Martes, 23 Mayo 2017

Escrito por Esteban Rossi, Ph.D

Rossi

El gas natural es limpio, tiene un bajo costo y puede reemplazar al petróleo y el carbón en casi todos sus usos. Por sus ventajas el metano o gas natural posiblemente tendrá un papel importante en la transición a fuentes de energía menos contaminantes. A continuación se describen sus principales beneficios ambientales y económicos y se presentan algunas consideraciones sobre su uso en Colombia.

El gas natural es más limpio
Combustibles como la madera, el carbón, el petróleo y el gas proveen el ~86% de la energía que se produce en el mundo pero liberan carbono (CO²) y otros gases que contaminan el aire y el agua. Las diferencias en la cantidad de CO² que emiten los combustibles fósiles se pueden comparar utilizando el radio Hidrógeno – Carbono (H-C). La cantidad de hidrógeno en cada combustible se relaciona con la energía liberada durante la combustión y la cantidad de carbono con las emisiones de CO². Así, mientras la madera tiene un radio H:C de más o menos 1:2, es decir un hidrógeno por cada dos carbonos, el carbón tiene 1:1, el petróleo 2:1 y el gas natural de 4:1. En otras palabras, el gas produce menos emisiones que el petróleo y muchas menos que el carbón y la madera. Por esta razón se considera el más limpio de los combustibles fósiles.
Desde la primera revolución industrial las economías modernas han venido reemplazando gradualmente los combustibles contaminantes por combustibles más limpios y eficientes. Es así como el petróleo sustituyó (parcialmente) al carbón en algunos usos industriales y se estableció como el combustible más importante para el transporte. De forma similar, en las últimas dos décadas el gas natural ha venido reemplazando al carbón y al petróleo en diversos usos industriales y domésticos, como las estufas y los calentadores de agua.
El proceso histórico de mejoramiento gradual en la calidad de las fuentes de energía primarias se conoce como la descarbonización de la economía. La descarbonización ha permitido la sustitución de la madera por el carbón, luego del carbón por el petróleo y recientemente del petróleo al gas natural. Aunque este proceso es parcial (algunas personas en zonas rurales todavía cocinan con leña), sus efectos ambientales y sus implicaciones económicas son positivas. Si el uso del gas continúa aumentando y el consumo de carbón disminuye, se podrían reducir las emisiones sin perjudicar el desarrollo social y el crecimiento económico.

El gas natural tiene un bajo costo
Debido a su abundancia, a recientes avances tecnológicos y a que su distribución es compatible con la infraestructura disponible, el gas natural tiene un bajo costo, cocinar con este es significativamente más económico que hacerlo con electricidad. El gas es más barato que la electricidad y mucho más económico que los paneles solares y las turbinas de viento, también es más económico que la gasolina. Aunque los precios son variables, actualmente el uso del gas natural vehicular permite un ahorro en dinero de entre 40% y 55% en comparación con la gasolina. Es por esto que un gran número de taxis funcionan con gas natural.

Perspectivas
El uso del gas natural causa algunos impactos ambientales que requieren más atención. Primero, la extracción de gas mediante fracturación hidráulica demanda grandes cantidades de agua, por consiguiente, en lugares de clima seco el agua puede no ser suficiente para satisfacer la demanda agrícola y permitir la obtención de gas. En segundo lugar, el agua utilizada en la extracción se complementa con compuestos químicos que requieren un manejo especial. Tercero, las aguas residuales de la extracción mediante fracturación hidráulica pueden contaminar gravemente las fuentes de agua para consumo humano o animal, por lo cual algunos grupos se oponen al uso de esta tecnología. En los próximos años cuando tengamos mejores datos de pozos en diferentes lugares podremos saber con mayor certeza cómo manejar las aguas residuales, mientras tanto es recomendable tomar las precauciones necesarias para proteger las fuentes de agua y evitar exagerar tanto los riesgos como los beneficios de los nuevos métodos de extracción. En conclusión, el gas natural es el más limpio que los combustibles fósiles y tiene un bajo costo. Sin embargo dado a que el ~86% de la energía producida en el mundo se obtiene de combustibles fósiles, la transición hacia fuentes más limpias probablemente será un proceso gradual.

