Martes, 15 Octubre 2019

El 60% del área mundial sembrada de fríjol sufre de estrés por sequía. El Centro Internacional de Agricultura Tropical (Ciat) ubicado en Palmira, Valle, ya cuenta con variedades del cultivo con resistencia genética a las principales plagas y enfermedades, para evitar pérdidas de rendimiento y reducir el uso de plaguicidas y la contaminación ambiental. 

Hoy día se está prestando más atención al mejoramiento del fríjol para que tolere limitaciones abióticas como problemas de suelo y sequía, cuya importancia ha aumentado a medida que el cambio climático altera los patrones y la intensidad de estas limitaciones. Los científicos han identificado una disminución en la producción del fríjol hasta de un 50% hacia el año 2050, debido a los periodos de sequía y a las altas temperaturas. Actualmente, las pérdidas pueden darse entre el 10% y el 100% de la cosecha.

Según César Cajiao, uno de los investigadores, las evaluaciones se hacen en Palmira porque en Popayán no hay sistema de riego para el establecimiento del cultivo. Él asegura que una de las ventajas de realizar este proceso “es que las raíces de las plantas se profundizan en el suelo para buscar más agua, por lo que tienen mayor posibilidad de sobrevivir y convertirse en granos sanos”.

Los científicos ensayan con fríjoles más tolerantes al calor y a la sequía. / Foto: Cortesía CIAT

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