Viernes, 22 Febrero 2019
Aunque la evaluación técnica de Invemar y Corpamag resalta una dismunción en la salinidad, existen otros problemas graves.
cienagaparques                                                      Ciénaga Grande Santa Marta. /Christian García - Parques Nacionales

Catorce6 tuvo acceso al informe técnico del Instituto de Investigaciones Marinas, INVEMAR, sobre el resultado final de 2018 del monitoreo de las condiciones ambientales y los cambios estructurales de la Ciénaga Grande de Santa Marta, en el proceso de rehabilitación que vienen adelantando las autoridades ambientales.

El informe tiene 187 páginas en las que se evalúa el estado de los ecosistemas que componen el complejo lagunar que conforma este territorio que ha demostrado ser muy importante en biodiversidad y servicios ambientales.

En ese documento, se presentan los resultados de los tres componentes a saber calidad de aguas, manglares y recursos pesqueros en el periodo comprendido entre octubre de 2017 y septiembre de 2018, realizando comparaciones con la serie histórica del sistema. El monitoreo contó con 28 estaciones de calidad de aguas donde se realizaron mediciones mensuales y se recolectaron muestras de aguas para el análisis de nutrientes, clorofila a, sólidos suspendidos totales, materia orgánica, comunidades microbiológicas y metales pesados. También se monitorearon cinco estaciones de manglar y cinco puntos de muestreo para el registro de variables de desempeño pesquero.

Una buena noticia que resultó de esas evaluaciones es que la Ciénaga inició su proceso de regeneración natural, debido a un mayor ingreso de agua dulce al sistema, tanto por los trabajos de dragado de los caños, como por el incremento de las precipitaciones durante el año 2018.

“A nivel de bosque de manglar, el 2018 evidenció que la salinidad intersticial disminuyó en todas las estaciones, lo cual podría estar asociado al aumento de los aportes de agua dulce derivados de los trabajos de dragado en el sector noroccidental del complejo y al aumento de las precipitaciones durante el segundo y tercer trimestre del año en mención”.

Consecuente con los aumentos en el aporte de agua, se destaca el incremento en la densidad de plántulas y propágulos (Base de la reproducción vegetal) “Se ha observado presencia de nuevas plántulas y propágulos, así como de renacientes que aportan a la regeneración natural del sistema, lo cual, resalta la necesidad fundamental de garantizar condiciones hidráulicas apropiadas en adelante, con el fin de favorecer su crecimiento y desarrollo”, señala el informe.

Sumado a eso, para el 2018 se registra una ganancia de cerca de 4.200 ha de manglar derivado de procesos de regeneración natural, lo cual evidencia de forma positiva el efecto sinérgico que ha tenido el mantenimiento hidráulico y las precipitaciones sobre la región.

Pero a pesar del aumento en las densidades de propágulos y plántulas, la densidad del arbolado disminuyó con respecto a 2017, registrando 229 individuos menos.

No obstante, en los sedimentos de la Boca del Caño Clarín, Ciénaga Poza Verde y Boca del Caño Aguas Negras, las concentraciones de cromo, cobre y zinc total estuvieron por encima del nivel de efectos umbrales TEL (Threshold Effect Level), lo cual puede representar riesgo para la biota y "es necesario medir la biodisponibilidad de estos metales para reducir la incertidumbre del riesgo ambiental que puedan representar".

Por otro lado, en el segmento de "variables microbiológicas" los resultados mostraron condiciones sanitarias inadecuadas en 4 estaciones por la entrada continua de residuos domésticos al ecosistema, lo cual afecta la pesca.

Aunque otra de las buenas noticias es que la abundancia y riqueza de avifauna asociada a las estaciones de manglar evaluadas, registró valores significativamente superiores respecto a otros estudios similares realizados previamente en el complejo lagunar y demás localidades similares en el Caribe colombiano.
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