Escrito por Javier Tomás Blanco Freja*

Javier Blanco

La reciente reforma tributaria incluye el impuesto al carbono que incrementa los precios de los combustibles líquidos (gasolina, ACPM, gas licuado de petróleo y fuel oil) y el gas natural, de acuerdo a sus emisiones de dióxido de carbono. Es un impuesto “verde” ya que encarece el precio en el mercado de los combustibles que están generando contaminación y que causan el cambio climático, y con ello se busca reducir su consumo, y por lo tanto las emisiones de gases contaminantes. Esta es una iniciativa digna de celebración para el tema ambiental colombiano, que por fin es prioritario en la agenda tributaria, especialmente porque fue impulsada directamente por el Ministerio de Hacienda. Sin embargo, deja un sabor agridulce ya que si no se toman medidas complementarias, podría generar un efecto contrario al esperado!. Veamos.

Inicialmente, la propuesta del Ministerio de Hacienda era que el impuesto sólo cobijara a los combustibles líquidos cuyo principal demandante corresponde al transporte automotor. Sin embargo en su paso por el congreso, se amplió al gas natural buscando una mayor cobertura, pero se excluyó de su cobro al carbón mineral. Estos cambios generan un incentivo perverso, ya que se encarece el precio de uno de los combustibles mas limpios (gas natural) y deja sin impuesto al combustible que mas contamina: el carbón mineral. Por lo tanto, la señal para el sector industrial y termoeléctrico, es preferir el carbón que es mas contaminante, ya que los combustibles mas limpios se volvieron aún mas costosos. Esto, sumado a la incertidumbre sobre las reservas de gas, contraria a la seguridad de las reservas de carbón; inclinan más la balanza hacia el uso del combustible mas sucio.

Por otra parte, la señal económica para el sector de transporte, que utiliza tanto los combustibles líquidos como el gas natural, llegará diluida con los demás impuestos a la gasolina y los vaivenes del precio del petróleo, por lo que es improbable que genere reducciones de emisiones en este sector, y por el contrario, es de esperarse que su costo sea trasladado a los consumidores.

Ante este panorama, la medida de política para evitar los efectos perversos del nuevo impuesto consiste en que el Ministerio de Ambiente lo complemente otro instrumento económico (tipo tasa retributiva o cupos de emisión) que incluya a las emisiones del carbón mineral y demás emisiones de gases efecto invernadero excluidas del impuesto como las fugitivas por disposición de residuos o extracción de hidrocarburos. Así mismo, es necesario imponer medidas complementarias en el sector transporte que incentiven la renovación vehicular de transporte público y de carga con combustibles limpios y tecnologías eficientes, y den incentivos a los particulares para movilizarse en transporte masivo, bicicletas o en vehículos eléctricos.

Con este paquete de medidas, se cubriría aproximadamente la mitad de las fuentes de emisión de gases efecto invernadero del país… para la otra mitad: deforestación y emisiones asociadas a la ganadería, al tarea es aún mas compleja y urgente teniendo en cuenta las cifras recientes de siembra de cultivos ilícitos (que pasaron de 48.000 hectáreas en el año 2013 a 188.000 hectáreas en el 2016) y que por su ubicación son el primer paso de la cadena hacia mayor deforestación y ganadería extensiva.

Sin embargo, el verdadero impacto del impuesto al carbono es el recaudo, que según mis cálculos será de aproximadamente 900.000 millones de pesos al año. Cifra significativa para el sector, teniendo en cuenta que, de acuerdo con la contraloría, el presupuesto de inversión de todas las CAR en el 2015 ascendió a 1,98 billones anuales, es decir que el impuesto recaudará casi la mitad de la inversión que hacen las CAR. Los recursos alimentarán el Fondo para la Sostenibilidad Ambiental y Desarrollo Rural Sostenible en Zonas Afectadas por el Conflicto y se destinarán a la conservación de cuencas y protección de ecosistemas en dichas zonas, bajo lineamientos del Ministerio de Ambiente. Esperemos que estos recursos sean invertidos de forma costo-eficiente y ayuden a conciliar las expectativas de desarrollo social de estas regiones con la protección de la gran riqueza ambiental que tienen.


* Economista Ambiental, Corporación Ecoversa. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Escrito por: Javier Zamora Rosero. M.Sc

Javier Zamora

Estas estructuras llamadas Zoteas son una práctica tradicional agrícola. Son agro-sistema típicos de la región del Pacífico colombiano, consistentes en estructuras elevadas construidas en madera o en montajes de viejas canoas que rellenan con tierra fértil. En estas se siembran plantas que sirven para sazonar las comidas, hierbas para la medicina tradicional o especies vegetales que alimentan la magia de las comunidades negras de esta región. Cosa que Eduardo Arroyo, Biólogo botánico, investigador del pacifico colombiano, nos ha mostrado en sus trabajos, en sus artículos y/o a visibilizado actividades de otros expertos que aún están sin publicar o se leen en textos de poca circulación.

