Jueves, 19 Septiembre 2019

Los desechos descargados anualmente afectan los mares y equivalen a 245.000 kilómetros cuadrados, un área combinada mayor que la del Reino Unido. Nueva alerta de IPBES desde París.

maragua

Foto: Ecología Verde

La Tierra afronta la amenaza de extinción de un millón de especies. La advertencia de este nuevo informe de la Plataforma Intergubernamental de Ciencia y Política sobre Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (IPBES), presentado este lunes en la UNESCO y cuyo resumen fue aprobado en la séptima sesión plenaria, reunida la semana pasada en Paris, alerta sobre estado actual de los ecosistemas tanto terrestres como marinos.

145 autores, expertos de 50 países recopilaron la información en los últimos tres años, con aportes además de otros 310 autores contribuyentes, el informe evalúa los cambios en las últimas cinco décadas, proporcionando un panorama completo de la relación entre las vías de desarrollo económico y su impacto en la naturaleza.

Desde 1900, la abundancia promedio de especies locales en la mayoría de los grandes hábitats terrestres ha disminuido en al menos un 20% en promedio. Más del 40% de las especies de anfibios, casi el 33% de los arrecifes de coral y más de un tercio de todos los mamíferos marinos están amenazados.

Los autores de la evaluación clasificaron, por primera vez a esta escala y basándose en un análisis exhaustivo de la evidencia disponible, los cinco impulsores directos del cambio en la naturaleza con los mayores impactos globales relativos hasta el momento.

Estos culpables del cambio negativo en la naturaleza, según los autores, serían en su orden descendente: (1) cambios en el uso de la tierra y el mar; (2) explotación directa de organismos; (3) cambio climático; (4) contaminación y (5) especies exóticas invasoras.

Por otro lado, la contaminación con plásticos se ha multiplicado por diez desde 1980, 300-400 millones de toneladas de metales pesados, solventes, lodos tóxicos y otros desechos de instalaciones industriales se descargan anualmente en las aguas del mundo, y los fertilizantes que ingresan a los ecosistemas costeros han producido más de 400 "zonas muertas" en los océanos, totalizando más de 245,000 kilómetros cuadrados, un área combinada mayor que la del Reino Unido.

Además en el 2015, el 33% de las poblaciones de peces marinos se explotaron en niveles insostenibles; el 60% se encontraba en el nivel máximo de pesca sostenible y solo el 7% a un nivel inferior al estimado para ser sostenible.

Agrega el informe que desde 1980, las emisiones de gases de efecto invernadero se han duplicado, elevando las temperaturas globales promedio en al menos 0,7 grados centígrados: “el cambio climático ya está afectando a la naturaleza incluso a nivel de genética”.

El informe advierte que los objetivos globales para conservar y usar la naturaleza de manera sostenible no podrán alcanzarse para 2030. En el avance de un escenario actual, los Objetivos de Desarrollo Sostenible no se cumplirían en un 80%, en particular los relacionados con la pobreza, el hambre, la salud, el agua, las ciudades, el clima, los océanos y la tierra.


Otros datos:

Las tres cuartas partes del medio ambiente terrestre y alrededor del 66% del medio marino han sido modificadas significativamente por la acción humana. En promedio, estas tendencias han sido menos severas o se han evitado en áreas de propiedad o manejo de los pueblos indígenas y comunidades locales.

Más de un tercio de la superficie terrestre del mundo y casi el 75% de los recursos de agua dulce son ahora para la agricultura o el ganado.

El valor de la producción agrícola ha aumentado en aproximadamente un 300% desde 1970, la cosecha de madera en bruto ha aumentado en un 45% y cada año se extraen alrededor de 60 mil millones de toneladas de recursos renovables y no renovables en todo el mundo, una cantidad que casi el doble desde 1980.

La degradación del suelo ha reducido la productividad de toda la superficie terrestre del mundo en un 23 por ciento; una parte de la producción agrícola anual del mundo, con un valor de mercado de hasta US $ 577 mil millones, enfrenta el riesgo de pérdida de polinizadores y se estima que entre 100 y 300 millones de personas tienen un mayor riesgo de inundaciones y huracanes debidos a la pérdida de hábitats costeros y su protección.

Las áreas urbanas se han más que duplicado desde 1992.

*Sobre IPBES, organismo independiente impulsado en 2012 por varias agencias de la ONU e integrado por más de 130 gobiernos. Este fin de semana, en París, fue nombrada la colombiana Ana María Hernández como presidenta de la Plataforma.

 

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