Jueves, 16 Agosto 2018
La CVC advierte que no hace el cierre de las fabricas por tratarse de una actividad tradicional a pesar de su efecto contaminante. Pide rápida acción de la Alcaldía con un plan social.
LADRILLERA
                                                                                                   Foto: CVC


La mayoría de las ladrilleras de Palmira no cuentan con título minero ni permiso de emisiones atmosféricas, así lo reportó la Corporación Autónoma del Valle del Cauca (CVC) que además solicitó de manera inmediata a la Alcaldía para que tome acciones urgentes con el fin de mitigar los impactos ambientales que se están generando en la ciudad.

Consultados por Catorce6, la Corporación respondió que no hace un cierre inmediato de las empresas por tratarse de una actividad tradicional en la que participan múltiples familias de bajos recursos y por ello esperan una rápida concertación para mejorar las condiciones ambientales.

“Dado que la actividad de fabricación de ladrillos es una actividad tradicional y cultural en el municipio, se ha exhortado a que la Administración Municipal implemente alternativas para reducir los impactos ambientales generados por las emisiones atmosféricas que se emanan, de la mano de una intervención social que promueva el desarrollo sostenible en el municipio”, dijo Isabel Cristina Echeverri coordinadora de la Unidad de Gestión de la Cuenca de Amaime de la CVC.

Hasta el momento, la Administración Municipal contestó que está buscando acuerdos con propietarios de estos negocios soluciones recomendadas por la Corporación como construir un horno comunitario. La problemática es generada por 38 establecimientos dedicados a la manufactura de arcilla o ladrilleras ubicadas principalmente en Coronado y Guayabal, vía Tienda Nueva.

Aparte de los permisos que no han tramitado la empresas, se requiere el desarrollo de un plan de recuperación morfológica que garantice la recuperación y estabilidad geomorfológica de los suelos.

Como si fuera poco, la actividad artesanal de cocción de arcillas se hace en hornos artesanales tipo “Pampa” y los establecimientos visitados no disponen de ductos o chimeneas para verificar el cumplimento legal de la norma de emisiones y según las encuestas realizadas a los propietarios, en promedio cada ladrillera produce alrededor de 32.000 unidades al mes, para un total en el municipio de 1’094,000 unidades de ladrillos de los cuales sólo el 17.65% de los desechos se reincorporan al proceso, mientras que el 29,4% de estos se llevan a las escombreras.

Para ello la CVC propone la construcción de un horno comunitario para cada sector, que concentre las emisiones atmosféricas y estas puedan ser controladas y medidas de una manera más efectiva o que se estudie la posibilidad de reubicación de los establecimientos de fabricación de ladrillos a un lote fuera del perímetro urbano y que se ejerza el respectivo control en sectores dedicados a esta actividad industrial.
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