Las Zoteas suelen estar detrás de las casas en los huertos o cerca de la cocina, también, pueden situarse a un lado de la vivienda y raramente en el frente. Se reconoce que estos tres espacios de la casa son del dominio de las labores de las mujeres, quienes montan materas, ollas viejas, tarros, tiestos o plásticos que rellenan con tierra que sacan de troncos viejos (pudredumbre) y que con la ayuda de sus hijos y maridos, van traer desde el “monte”, ósea desde el bosque.

En las Zoteas se siembran hierbas o aliños para los sancochos, envueltos, arroces, para el sudado de pescado, guiso de gallina o para cocinar la “carne de monte”. Se siembran las hierbas que sirven para los “baños” durante la menstruación y la preñez. También se siembran las plantas para preparar las pócimas que amarren a los maridos inquietos o infieles, y la hierba que alejan a las rivales seductoras. Aquí por supuesto encontrará la planta que quita el dolor de cabeza o el dolor de barriga, y si usted necesita algo que le elimine un malestar, que lo proteja contra una mala energía de este mundo y hasta los males de otro mundo, habrá una hierba en la Zotea que sirve para curar, prevenir o proteger.

Aunque, para los más estudiosos y los que saben interpretar la cultura simbólica, lo que le da un alto valor a las Zoteas, son las semillas que las mujeres siembran cuando han quedado preñadas, ya que durante el embarazo ellas cuidan de la planta que ha germinado y que luego es trasplantada al suelo el día del nacimiento del bebé. Junto a esta planta, se siembra también la placenta y el cordón umbilical del recién nacido. Se conoce de árboles que pueden tener el ombligo de los abuelos y representa un hito cultural tan importante, que hay que saludarlo todos los días, hablarle y/o visitarlo para contarle lo que sucede con la familia. Por eso las “Zoteas” tienen una valía espiritual, ya que albergan el símbolo del inicio de las nuevas vidas, cosa que el investigador Jaime Arocha ha contado en sus escritos, haciendo visible para la Colombia grande, algo escondido de la Colombia cultural de esta región del país.

El cultivo en Zoteas constituye un soporte a la economía de subsistencia entre las familias y aunque paulatinamente en los últimos años ha venido en descenso su práctica, debido a la introducción de la agricultura convencional, la economía del consumo y del mercado de la canasta clásica, las organizaciones locales del Pacífico han realizado una labor de motivación para que no se pierda esta práctica. Acción que se debería apoyar un poco más por las entidades que financian la protección y el fortalecimiento del patrimonio cultural y natural, en este caso, también del patrimonio productivo, agrícola, ambiental y hasta del patrimonio mágico. Pero seguramente esta práctica agrícola, no encaja en ninguna ficha o en ningún formato de financiamiento del Sistema Agropecuario, de los Fondos o Nodos y de ninguna entidad del Sistema nacional Ambiental SINA, mejor dicho, no debe encajar con ningún Sistema en Colombia.

Finalmente, existen pocos investigadores y pocas investigaciones que han dedicado parte de su tiempo y de su trabajo a valorar estos “pequeños” iconos de las prácticas culturales, naturales o agrícolas de nuestras comunidades, y como las Zoteas, seguramente en el Amazonas, en la Guajira o en el Arauca, existen valiosas expresiones que merecemos conocerlas, protegerlas, fortalecerlas y conservarlas. Cuantas tesis de grado podríamos hacer?, cuantas investigaciones doctorales podríamos trabajar?, respetando los derechos de las comunidades, las universidades y sus investigadores están en deuda con el Pacifico Recóndito. Quien dice que no encontremos en un Zotea la planta que ayude a aliviar una enfermedad y que se encuentre la hierba que de un nuevo sabor a los alimentos.

 

Escrito por Jairo Puente Bruges

Jairo Puente


En informe de septiembre 27 de 2016 la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte: “unos 3 millones de muertes al año están relacionadas con la contaminación del aire exterior”. Si se suman las muertes asociadas al aire contaminado al interior de las edificaciones, la OMS estima en 6.5 millones el total de muertes en el mundo por contaminación del aire. El aire contaminado en interiores ocasiona más muertes que el aire exterior; sin embargo, los controles existentes son menores al interior de las edificaciones, sobre todo en países del sur geopolítico. En este contexto, casi el 90 % de estas muertes se producen “en países con ingresos bajos y medianos”. En los mapas publicados por la OMS se observa que los mayores niveles de contaminación del aire se registran en esos países (1).

