de más de 200 investigadores externos a la entidad, la conclusión final es que los factores subyacentes que impulsan la degradación del suelo son los estilos de vida de alto consumo en las economías más desarrolladas, combinados con el aumento del consumo en las economías menos desarrolladas y emergentes. El consumo per cápita alto y en aumento, intensificado por el crecimiento continuo de la población en muchas partes del mundo, puede llevar a niveles insostenibles de expansión agrícola, extracción mineral y de recursos naturales y urbanización, generalmente ocasionando mayores niveles de degradación del suelo.

Para el año 2014, más de 1500 millones de hectáreas de ecosistemas naturales habían sido convertidas a tierras de cultivo. Menos del 25% de la superficie terrestre de la Tierra ha escapado de los impactos sustanciales de la actividad humana y los expertos de IPBES calculan que para el 2050 este porcentaje se habrá reducido a menos del 10%.

Las tierras de cultivo y de pastoreo ahora cubren más de un tercio de la superficie de la Tierra, con desmonte reciente de hábitats nativos que incluye bosques, pastizales y humedales, concentrados en algunos de los ecosistemas más ricos en especies del planeta.

El informe sostiene que la creciente demanda de alimentos y biocombustibles probablemente llevará al aumento continuo de aportes químicos y de nutrientes y a un cambio hacia los sistemas industrializados de producción de ganado, en tanto se prevé que el uso de pesticidas y fertilizantes se duplicará hacia el año 2050.

El informe de IPBES destaca que la degradación del suelo es una de las principales causas del cambio climático; solo la deforestación es responsable de alrededor del 10% de todas las emisiones de gases de efecto invernadero inducidas por actividades humanas. Otro gran factor del cambio climático ha sido la liberación de carbono que anteriormente estaba almacenado en el suelo, siendo la degradación del suelo entre los años 2000 y 2009 la responsable de las emisiones globales anuales de hasta 4400 millones de toneladas de CO2.

Opciones para la restauración del suelo

El informe puntualiza que en cada ecosistema se encuentran ejemplos exitosos de restauración del suelo y que muchas prácticas y técnicas debidamente probadas, tanto tradicionales como modernas, pueden evitar o revertir la degradación.

En las tierras de cultivos, por ejemplo, se incluyen entre ellos: la disminución de pérdida de suelo y mejoramiento de la salud del suelo, el uso de cultivos que toleran la salinidad, la agricultura de conservación y cultivos integrados, sistemas de silvicultura y ganado.

En las praderas con pastoreo tradicional, el mantenimiento de los regímenes apropiados de incendios y la reposición o desarrollo de prácticas locales de manejo del ganado e instituciones han demostrado ser efectivas.

Las respuestas exitosas en los humedales incluyen el control sobre las fuentes de contaminación, manejo de los humedales como parte del paisaje e inundación de humedales dañados por la desecación.

En las áreas urbanas, se identifican como opciones clave para la acción la planificación espacial urbana, replantación de especies nativas, el desarrollo de infraestructura ecológica como parques y cauces de ríos, la restauración de suelos contaminados y sellados (por ejemplo, debajo del asfalto), el tratamiento de las aguas residuales y la restauración de los cauces de los ríos.

Las oportunidades para acelerar la acción identificadas en el informe incluyen:

- Mejorar el monitoreo, los sistemas de verificación y datos de partida.

- Coordinar la política entre los distintos ministerios para alentar simultáneamente prácticas de consumo y la producción más sostenible de productos básicos provenientes de la tierra.

- Eliminar los "incentivos perversos" que promueven la degradación del suelo y promover incentivos positivos que recompensen la gestión sostenible del suelo.

- Integrar las agendas de agricultura, silvicultura, energía, agua, infraestructura y servicios.

Aunque pusieron énfasis en que los acuerdos ambientales multilaterales existentes brindan una buena plataforma para evitar, reducir y revertir la degradación del suelo y fomentar su restauración, los autores observan que se necesita mayor compromiso y una colaboración más efectiva a niveles nacionales y locales para lograr las metas de degradación neta cero del suelo, ninguna pérdida de la diversidad biológica y mejora del bienestar humano.
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