Sábado, 6 Marzo 2021

El estudio publicado en Chemosphere, buscó investigar los efectos que podrían estar causando conjuntamente en el medioambiente los microplásticos y los antibióticos.

Microplastico medio marinoMicrofibra de plástico identificada en medio marino/M.Danny25 - Wikimedia

Según el Servicio de Información y Noticias Científicas -SINC, la evidencia creciente de la presencia de microplásticos en la mayoría de los ecosistemas del planeta, llevó a investigadores de la Universidad de Alcalá (UAH) y la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) a estudiar los efectos que podrían estar causando conjuntamente en el medioambiente los microplásticos y los antibióticos.

Concretamente, se centraron en dos incluidos en la lista que la UE recomienda vigilar en las aguas: la azitromicina y la claritromicina. Para ello recrearon las condiciones de un medio de agua dulce en el laboratorio y observaron los efectos en microrganismos que viven en él.

Los resultados, publicados en la revista Chemosphere, mostraron que ambos antibióticos se pueden adherir a distintos tipos de microplásticos, especialmente a los de poliestireno, y posteriormente liberarse parcialmente.

“Es la primera investigación que demuestra que la azitromicina y claritromicina pueden hacerlo, y esto es importante pues son dos de los antibióticos más ampliamente usados y sobre los que existen normas europeas”, señala la coautora Irene Verdú.

El estudio apunta que los microplásticos que se encuentran en ambientes con altas concentraciones de antibióticos, como las depuradoras, podrían transportar a estas sustancias tóxicas a lugares donde antes no llegaban.

Efectos sobre los microorganimos

“Estos antibióticos podrían tener efectos sobre los organismos que habitan estos lugares, especialmente sobre los productores primarios”, apunta la también coautora Alicia Pedrouzo-Rodríguez.

De hecho, los microplásticos por sí solos no eran tóxicos para una cianobacteria que se usó en el experimento. Sin embargo, cuando iban cargados con los antibióticos, se inhibió significativamente el crecimiento y el contenido de clorofila de este microorganismo.

La mayoría de los antibióticos absorbidos en los diminutos plásticos se liberaron al entrar en contacto con los cultivos de cianobacterias. Según los autores, esto hace pensar que podrían actuar como vectores de antibióticos en sistemas de agua dulce, afectando el nivel trófico básico de microorganismos fotosintéticos.

Los autores concluyen que este trabajo "trata de abrir la puerta a futuras investigaciones sobre el papel de los microplásticos como transportadores de antibióticos entre distintos ecosistemas, aunque se necesitan más investigaciones más allá del laboratorio para confirmar si está ocurriendo lo mismo en el medioambiente”.

Según los autores del informe, se ha estimado que en el año 2050 habrá más muertes relacionadas con bacterias portadoras de genes de resistencia a antibióticos que por cáncer. La Unión Europea ya ha comenzado a tomar medidas. En 2018, estableció que la presencia de ciertos antibióticos como amoxicilina, ciprofloxacina, eritromicina, claritromicina y azitromicina en las aguas dulces debía ser vigilada y controlada.

 

Microplásticos Antibióticos

Experimento en laboratorio

 

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