Un factor importante en el control de la contaminación son las normas de calidad del aire que se respira. Y para verificar si estas normas se cumplen es indispensable contar con estaciones y equipos de medición y aplicar metodologías reconocidas. En estos aspectos son evidentes las deficiencias institucionales “en países con ingresos bajos y medianos”, lo que explica en parte los elevados índices de contaminación reportados. En el caso de Colombia, algunas de las normas de calidad son mucho más laxas que las recomendadas por la OMS y las aplicadas en otros países. Así mismo se registran notorias debilidades en los sistemas de medición y control.

Por ejemplo, a finales del año pasado se decretó en Francia un “Estado de Urgencia” después que el 1o de diciembre la concentración de partículas PM 10 superó el “umbral de alerta” en ese país, que es de 80 microgramos por metro cúbico (ug/m3) (2). En diferentes ciudades colombianas este nivel de 80 ug/m3 se ha superado en varias fechas (3). Sin embargo, no se declaran alertas pues la norma en Colombia para el “nivel de alerta” es de 400 ug/m3; según Resolución 610 de 2010. Es decir, la norma colombiana es cinco veces más laxa que la francesa.

La resolución 610 establece para las PM 10 un nivel máximo permisible de 100 ug/m3 para 24 horas; es el doble de lo recomendado por la OMS que es de 50 ug/m3, este mismo valor es aplicado en la Unión Europea. Similar laxitud para PM 2.5; estas son consideradas partículas de alta peligrosidad por su pequeño tamaño y capacidad de penetración en el organismo. Sin embargo, son pocas las ciudades colombianas que miden este y otros parámetros asociados a diferentes trastornos de salud. La norma para PM 2.5 recomendada por la OMS es de 10 ug/m3, promedio anual, en Estados Unidos la norma es 12. En Colombia es 25, más del doble de la recomendada por la OMS. Según la OMS las partículas PM 2.5 “incluyen contaminantes tales como sulfatos, los nitratos y el carbono negro, que penetran profundamente en los pulmones y en el sistema cardiovascular, que presentan los mayores riesgos para la salud humana” (1).

Un factor que incide en la calidad del aire son las zonas verdes disponibles; y aquí también existen deficiencias en Colombia. La OMS recomienda un mínimo de 10 m2/hab de espacio público verde por habitante y lo recomendable es 15. Bucaramanga tiene 2.51 y Bogotá tiene 6.3. Algunas ciudades europeas y de Estados Unidos tienen más de 50 m2/hab.

Menos espacios verdes implica más problemas de contaminación del aire y enfermedades asociadas. Son conocidos los efectos benéficos de los árboles sobre la calidad del aire; entre otros, regulan la temperatura, retienen contaminantes y liberan oxígeno. Las llamadas Islas de Calor se forman en zonas urbanas con escasa vegetación; en estos sitios la temperatura es más alta que en la periferia donde existen más árboles. Este fenómeno impide que los contaminantes emitidos se dispersen rápidamente; así permanecen más tiempo en la atmósfera.

Deficiencias similares se pueden observar en otras normas, por ejemplo, las que regulan la calidad del agua potable en Colombia; son laxas si se comparan con las existentes en otros países y las que recomienda la OMS.


1.http://www.who.int/mediacentre/news/releases/2016/air-pollution-estimates/en/

2. http://www.airparif.asso.fr/en/reglementation/normes-francaises

3. http://www.sisaire.gov.co

Escrito por Gonzalos Andrade

Investigador del Instituto de Ciencias Naturales Universidad Nacional, experto en diversidad biológica.

Gonzalo Andrade

El Alcalde Peñalosa, desde el mismo día de su posesión, ha manifestado que la Reserva es un potrero lleno de vacas, invernaderos, colegios y cementerios, y que no hay estudios científicos que soporten la declaratoria de la Reserva. Lo que no explica es que hay un plan de manejo aprobado por la CAR, donde se indica qué hacer con estos equipamientos.

Para su declaratoria, al igual que para las demás áreas protegidas en Colombia, se siguió la ruta establecida en el Decreto 2372 de 2010, donde se estudian aspectos biológicos, socioeconómicos y culturales como los siguientes:

En 1801, Humboldt se refirió a los restos de canales y terrazas de los Muiscas en la zona norte de Bogotá́, los cuales se podían observar en grandes porciones de terreno descubierto. Esto permite suponer que habían grandes áreas boscosas, luego descritas por Manuel Ancizar en “Peregrinación de Alfa”.

En 1962, los doctores Thomas van der Hammen, Roberto Jaramillo y María Teresa Murillo hicieron una caracterización de los parches del bosque andino en los alrededores de Suba y Usaquén, registrando bosques naturales en Torca, la Hacienda Las Mercedes y el Cerro de la Conejera.

