Lunes, 28 Septiembre 2020

Así lo reveló el primer monitoreo satelital de delfines de río, realizado en Colombia, Bolivia, Brasil y Perú por varias organizaciones.

delfin rosado 600

Foto: Corantioquia

En un extenso informe de las organizaciones Faunagua, Fundación Omacha, Mamirauá, Prodelphinus y WWF, se revelaron las amenazas más graves contra los delfines de río, especialmente en la Amazonía.

Los resultados se obtuvieron después de que un grupo de científicos monitoreara con transmisores satelitales a 29 delfines de río de las especies Inia geoffrensis, conocido como delfín rosado, e Inia boliviensis o bufeo boliviano.

Este seguimiento, entre 2017 y 2019, se ha hecho en seis grandes cuencas hidrográficas a lo largo de Bolivia, Brasil, Colombia y Perú, donde se desplazan, se alimentan y reproducen estos cetáceos.

Cuando entendemos mejor la ecología de los animales y sus movimientos, como está ocurriendo ahora, podemos proponer acciones de conservación más efectivas. Es muy importante continuar con este esfuerzo regional justo en momentos en que hemos visto la magnitud de los incendios en la Amazonia.

Éstos tienen impacto en los ecosistemas acuáticos, así que monitorear a las especies es aún más importante para conocer también sobre la salud de los bosques y los ríos en las cuencas de la Amazonia y la Orinoquia”, explica Marcelo Oliveira, experto en conservación de WWF-Brasil y coordinador de SARDI.

Una de las amenazas más graves, según la encuesta, tiene que ver con la minería ilegal y el mercurio para los ríos de Suramérica. Según los análisis realizados a los tejidos de estos cetáceos, el 100% de las muestras de músculo analizadas presentan altos contenidos de mercurio.

Este metal pesado utilizado en la extracción de oro y en la incineración del bosque nativo, contamina las aguas y el aire, se acumula en las plantas y animales y, a través de la alimentación, amenaza a especies como los delfines de río, y a la salud y medios de vida de millones de personas.

Por otro lado, el informe advierte que la operación de más de 140 hidroeléctricas y la planeación de unas 160 adicionales en el bioma amazónico ha cambiado este panorama y está generando preocupantes consecuencias para la conservación de estos cetáceos.

Adicionalmente, el monitoreo también evidenció que los delfines usan diferentes ambientes acuáticos para vivir: zonas de confluencias de ríos, lagunas, canales de ríos y tributarios, e incluso zonas de poca profundidad cerca a las playas, donde se aparean.

“Por esto, el control de los caudales por hidroeléctricas, puede afectar todo el ciclo de la vida en la Amazonia, en los humedales y bosques inundados importantes para los delfines y peces. La reducción en las poblaciones de peces debido a la transformación de sus hábitats podría llegar a incrementar los conflictos entre pesquerías y delfines y poner en peligro la soberanía alimentaria de millones de personas que utilizan estos recursos”, señala WWF.

Obtenidos estos resultados, en las siguientes fases del monitoreo satelital los investigadores de SARDI quieren obtener información acerca de la presión que está teniendo la caza de delfines de río que se usan como carnada para cazar una especie de pez conocida como mota (en Perú, Colombia), piracatinga (en Brasil) o blanquillo (en Bolivia).

En Colombia 11 delfines nadan enviando información satelital

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