Martes, 26 Septiembre 2017
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Escrito por Esteban Rossi, Ph.D

Rossi

El gas natural es limpio, tiene un bajo costo y puede reemplazar al petróleo y el carbón en casi todos sus usos. Por sus ventajas el metano o gas natural posiblemente tendrá un papel importante en la transición a fuentes de energía menos contaminantes. A continuación se describen sus principales beneficios ambientales y económicos y se presentan algunas consideraciones sobre su uso en Colombia.

El gas natural es más limpio
Combustibles como la madera, el carbón, el petróleo y el gas proveen el ~86% de la energía que se produce en el mundo pero liberan carbono (CO²) y otros gases que contaminan el aire y el agua. Las diferencias en la cantidad de CO² que emiten los combustibles fósiles se pueden comparar utilizando el radio Hidrógeno – Carbono (H-C). La cantidad de hidrógeno en cada combustible se relaciona con la energía liberada durante la combustión y la cantidad de carbono con las emisiones de CO². Así, mientras la madera tiene un radio H:C de más o menos 1:2, es decir un hidrógeno por cada dos carbonos, el carbón tiene 1:1, el petróleo 2:1 y el gas natural de 4:1. En otras palabras, el gas produce menos emisiones que el petróleo y muchas menos que el carbón y la madera. Por esta razón se considera el más limpio de los combustibles fósiles.
Desde la primera revolución industrial las economías modernas han venido reemplazando gradualmente los combustibles contaminantes por combustibles más limpios y eficientes. Es así como el petróleo sustituyó (parcialmente) al carbón en algunos usos industriales y se estableció como el combustible más importante para el transporte. De forma similar, en las últimas dos décadas el gas natural ha venido reemplazando al carbón y al petróleo en diversos usos industriales y domésticos, como las estufas y los calentadores de agua.
El proceso histórico de mejoramiento gradual en la calidad de las fuentes de energía primarias se conoce como la descarbonización de la economía. La descarbonización ha permitido la sustitución de la madera por el carbón, luego del carbón por el petróleo y recientemente del petróleo al gas natural. Aunque este proceso es parcial (algunas personas en zonas rurales todavía cocinan con leña), sus efectos ambientales y sus implicaciones económicas son positivas. Si el uso del gas continúa aumentando y el consumo de carbón disminuye, se podrían reducir las emisiones sin perjudicar el desarrollo social y el crecimiento económico.

El gas natural tiene un bajo costo
Debido a su abundancia, a recientes avances tecnológicos y a que su distribución es compatible con la infraestructura disponible, el gas natural tiene un bajo costo, cocinar con este es significativamente más económico que hacerlo con electricidad. El gas es más barato que la electricidad y mucho más económico que los paneles solares y las turbinas de viento, también es más económico que la gasolina. Aunque los precios son variables, actualmente el uso del gas natural vehicular permite un ahorro en dinero de entre 40% y 55% en comparación con la gasolina. Es por esto que un gran número de taxis funcionan con gas natural.

Perspectivas
El uso del gas natural causa algunos impactos ambientales que requieren más atención. Primero, la extracción de gas mediante fracturación hidráulica demanda grandes cantidades de agua, por consiguiente, en lugares de clima seco el agua puede no ser suficiente para satisfacer la demanda agrícola y permitir la obtención de gas. En segundo lugar, el agua utilizada en la extracción se complementa con compuestos químicos que requieren un manejo especial. Tercero, las aguas residuales de la extracción mediante fracturación hidráulica pueden contaminar gravemente las fuentes de agua para consumo humano o animal, por lo cual algunos grupos se oponen al uso de esta tecnología. En los próximos años cuando tengamos mejores datos de pozos en diferentes lugares podremos saber con mayor certeza cómo manejar las aguas residuales, mientras tanto es recomendable tomar las precauciones necesarias para proteger las fuentes de agua y evitar exagerar tanto los riesgos como los beneficios de los nuevos métodos de extracción. En conclusión, el gas natural es el más limpio que los combustibles fósiles y tiene un bajo costo. Sin embargo dado a que el ~86% de la energía producida en el mundo se obtiene de combustibles fósiles, la transición hacia fuentes más limpias probablemente será un proceso gradual.

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