En 1965, el doctor Enrique Forero en su tesis de pregrado en botánica “Estudio fitosociológico de un bosque subclimático en el altiplano de Bogotá́” estableció que el Bosque de las Mercedes, único relicto de bosque andino bajo de planicie en el territorio de Bogotá y su Sabana, ocupaba un área cercana a las 12 hectáreas, por lo que habría perdido cerca de 25 hectáreas entre 1940 y 1965; hoy este se reduce a 6 hectáreas.

Los trece estudios que soportaron la declaratoria de la Reserva fueron: “Distribución y características de los suelos”, Ricardo Siachoque, IGAC. “Las aguas freáticas y los sedimentos superficiales y su interacción con los suelos”, Sergio Gaviria, Universidad Nacional. “La conectividad del sistema hídrico superficial”, Luz Marina Cabrera, Alfonso Romero, UDCA. “El clima local y sus interacciones regionales”, Daniel Pabón, Universidad Nacional. “Las coberturas vegetales y sus dinámicas ecológicas”, Sandra Cortés, Universidad Nacional. “Distribución y carácter ecológico de los anfibios y reptiles”, Laurinette Gutiérrez, Universidad Nacional. “Los pequeños mamíferos”, Francisco Sánchez, Karin Osbhar, UDCA. “Las mariposas del Borde Norte de Bogotá”, M. Gonzalo Andrade-C., Universidad Nacional, Miembro Academia Colombiana de Ciencias. “La distribución, conectividad, hábitat y ecología de las aves”, Frank G. Stiles, Universidad Nacional, Miembro Academia Colombiana de Ciencias, Loretta Rosselli, UDCA. “Historia de las haciendas y los predios entre los siglos XVI y XIX”, Henry Santiago, UDCA. “La distribución predial e historia de la fragmentación entre 1941 y 2010”, Gerardo Ardila, Nelson Pérez, Universidad Nacional. “Historia y análisis económico y la evaluación económica de propuestas alternativas”, Jorge Iván González, Universidad Nacional. “Historia y análisis normativo y jurídico”, María Mercedes Maldonado, Universidad Nacional.
Teniendo estos estudios en cuenta es que economistas, abogados, antropólogos, biólogos y demás científicos del proyecto, consideramos que la declaratoria de la Reserva era posible y recomendable para que esta zona fuera modelo de protección del ambiente, capaz de contribuir a la preservación de la vida; de disminuir emisiones de gases de efecto invernadero; capturar y almacenar carbono; conectar y mantener ecosistemas regionales y para investigación de la naturaleza.

El componente de Ordenamiento Ambiental de la Reserva, indica que ésta va a permitir que el territorio se constituya en modelo de trabajo colectivo para su ocupación y uso sostenible, con énfasis en conservación y reconversión de los sistemas productivos hacia prácticas ecoamigables. Dentro de las estrategias de conservación, se define la adquisición de áreas de interés público para recuperar ecosistemas deteriorados y para la conectividad y tránsito de especies entre los Cerros Orientales, el río Bogotá́ y otros ecosistemas de importancia regional.

En cuanto a la producción agropecuaria que planeta la Reserva, ésta se fundamenta en sistemas de producción agroecológicos que aumentan la densidad y diversidad florística, la conectividad ecológica y generan un sello de origen para mejor comercialización de los productos.

Es por esto que la Reserva se constituye en un espacio estratégico para proveer bienes y servicios ambientales y para contribuir como área de amortiguación y regulación a los fenómenos de cambio y variabilidad climática como las inundaciones.

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La Frase

8 de agosto y la humanidad empieza a vivir ‘a crédito’

Este lunes 8 de agosto, el planeta marca el “Día del Sobregiro”, es decir que, a partir de hoy la humanidad está viviendo a crédito, según anunció la ONG Global Footprint Network, dado que a esta fecha el hombre habrá consumido la totalidad de los recursos que el planeta puede renovar en un año. Así las cosas, la humanidad debe vivir a crédito desde hasta el 31 de diciembre, teniendo en cuenta que el llamado “Día del Sobregiro” (“Earth overshoot day”) llega más temprano cada año. Para hacer este cálculo se tiene en cuenta la huella de carbono, los recursos consumidos por la pesca, la ganadería y la agricultura, así como la construcción y el uso del agua.

La Cifra

Especies amenazadas en el mundo

En el planeta, el número de especies que están amenazadas por diversos fenómenos, varios de ellos generados por el hombre, son:
6.213 peces
10.987 plantas
3.401 aves
3.105 mamíferos
 
Fuente: SIB Colombia

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