Domingo, 22 Octubre 2017
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En los últimos días en Holanda y Reino Unido, se ha recogido la orina de los hombres en eventos públicos como contribución al medio ambiente. Ideas que podrían ayudar a países en vía de desarrollo.

Sobre las propiedades de la orina se ha hablado mucho, desde mitos, hasta recomendaciones médicas para tratar diferentes dolencias o afectaciones corporales. Sin embargo el uso de sus químicos para la producción de materia o servicios sostenibles no ha sido aún tan explorada.

Un urinario publico produce electricidad a partir de la orina image 380

Baño instalado en el festival de música Glastonbury. / Foto: Bristol BioEnergy Centre

Por un lado en Amsterdam, Holanda, la discoteca y sala de conciertos AFAS LIVE creó un tanque gigante para recoger toda la orina de los asistentes (que por supuesto van muy frecuentemente al baño por el consumo de cerveza y otros tragos) para llevarla a una planta de tratamiento y convertirla en un fertilizante con alto contenido de fosfato.

Ya son tres las plantas las que se han ofrecido para convertir el líquido en abono. Todas ubicadas en un extremo diferente de la ciudad, por lo que los tanques deben tener un cuidado especial para ser transportados.

Según las cifras que maneja la discoteca, en cada evento se puede recolectar un promedio de 4.200 litros de orina, como ya ocurrió en la prueba piloto el 2 de diciembre durante un concierto de Status Quo, eso quiere decir que en menos de 10 espectáculos recolectarán la cantidad necesaria como para fertilizar un campo entero de fútbol (40.000 litros).

Pero en Holanda no es el único país donde se está dando un uso sostenible a la orina masculina. En Reino Unido, después de las pruebas realizadas a mediados de 2016 en el festival de música Glastonbury, donde se usó la orina de los asistentes para mantener encendido el cubículo de aseo que cuenta con seis tubos de neón, organizaciones como Oxfam han acudido a sus inventores para intentar probar la idea en sectores pobres y apartados de África que no cuentan con servicio de luz: calculan que sería exitoso en sitios como escuelas.

“Nuestro proyecto está enfocado a países en vías de desarrollo, con vista a mejorar o incorporar instalaciones sanitarias, ya que el sistema, además de producir electricidad, reduce la demanda química de oxígeno (DQO), es decir, que también sirve para tratar la orina”, destaca Irene Merino, una de las autoras del invento.

 

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