Miércoles, 13 Noviembre 2019
Abraham Salazar
Por: Abraham Salazar Hernández
Ingeniero MSC Hidrólogo

El pulso de fuerzas entre el ser humano y la naturaleza no parece tener futuro para los racionales, si persistimos en desconocer los espacios que le pertenecen al agua y forzarla mediante obras llamadas de protección a que no se inunden las zonas bajas inundables o impedir que los ríos migren dentro de su franja de divagación lateral. Si incluimos las drásticas y factibles alteraciones en los ciclos del agua, con el cambio climático; es una pelea perdida de antemano, la cual se traduce no solamente en pérdidas de vidas humanas, sino en el despilfarro de enormes cantidades recursos económicos; es por ello que los países más avanzados ya lo entendieron y le están apostando a devolverle al agua, el área que le pertenece y a partir de su límite exterior, construir las obras que le sean necesarias, como de adecuación fluvial y restablecimiento de y hábitat alterado y hasta perdido.

Se cree que los “aguaceros cortos y de gran intensidad”, son el detonante o causal de las avalanchas; pero las investigaciones ultimas en Mocoa - Putumayo, Corinto-Cauca, en 2017, me llevan a deducir que son otros los componentes naturales y con mayor peso, los que disparan el movimiento de los flujos de detritos en estas cuencas.

En Mocoa, Fueron en total  diez (10) eventos relacionados con flujos torrenciales que afectaron a la ciudad en tan solo cincuenta (50) años y procedentes de las cuencas de los ríos Mulatos, San Goyaco y la quebrada La Taruca, Existe un promedio de un evento cada cinco (5) años entre 1947 a 1998, En 33 años de registros históricos de lluvia en la estación Mocoa Acueducto, se han presentado en la zona, veintiún (21) eventos mayores a 100 mm, es decir, un aguacero de esta magnitud cada 1,5 años; pero dieciocho (18) de ellos, se han registrado durante la temporada que se considera invernal o de lluvias aumentadas, mientras que los otros tres (3) se presentaron en temporada seca y coincidencialmente dos (2) en el mes de marzo (2012 y 2017) y el otro en diciembre (2016), todos ellos en los últimos cinco años.

No podemos establecer con certeza la causa detonante del evento del 31 de marzo de 2017, si fue la lluvia acumulada y el elevado grado de saturación y presión hidrostática dentro de las grietas de un macizo rocoso altamente fracturado, lo que origino movimientos en masa desde las vertientes y con ello la formación paulatina de embalses de material y agua y se rompe el equilibrio por un momento de lluvia muy intensa el día 31 de marzo de 2017.

La opción más viable para disminuir en un 95% el riesgo de avalanchas o flujo de detritos dentro del área urbana de Mocoa y provenientes de la quebrada La Taruca, es la recuperación de su paleocauce o antiguo cauce que tenía cuando desembocaba directamente en el río Mocoa, pero que se alteró cuando por socavación regresiva conecto con una Falla geológica y dio un giro de 90 grados aproximadamente, para enrutarse hacia el área urbana de la ciudad de Mocoa; dejar abandonado su confluencia con la quebrada San Antonio y entrar a formar parte de la red de drenaje del río San Goyaco.

En conclusión, al acumular material mediante la construcción de diques en la parte alta de la quebrada Taruca, lleva a aumentar la energía potencial, la cual entra disiparse antes de la confluencia con la quebrada Taruquita y volvía a incrementarse con el tránsito por la falla geológica debido al estrechamiento que tiene por ser un lecho actualmente en proceso de formación; es por ello, que la mejor alternativa técnica es la de brindar condiciones de desfogue energético, mediante su conectividad con su paleocanal o antiguo cauce y llevar de manera segura y controlada, el flujo de detritos hasta las  zonas bajas de la actual quebrada San Antonio y de esta manera alejar el riesgo total del área urbana de Mocoa, Este cambio de rumbo, le lleva a una zona con características edafológicas de poca productividad agropecuaria y deshabitada en la actualidad.

De igual forma, se reducen considerablemente los costos inicialmente estimados en más de cien mil millones de pesos y  entrar a ejecutar hacer obras de cierre del cauce actual en el sitio de Falla mediante un enrocado con materiales dejados por la misma avalancha y la adecuación hidráulica del trayecto hasta la zona de depósito final, Los ríos diques y dentellones solo son aplicables a los ríos Mulatos y San Goyaco, en su parte media y alta.  

Las investigaciones de las causas de la avalancha de Mocoa en 2017, llevan a concluir que no se pueden hacer diques o muros en la parte alta de la quebrada la Taruca y Taruquita, para retener los flujos de detritos, ya que ésta es una causal natural primaria de las avenidas fluvio torrenciales y lo que se lograría es aumentar el nivel de riesgo para los próximos eventos en cuanto a su magnitud y capacidad destructiva.

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