Viernes, 18 Octubre 2019
De concretarse el proyecto, millones de familias que viven cerca a los aeropuertos del mundo mejorarían su calidad de vida por reducción de contaminación auditiva.

avion 1 ok                        Avión de investigación aerodinámica G-III modificado de la NASA. / Foto: NASA - Carla Thomas

El proyecto de prueba de vuelo Adaptive Compliant Trailing Edge, -ACTE- está demostrando que un nuevo diseño de solapa en las alas de los aviones puede reducir el ruido de la aeronave hasta en un 30% en el despegue y el aterrizaje. 

La segunda fase del proyecto, ACTE II, que se espera que continúe hasta final de año, se basará en la investigación y los datos recopilados en la solapa bloqueada en diferentes posiciones durante la primera fase. La segunda fase, que tendrá lugar en Armstrong, también validará la tecnología a velocidades más altas e investigará cómo las aletas impactan en las fuerzas aerodinámicas que podrían mejorar incluso la eficiencia del combustible.

En términos relativamente sencillos, el objetivo del proyecto de prueba de vuelo de ACTE es investigar las capacidades de las superficies que cambian de forma y determinar si unas aletas flexibles avanzadas pueden mejorar la eficiencia aerodinámica de las naves, mejorando la economía de combustible y reduciendo el ruido del aeropuerto generado durante los despegues y aterrizajes.
 
"ACTE tiene un gran potencial para aumentar la eficiencia de la estructura del avión… hemos probado la solapa en seis posiciones para mostrar que podemos aprovechar estructuras ligeras y eficientes", dijo Kevin Weinert, gerente de proyecto de ACTE. 

El Air Force Research Laboratory financió las aletas flexibles que cambian de forma, se doblan y están hechas de materiales compuestos diseñados por FlexSys Inc. 

¿Cuál es la diferencia con las estructuras actuales?

Las aletas tradicionales, cuando se bajan, crean espacios entre el borde delantero, los lados de las aletas y la superficie del ala. Una configuración de ala flexionada permite un nivel de control sobre cómo y dónde responde el ala a las ráfagas de viento. Este diseño puede reducir significativamente una fuente importante de ruido de fuselaje.

La primera serie de vuelo para el ACTE se llevó a cabo en 2014 y 2015 en Armstrong, donde se recopilaron datos relevantes sobre los diferentes ajustes de la solapa y su capacidad para soportar el entorno de vuelo. Estos faldones tienen el potencial de adaptarse a las alas de los aviones existentes, así como incorporarse a los nuevos aviones. 

Inicialmente, los vuelos con solapas ACTE tenían una configuración flexionada y se limitaban a una velocidad máxima de 250 nudos y 20,000 pies. ACTE II mostró que la tecnología se demostró de manera segura en vuelo a velocidades similares a las de los aviones comerciales.

Actualmente, la NASA está realizando análisis de datos para comprender mejor cómo estas nuevas alas pueden afectar la eficiencia del combustible de las aeronaves. Los vuelos ACTE II también analizarán el flujo de combustible a través del motor para lograr estimaciones precisas de arrastre a diferentes velocidades, altitudes y pesos, de acuerdo con Weinert. 

En Colombia miles de familias se ven afectadas por el ruido intenso de los aviones. El barrio Fontibón cerca a El Dorado en Bogotá, el barrio Matecaña en inmediaciones del aeropuerto de Pereira, entre muchos otros, sufren durante gran parte del día el intenso sonido de las aeronaves.


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